Verónica

“…Venga, venga, vamos, que ya es hora de levantarse…”

Haciéndose el remolón se esconde debajo de las sabanas. Su mamá tira de ellas y le propina un bocado en el culo.

“¡Arriba he dicho!”

Con el gesto entre fruncido y divertido, Ramiro se enfrenta a su primer día de clase. Segundo curso ya. ¡Jopetas, qué mayor!

En el patio los niños corretean. Carpetas nuevas. Chandals nuevos. Y, sobre todo, el reencuentro con los antiguos compañeros del curso anterior. Ya no son los peques del cole.

Con el sonido de una sirena se hace el silencio mientras un profesor, lista en mano y con aire solemne, va diciendo el nombre y los apellidos de cada niño para que vayan pasando al aula a conocer a su tutor. Este año hay cambios. A Ramiro le han cambiado de clase y de compañeros.

-“Que bien!”-pensó-“Así el flacucho de Iván dejará de fastidiarme. Menudo tontoelculo. Ya no me hará pintadas en la páginas de los libros. Y Jorge no me dará collejas en la cabeza, que luego me duele y además no me entero de lo que dice el profe y encima al final siempre me castigan a mi, como si yo tuviera la culpa de todo”.

Todos estaban ya sentados en sus sitios cuando entró. Verónica. La última. Con paso firme se dirigió a la primera fila y cogiendo de la coleta a un delicada princesa rubia, dijo:

“Oye, que este es mi sitio. Aquí me siento yo. Yo siempre me siento en la primera fila, al lado del profesor. Búscate otro sitio.”

Verónica tenía la voz ruda, el cuerpo rudo, la cara ruda y hasta las pequeñas coletas sostenidas por dos grandes lazos rosas, rudas. Era la repetidora del curso. Los chicos ya la conocían del año pasado, pero este año, Verónica, había crecido y con ella habían crecido también su descaro y su mala educación.

La clase se quedó boquiabierta, y a pesar de que la pequeña princesa pareció hacer ademán de rechistar, al darse media vuelta y ver la complexión de Verónica, optó por coger su cuaderno y su plumier y cambiarse de sitio.

“..La profe!! La profe! Que viene la profe! Es una profe!!!!” dijo susurrando a voces Saul el pelirrojo. Entonces todos se maquillaron con su mejor cara de empollones para recibirla con un buenos días al unísono.

La primera mañana de clase siempre es la mas divertida. Lo hacen todos los años igual. Todos los niños se ponen una uno en pie en medio de la clase, dicen su nombre y cuentan sus batallitas de verano. Ramiro no veía nada de interesante en ese perder el tiempo. Tenía pleno convencimiento de que, en el fondo, a la profesora y al resto de la clase les importaba el mismo pimiento verde que a él qué había hecho nadie durante sus vacaciones…Aunque si lo pensaba friamente, mejor ese perder que no liarse a hacer sumas y restas, que para eso ya habría tiempo después.

Le tocó el turno a Ramiro.

-“A ver, rubito, tú ¿Cómo te llamas?”

-“Me llamo Ramiro García Pelaez.”

-“Bueno, y cuéntanos…¿qué has hecho este verano?”

-“Pues me he ido a mi pueblo”

-“Ahhhh!…¿qué tienes un pueblo?

El resto de la clase se echó a reir y a murmurar por lo bajinis.

-“Si, claro. Un pueblo y una playa.”

La carcajada en clase fue aún más estrepitosa.

-“Hombre, Ramiro, no será tuyo…”

-“Pues sí. Claro que es mio. Es mi pueblo y mi playa”-dijo torciendo el hociquillo.

La risa de Veronica inundo la clase.

_”Jajajajjajaja! Ramiro es tonto. Ramiro es tonto. Nadie tiene un pueblo suyo. Ramiro, pepino! Tu irás al pueblo de tu madre o al de tu padre, pero no es tuyo, ni de ellos tampoco.

-Ah, ¿no? Y entonces de quien es, a ver, eh?-Dijo poniendo los brazos en jarras con ademán de enfadado.

-“Pues del Rey, so tonto!”

-“Vale, chicos, vale. Calma y sin insultar..-” Dijo la profesora mientras sonaba de fondo de nuevo la sirena para anunciar la hora del recreo. “Venga, al recreo y luego Ramiro nos sigues contando”.

“Ramiro es tonto. Ramiro es tonto. Tonto, tontaina”, le iban cantando los chicos de clase mientras bajaban por las escaleras al patio.

“Ramiro, pepino. Tonto, tontaina!” Le seguian gritando en el patio.

Ramiro, indignado, se fue al fondo del patio a un rincón. Su rincón. Le gustaba observar los insectos que se escondían entre las platas que había junto a la verja. Una pareja de zapateros. Alguna araña o solo su tela. Muchas hormigas. Alguna mariquita. Y…una mariposa! seguro que antes había sido gusano. Además siempre había algún palo para jugar en la arena a dibujar jaulas o ponerlo como obstaculo para hacer el camino más duro a cualquier bicho.

El resto de los niños jugaban al pilla-pilla o al futbol y aprovechaban, cuando pasaban cerca de él, para seguir cantándole: Ramiro es tonto, Ramiro es tonto. Tonto, tontaina. Ramiro pepino…con ese soniquete que es capaz de sacar de quicio a cualquiera.

Mientras estaba agachado alguien se le acercó por la espalda. Él lo notó por la sombra que se reflejaba tapando el agujero que había hecho para enterrar un gran escarabajo pelotero que había encontrado. Le observaba pero no le hablaba. El tampoco se volvió ni habló.

De repente, se puso justo a su lado y se agachó. Era Verónica.

-“¿Sabes? Me pareces simpático. Vas a ser mi novio este mes” -Y le plantó un beso en la mejilla. Ramiro se ruborizó, pero con las dotes de mando que parecía tener Verónica a ver quien era el valiente que le decía que no…que qué era eso de ser novios o que para que servía.

-Ven, venga, dame la mano, y vamos ya para clase que va a sonar la sirena.

Ramiro le dio la mano, cabizbajo, un poco como avergonzado.

-Vamos,anda…vamos…quiero ser la primera en entrar -dijo Veronica

-“Espera,  mira”-Exclamó Ramiro señalando al suelo-“Mira, ven, mira, una cucaracha!”

-“Agg que asco, vamos!”

-“Ramiro Pepino” se oyó gritar a un niño que se habia colgado del poste de una porteria al fondo del patio.

Veronica se volvió y le sacó la lengüa. Mientras tanto, Ramiro apresurándose hacia la cucaracha para que no se le escapara le pegó un pisotón mascullando entre dientes: “Verónica, te vas a arrepentir de esto, a mí no se me deja en ridículo”.

A diferencia del primer día de clase, el primer beso jamás se olvida, o al menos eso cuentan los mayores.

…Y volviendo hacia ella con una amplia sonrisa en la boca, la cogió de la mano y entraron los primeros en clase.

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2 comentarios to “Verónica”

  1. buen regreso amiga,muaka!

  2. Digo lo mismo que Sirvenza, y añado: ¡Me encantaaaa!
    Besotes.

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