“A MIS PIES, CABALLEROS”

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Una vez escuché decir a un agricultor que abril era un mes complicado para el campo. Ahora sé de primera mano que también lo es para determinadas personas, puesto que yo me encuentro -no sé si muy a mi pesar o no- dentro de ese complejo grupo al que podríamos denominar como: “Candidatos ideales para hacer, un día cualquiera, más de una tontería”. También recuerdo que habló acerca de los beneficios de utilizar ceniza para el cultivo de plantas.

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Creí -reconozco que con cierta ingenuidad- haber podado de raíz los problemas cuando comencé con este juego pero, lejos de lograrlo, esta afición se ha convertido en una obsesión. Sólo pienso en flores.

Hoy, mientras miro el espejo del salón, ese que lo ha visto todo, hasta lo que nunca debió,  me recreo con ese peculiar sabor agridulce que aún perdura en mi boca mientras rememoro un refrán que dice: “En abril, cortas un cardo y te crecen mil”.

Hace tiempo tú eras mi cardo favorito, querido, pero actualmente ya no gozas de ese privilegio. Ha pasado el tiempo y te has convertido en un adorno más de mi jardín… En uno más.

Después de aquella experiencia juré una y mil veces que no me dejaría abrazar por otras garras como las tuyas. Había sufrido más de lo aconsejable con nuestra relación y no quería más noches de agua ni deseaba más amaneceres de hielo. En principio mi intención era clara y siempre pensé que sabía lo que me convenía, pero a la vista está que no es así, puesto que eché a perder todo cuando dejé mi impoluto pañuelo apoyado en la mesita de noche y abrí la ventana para escuchar los cánticos de los cucos y, de paso,  para permitirle al sol que me sonriese  de  nuevo. En aquel momento el cielo estaba despejado y algo en mí me arrastró a conocer otras malas hierbas que acabarían empujándome, una vez más, a poner en funcionamiento la chimenea de mi hogar.

Al acabar contigo – tú, mi particular farsante de invierno, ése que durante las frías noches me proporcionó unas veces sosiego y la mayor parte de ellas zozobra- supuse que se habrían calmado tanto mi alocada mente como mi revoltoso corazón, pero nada más lejos de la realidad. Después de aquello, año tras año, estación tras estación, razón y alma se alían para suplicarme que eche más carne al fuego y yo, siempre que la ocasión lo permite, me esfuerzo por complacerles. Es cierto que tú fuiste el primero y por eso me gustaría sentirte como a alguien especial y distinto pero, tremendo error, tan sólo fuiste el que abrió el camino a esta mi nueva afición, tan sólo eso.

Ya no necesito a nadie y, sin embargo, os tengo a todos junto a mí, siempre a mis pies. Cada vez tengo más claro que, de vez en cuando, es necesario perder la razón para ser feliz.

Ahora estoy tranquila y me relaja ver cómo vosotros, mis amantes – unos narcisos que resultasteis ser cardos-, os habéis convertido en cenizas hasta transformaros en forzados nutrientes para mis flores y plantas. Únicamente hay algo que, sin llegar a provocarme el vómito, me incomoda, y no es otra cosa que el olor que desprenden vuestros pestilentes cuerpos cuando arden… Pero, bueno, entiendo que sea el canon que hay que pagar para disfrutar de mi precioso jardín.

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Voy a dejar de contemplar mi sonrisa en el espejo, que se hace tarde y tengo que poner en funcionamiento la chimenea de nuevo.

Hoy toca ser feliz.

8 comentarios to ““A MIS PIES, CABALLEROS””

  1. Dios qué miedo! Ya decía yo. ¿Por qué le gustaran tanto a Linda las flores? Ya no soy capaz ni de encender el incienso de mí casa. Fuego, cenizas, voy a tirar mecheros, cerillas y cualquier cosa susceptible de provocar fuego. ¡¡¡¡ Por si acaso!!!!
    Besosss

  2. ricardocorazondeleon78 Says:

    Muy bien. BRAVO, Linda!!! Hacía tiempo que no leía nada tuyo de este género. Me ha gustado mucho. Más que el costumbrista.
    En este eres maestra y discípula súper-dotada. Desde el principio del relato se pasa por tres adicciones sin que todavía se sepa cuál es la verdadera hasta que llegas al final que es redondo.
    Un abrazo.

  3. ariel rot me encanta gracias a ti

  4. Amiga,como siempre,perfecto.

  5. Me gustan las flores y las plantas, sí, pero tengo mala mano, Patxi…je,je ¡¡Buena señal!!😉 No tires los mecheros, que sabes que los vuelvo a necesitar, aunque para otros temas menos escabrosos.
    Besazoooo.

  6. A ver si sigo escribiendo cositas que te gusten, Ricardo. ¡Ojalá!
    Muackssss, guapo. Gracias por todo. Ahhh, y de maestra, nada de nada😉

  7. Phacolo, si te digo que no recuerdo haber escuchado mucho a Ariel Rot, ¿me creerías? Espero seguir viéndote por aquí, primi. Un beso.

  8. Amigo, como siempre, un placer que me leas. :*

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