Recuerdos lamedores para el verano

Imborrables

Cuando ella se marchó, repentinamente, dando un portazo, era Noviembre y él no supo que decirla. Sentándose frente a la ventana en su viejo sofá, la vio marchar. Cogió un cuadernillo del revistero y se dispuso a escribir…”Puedo escribir los versos mas tristes esta noche…”, pero aquello ya se había escrito antes y él no había sabido encontrar las palabras adecuadas para aquel preciso instante. Arrancando la página, la arrugó entre sus manos y la tiró con rabia al suelo.

 

(sigue leyendo aquí)

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: