Una clase de Lengua ( por Joana)

Era tiempo de exámenes, a Alex y a mí nos habían castigado en la biblioteca por no entregar el trabajo de Lengua y llegar tarde a clase. Eramos dos trastos de trece años. Engañar a papá y mamá resultaba fácil, y mucho más cuando sus padres y los míos trabajaban juntos y se habían divorciado. Los dos planeábamos las trastadas juntos y podíamos inventarnos mil excusas para hacer lo que nos daba la gana. Mi papá ahora salía con su mama, y su papa con la mía. Eramos casi hermanos. A veces hasta snail-mating_thumbdormíamos juntos los fines de semana. Fue en la biblioteca aquel día cuando nos dimos el primer beso. Con dientes y lengua. No nos salió muy bien y decidimos seguir practicando por las noches, cuando nos dejaban dormir juntos, pero nos pillaron. Nuestros papás y nuestras mamás montaron un escándalo y volvieron a divorciarse, su papa de mi mama y su mama de mi papá.

A mi me hicieron hacer la maleta y nos cambiamos de vecindario con la misma rapidez que papá y mamá ( los míos) de trabajo.

Papá dejo de vivir en casa y yo ahora tengo dos casas y voy vengo, pero por las noches no dejo de pensar en los besos de Alex.

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– “Disculpe…¿ Eugenia?”

– “¿Alex?”

-”Pero chica, estás igual, no te ha cambiado la cara, ¡tú mejor que cualquier vino bueno!”

– “A ti tampoco, sigues teniendo cara de niño travieso”.

-”Bueno, ¿qué es de tu vida?”

Ambos se pusieron al día, en lo que les pareció un momento, de los veinte años que habían estado separados. Todo sencillo. Una vida vulgar. Un matrimonio,  tal y como marcan los cánones, un trabajo de esos que llaman fijo y un par de chiquillos.

El trayecto en el AVE no duraba más de una hora, así que cuando se quisieron dar cuenta, estaban llegando los dos a destino.

“¿Te acuerdas de nuestro primer trabajo de lengua?”

– “La lengua sirve para jugar con ella…jajjajajjaa, ¡ pues claro que me acuerdo!

Los dos se miraron a la boca y una irresistible atracción juntó irremediablemente sus labios, sus lenguas y sus dientes.

– “No estamos hechos para besarnos, está claro” Dijo frunciendo los labios

– “Me temo que no..jajjajaa. Pero siempre serás mi primer amor imposible”.

– “Y tú el mio”.

Eugenia y Alex se abrazaron fuertemente y se besaron en la mejilla. Ese beso fue más impactante que el tan soñado y deseado con lengua  y sin dientes tantos años después. Con frío en el cuerpo y unos segundos de silencio en el aire que parecieron eternos, Eugenia rompió el hielo:

– “Quizá nos volvamos a ver”.

– “Nunca te olvidaré”.

Eugenia levantó una mano y corrió hacia un taxi.

-”¡Llego tarde! Soy profesora de lenguas romances en la universidad y tengo una conferencia!”- dijo haciéndo una mueca y enseñándole la lengua.

A Alex se le abrió una sonrisa y se le encogió el corazón.

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