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SEPELIRE

Posted in Relato Libre Tirititran with tags , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , on Viernes, 18 \18\UTC noviembre \18\UTC 2011 by tirititrantran

Para quien esté viendo esta grabación, espero que se la envíe cuanto antes a la Fiscalía General del Estado.
Esta es mi historia, junto con la confesión de autoría de los últimos hechos acaecidos en el túnel de la Junquera. No quiero que sean moneda para especulación política, ni motivo de  tortura de personas inocentes.

Tengo vídeos que corroboran mi única implicación en lo sucedido, pero éstos los revelaré a su debido tiempo. Ahora mismo estaré tomandome las vacaciones que siempre quise, y en su momento, volveré para entregarme a las autoridades pertinentes y ser juzgado.

Me llamo Ignacio José García Grau, nací en Barcelona un 21 de Diciembre, el año en el que quien fuera caudillo por cuarenta años, por fin fuera llamado a las puertas del infierno, de viejo.

Tuve una buena educación y nunca nos faltó de nada. Como ingeniero de montes, nunca me sentí realizado y opté por la educación.

Ya mayor y viudo hacía tres años, un buen día decidí cambiar de vida de plano. Llegados a un punto del curso, aquel año, ningún alumno trató de llevarme la contraria cuando  postulé que los eucaliptos eran la mejor especie posible para repoblar los montes. Me encantaba soltar eso en clase y crear debate. Pero esta vez nadie mordió el anzuelo, ni éste, ni ningún otro.

Decidí ver los amaneceres desde las cimas del subpirineo Navarro, oler la humedad de la hojarasca y los pastos por la mañana.

Mandaba setas y trufas a Catalunya, y asaba castañas en la esquina de San Gregorio con San Nicolás en Pamplona. Todos los años deseaba que llegase aquella época para montar mi fogón por las tardes, encender la radio, y charlar y reír con los vecinos del casco viejo y ver como críos y mayores disfrutaban de las mejores castañas. Si el otoño era bueno, podía vivir holgadamente el resto del año, disfrutando de mis nietos. Era un trabajo duro, pero increíblemente balsámico para el espíritu.

La Banca y el destino, quisieron que la felicidad se truncase. Ya llevaban las cosas torcidas unos años. La gente me compraba medias docenas y no estrenaban abrigo nuevo para el invierno…

A mi hija fue a la primera que quitaron el trabajo; a mi yerno lo echaron al poco, al parecer-ambos lo eran-a Barcelona le sobraban jardineros. Y los usureros no tardaron en echarlos de su casa.

Tuve que echar del piso que me dejaron mis padres junto a la Sagrada Familia, a una agradabilísima familia que llevaba años alquilando el piso por un -relativamente-módico precio, para alojar allí a mi hija y los suyos.

¿Bastarían ahora las castañas y las setas para evitar que los bancos se quedasen con  la casa de mis padres?

Los dos primeros años, entre el paro de ellos dos y con mi ayuda, que sin el dinero del alquiler no era mucha, no fue mal del todo.

Aquellas navidades heladas la gente no dejó de salir a la calle y me iba bien lo de las castañas.

El 24 de Diciembre siempre lo pasaba en la calle con mi radio, y el fogón, dando un tentempié a quienes pasaban por allí.

La radio que siempre me acompañaba me dio la terrible noticia, me quedé con el cucurucho en una mano y las vueltas en la otra mientras una pareja de jóvenes demasiado borrachos para escuchar la radio, me miraban incrédulos ante mi parálisis.

En un cruento giro del destino otro tren hizo cambiar la historia de Gaudí, quien murió atropellado por un tranvía, y su legado. La Sagrada Familia, su magnífica obra inacabada se había hundido sobre el túnel del Ave que pasaba por debajo. Llevándose consigo varios bloques de vecinos adyacentes.

Ellos estarían reunidos en casa, para entonces ya partiendo el turrón.

Despaché a la pareja tomé el móvil entre mis guantes, que casi se me escurre, marqué el número, ..nada.
Mi yerno, …busqué en la agenda, Janush, apagado o fuera de cobertura…nada.

Después de aquello, y cuando en Barcelona aún seguían desescombrando, yendo al monte en el 4Latas con mi perrita Goriz, en la radio hablaba un político diciendo que en un año se inaugurarían las obras del túnel de la Junquera, para comunicar la alta velocidad con Europa en éste punto; y seguir desarrollando el País.

Aquel día de Abril debía de hacer como diez grados bajo cero; pero mi cara y mis manos ardían. Sin más di la vuelta. Tuve tiempo de planificarlo todo mentalmente en mi viaje desde el Saioa hasta La Vajol.

No fue fácil sortear la vigilancia, pero ¿Quién iba a parar a un viejo montañero con su perrita?

La pobre terminó sus días cayendo al vacío por un respiradero del túnel, una mártir para la causa, mi causa. Por suerte, nunca le puse microchip.

Toda la preparación está documentada en varios vídeos que como dije pondría a su disposición en su momento, incluso la elaboración de las cargas, todo. Esta vez si será un ataque, no como hicieron creer durante cuatro días tras aquella Nochebuena fatídica.

Si todo sale bien, espero sepultar a aquellos que vayan a posar para la foto a dos meses de las elecciones, toda la plana mayor del gobierno estatal y de la Generalitat, la patronal, y con los ingenieros que tengo entendido, fueron los mismos que hicieron el túnel de Barcelona. Lo siento de veras por el resto de víctimas, que haya podido causar, por todos ellos volveré de mi retiro para enfrentarme a sus leyes.

¿No quieren probar un poco de éste calderete tan bueno? ¿Una copita de vino? He de cuidarme el colesterol, solo dos copitas de vino al día y nada de carne roja.

¡Salud!

KuS KuS

Posted in Especial Lamedores, Los relatos más relamidos, Relato Libre, Relato Libre Tirititran with tags , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , on Domingo, 16 \16\UTC octubre \16\UTC 2011 by tirititrantran



-Hijo de puta! Desgraciado! Te odio! Vete a casa de tu putita a que te la chupe! Cabrón! No quiero volver a verte nunca,… jamás! Si te vuelvo a ver por aquí, haré que te rajen como a un jodido cerdo!-sus gritos resonaban en toda la calle, en pleno centro de Madrid, cuando todo el mundo estaba de rebajas de Enero.

Me había perseguido por las escaleras con una magnífica sartén de puro acero inoxidable, la mejor para los huevos fritos. Tras varios intentos de llamar al telefonillo sin respuesta sonó detrás de mí, al estrellarse contra el suelo, la cafetera express que le había regalado, pero; de todas los objetos que caían, de toda la ropa que ya había en el suelo, me apresuré a recoger junto a la entrada del estanco de  enfrente, las braguitas rosas causantes de que Hanne montara en cólera.

Las había dejado secando junto con mi ropa interior en el baño. Se suponía que Hanne no estaría de vuelta al menos en una semana,..quiso darme una sorpresa, pero dormido como un tronco no pude ver ni oír la botella de champán al caer, mientras le cambiaba la cara al ver con la puerta abierta las llamativas braguitas fucsia,… lo único que acerté a ver, ya en la calle, hasta que las metí en mi bolsillo de mi pijama.

No sentía el sartenazo que me había propinado, justo en la coronilla, delante de la anciana vecina del segundo, sólo notaba como me ardía la cara de pura vergüenza,-descalzo con los pies helados- sólo quise recoger lo imprescindible y largarme de allí…pero era todo lo que tenía…

-¡Cabrón de mierda! te van a abrir en canal, me oyes?Eres un cerdo y un hijo de puta! Vete con tu putita-no se si el diminutivo era porque las braguitas eran de la 36- y que te resuelva la vida ella, maricón!-rugía con su acento germánico,  mientras yo recogía unos pantalones aquí una camiseta allá, tratando de esquivar la lluvia de objetos y los punzantes improperios de mi leona danesa.

Mis fugaces miradas hacia arriba me revelaban su figura por encima de la baranda;  enmarcado en rizos dorados, resaltaba su busto bermellón  justo por encima de su blanquísimo e imponente escote.

Salí de allí justo a tiempo, porque al día siguiente pude ver lo que acontecería después en el canal local desde el cuarto de Mirella, mi nueva putita. La loca de Hanne se ensañó con los locales que vinieran a calmarla y fueron a llevársela detenida cuando descubrieron su pasaporte diplomático, teniendo entonces que dejarla libre.  Mientras,se veía en la ventana del saber, cómo  la gente cogía con gusto las caras ropas que me hube comprado con la pasta de Hanne.

Ya llevaba tres años viviendo en el hermoso dúplex de Hanne. Cuando nos conocimos, yo llevaba dos años viviendo como podía -repartiendo pizzas aquí, de camarero allá- tras terminar la carrera de derecho,…no me gustaba trabajar. Que mis padres me cerraran el grifo, me sentó fatal. Había cortado con ellos con una rabieta irremediable.

Nos presentaron en una disco de las afueras,…ella dejó que condujera su coche -debido a su ebriedad- hasta su casa, donde en dos semanas prácticamente ya estaba  instalado.  No me sorprendió que confiara tan pronto en mí, suelo causar esa impresión en la gente; al igual que tengo la cualidad de decepcionarlos brutalmente,…por eso -creí- no me dolían sus interjecciones, resbalaban sobre mi piel de lagarto curtida durante años.

Ella no paraba de viajar debido a sus dos trabajos; uno como diplomática adjunta de la embajada de Dinamarca en Madrid, y otro como una especie de chica para todo -aunque luego supe que tenía más poder del que decía en principio- dentro de una especie de Lobbie internacional.

Al principio no me extrañó -aunque en realidad nunca me importara lo que hiciera- su devoción por Pio Baroja, o las extrañas runas que tenía en las vitrinas…

Ahora era el momento,-pensé mientras veía la cara llena de venas insospechadas de Hanne a través del televisor- de proteger a Mirella, -posiblemente la primera vez que pensaba en alguien que no fuera yo- ella no tenía culpa de nada, y yo debía desaparecer en la gran urbe, cosa difícil cuando se carece de amigos de verdad,…

Sí; quería esconderme, pero no se por qué quería indagar más-no sólo para protegerme más eficazmente; también para vengarme de Hanne. La pobre solterona caurentona que confió en mí y tardó dos años en descubrir uno de los múltiples rollos que llevara a su apartamento de lujo. La pobre Hanne que desató mi furia retorcida y contenida,…al menos ella debió  darme una segunda oportunidad. Si salía airoso, podría vengarme de ella y resolverme la vida para siempre…

¿Cómo se atrevía a amenazarme? Sabía de lo que eran capaces sus amiguitos del Lobbie.

-Eso ha sido cosa nuestra-se le escapó una vez, con orgullo, mientras desayunábamos desnudos frente a la CNN, y las imágenes del cadáver de un líder africano.

Me instalé en el zulo de un colega de Móstoles,a quien no veía desde la carrera, donde se organizaban ilustres partidas de juegos en LAN.

Poco a poco el “Trasgu”-Miguel N.F. según su partida de nacimiento-fue implicándose más y más en mi investigación. Tenía datos, pocos, sobre las premisas que pudiera seguir el dichoso Lobbie. Inocencio III y los cátaros, templarios, esoterismo nazi, Bilderberg,…y algún retazo de información que diversos movimientos antisistema dejaban en la red.

No lo tenía claro, no había en principio nada concreto hacia su red de influencias ni sus acciones,…hasta que una noche tuve una pesadilla en la que, de  la papelera del salón del dúplex salía un humo que se consolidaba en forma de garra y me agarraba del cuello para meter mi cabeza en el fuego de su interior. Tras el sobresalto, el eureka que salió de mí  retumbó en las cuatro paredes del cuchitril en que me alojaba.

Yo y mi manía de dormir. Hanne y su manía de madrugar, …de tiempo en tiempo cuando ella ya había hecho sus cosas por la mañana y me esperaba con el desayuno preparado, solía oler a papel quemado…claro que, nunca me preocupé de la basura si ella estaba en casa. Sin más me solía soltar los domingos que debía marchar allí o allá…pero, mi memoria es terriblemente mala.

Sólo haciendo memoria a la placentera referencia de las chavalas que llevé a casa pude hacer un croquis temporal de sus viajes, y ella no me mentía a donde iba, eso seguro; yo siempre la llevaba al aeropuerto, no tenía nada mejor que hacer…

Ya tenía más pistas, y aquello empezaba a encajar de manera siniestra. Dos semanas después de cada uno de sus viajes ocurría algo. Lo que más me sorprendió fue que aparentemente no tenían conexión ideológica entre muchas de ellas.

¿Que tenía que ver la destrucción de un puesto de mando de las FARC, con el “corralito” a lo bestia de Brasil? ¿que tenían que ver los atentados en Bombay, con el robo de la corona de Inglaterra? ¿Y las desastrosas revueltas pro-Apartheid en Sudáfrica con el asesinato de Berlusconi?

Y lo más fuerte-aunque no me extrañó tanto tras intentar entender la extraña relación entre el Vaticano y el Ku Klux Klan-, el asesinato en Montreal del primer presidente de color de los Estados Unidos de América.

¿Y ahora qué?

Tenía que soltarle el bombazo a Trasgu para que lo difundiera como el viera conveniente por la red, pero no antes de preparar mi venganza particular que me llevaría, como en las películas de Hollywood, a disfrutar de una vida distendida y sin tener que trabajar.

Un buen día, me desperté sobresaltado por un estruendo increíble. Trasgu era de esas personas que, gracias a su torpeza, se mantenían en forma sólo de tener que agacharse a recoger las cosas que se le caían. Ésta vez, había tirado los platos y cubiertos de la cena de la noche anterior, y todo el kus kus que había sobrado. Fue cuando, tras contárselo todo, se puso a trabajar en la investigación.

-A mi me da,-dijo tras mis explicaciones y un par de horas tecleando en su máquina-que éstos son unos cabrones sin escrúpulos; ni nazis, ni ocultistas, ni nacionalistas ni nada,…lo que quieren es la pasta y punto, y se dedican a mimar éste u otro movimiento según les convenga…miran el mundo como alguien que se fuera a comer un plato de kus kus, ..y pensar que todo empezó con la cruzada albigense…con la iglesia hemos topado!

No fue difícil conseguir la ropa, y uno s¡ de esos aparatos que llevan los de las eléctricas, unos cuantos camellos malotes me debían favores. Lo difícil fue volver a mis andadas sin llamar demasiado la atención, y tras recuperar algo de color tomando el sol del verano en el retiro- ya que tras todo ese tiempo encerrado y comiendo basura precocinada parecía un zombi-,  ligarme a la cabo primero que vivía en el 36 de la Calle de las Infantas, y así poder vigilar a mi víctima.

En realidad fue más placentero de lo que me había imaginado, aquella obsesiva de los músculos me dejaba exhausto en menos que canta un gallo,… y cocinaba como mi abuela. Le había dicho que era escritor, y no puso pegas a que me instalase en el cuarto de la plancha para escribir en mi blog de altos vuelos, mi catapulta a la fama. Tampoco ponía objeciones cuando me pillaba fisgando por la ventana,…necesitaba personajes reales…claro que, y ella tenía razón, debía salir a la calle y conocer a esos personajes reales y creíbles.

-Tengo una gran capacidad de observación e imaginación-le decía, mientras le acariciaba su enorme cicatriz cerca del coxis, causada por múltiples operaciones tras una brutal paliza a manos de su ex-marido, de quien tuvo que alejarse, lejos de su querido Ferrol natal. Me dijo que había tardado casi cinco años en recuperarse casi del todo.

El tiempo fue trascurriendo y aunque por un lado me sentía cada vez más nervioso por la inmovilidad de Hanne, quien pasaba demasiado tiempo en casa, y apenas hacía ronda matinal alguna -en la que se suponía, debía recibir sus mensajes secretos, seguramente en algún apartado de correos,…como cuando traía los cruasanes de la pastelería para desayunar-,cada vez me sentía más cómodo en casa de Sonia. Mis relatos eran lo suficiente ingeniosos para convencerla de mi vocación, y cuando me daba por cocinar conseguía que se deleitase con mis locuras de contraste,…aunque sólo se hacer pasta…cocina de batalla del estudiante. Y sobre todo, ya no me chupaba tanto… la sangre… el chi que dirían los taoístas.

Un caluroso día de Agosto me llegó un e-mail de Trasgu, diciéndome que la clave y la posible interconexión de todas las locuras ideológicas que buscábamos podía residir en un extraño personaje llamado Matsumoto, dueño de la mayoría de la industria nuclear japonesa, y gran ideólogo capitalista, budista y supremacista racial. Me extrañó  no haber oído tal nombre  de boca de Hanne, parecía que había confiado tanto en  mí… Al parecer Trasgu consiguió relacionar a ambos en cada hotel que  Hanne se había alojado en sus viajes, y aunque curiosamente, el japo no ha publicado ningún libro, aparece en multitud de publicaciones científicas, esotéricas, nazis, sionistas, y de economía.

Varias semanas después, no sé cómo se enteró, Trasgu me comunicó que Matsumoto se disponía a viajar a China, lo cual me hizo intensificar la vigilancia. Dos días más tarde vi a Hanne volver a casa con una bolsa de bollos calientes y correspondencia… seguramente ese lunes saldría para… ¿China?… Tenía que asegurarme.

Aquella misma noche, tras una deliciosa ensalada de berros con aguacate, piña, tomate y gambas, y unos deliciosos mejillones al vapor, regados con dos botellas de ribeiro, Sonia me soltó que salía el martes para Rota ;aún quedaban zonas sin pacificar en Libia, y ésta vez le tocaba a ella acudir.

¿Como no me di cuenta antes, acaso estaba idiotizado del todo? Siempre, antes y después de cada acontecimiento magnicida había una revuelta que sofocar o atroces atentados en otra parte del mundo…y siempre caían algunos cascos azules… Aquella noche me volvió a pedir que se lo hiciera por detrás,…le gustaba… cuando terminamos, me dijo que me quería…fue cuando me di cuenta de que estaba enamorado de ella, no quería que fuese a la guerra , a aquella trampa. No quería que le pasase nada, no quería estar sólo.

-¿Pero bueno, tu eres gilipollas o qué? Sabías en lo que trabajo, ..además ¿como crees que puedo permitirme este piso? Es mi trabajo, es mi deber, no puedo salir ahora conque me duele la espalda- tuve que contárselo todo…

-Tú estás paranoico – me dijo, aún no le había contado lo que pensaba hacer.

-No se si echarte de casa a patadas o llamar a la policía… ¿Pero tú qué eres: un escritor de pacotilla, un puto ladrón, o sólo un jodido cabrón que además todavía necesita a su mamá que le doble los calzoncillos?-tuve que sacar mis sentimientos, llorar, pedir perdón, …y volver a sodomizarla para que esperase al Lunes a mediodía antes de tomar ninguna decisión, …cuando tuviésemos el botín cambiaría de idea.

La suerte estaba echada, si Hanne no salia pronto aquel Lunes todo se iría a la mierda.

A las ocho en punto, Hanne  salía del portal, la vi de espaldas, meneando su precioso trasero cuarentón embutido en una de sus carísimas faldas de protocolo camino del párking donde aparcábamos, …aparcaba, su suntuoso Mercedes que la llevaría hasta el aeropuerto.

Me puse el disfraz, tomé la bolsa de herramientas y el aparato de lectura de contadores. Llamé a la anciana del segundo, quien protestó por lo temprano que llegaba. Estaba lo suficientemente ciega para no reconocerme tras mis gafas de culo de vaso y mi bigote postizo, la voz la había ensayado durante meses…

La cerradura no fue problema, la única chaqueta que me tiró la muy nazi llevaba una de las dos copias que había hecho para cuando saliese de marcha, no la había cambiado.

Lo jodido fue abrir la dichosa caja fuerte, no quise hacer ruido y traté de abrirla con una mezcla de ignidores que, me garantizaron, se comerían cualquier metal como mantequilla…cuando me dí la vuelta para no mirar el fogonazo vi su mirada.

Aquella maldita cámara no estaba allí antes, joder!! Debía darme prisa, puse la “goma” lo más dentro posible entre la puerta y el armazón, me fui hasta la bañera para resguardarme, y activé los detonadores. ¡¡BOOM!!

Reventó, vaya si reventó,…

Al salir del baño no se veía casi nada, tropecé y caí al suelo…

En el hueco donde quedaba la caja, sin noticia alguna de puerta de acero, sobresalían papeles quemados  entremezclados en un amasijo de pequeñas piezas de oro semifundidas -entre las que se encontraban unas cuantas estrellas de David-, y cinco lingotes de como a kilo -luego supe que eran de 853 gramos- me sonreían desde el fondo de la caja.

Lo metí todo en la bolsa y salí pitando, en las escaleras tropecé con algo que parecía Robustiana, la vieja del segundo, no miré atrás.

Desde la casita de la playa con blanquísima arena y  aguas cristalinas vemos las noticias -Sonia quiso parabólica-, noticias de grandes mandatarios destituidos, empresas nacionalizadas, minas de diamantes embargadas por el FMI y la ONU… un nuevo desorden mundial…

Hanne; no espero que vengas, pero si vienes estaré esperándote, tengo una guardaespaldas,…y me ama.

Amargamente me despertaron con un jarro de agua fría, no sabía donde estaba, los ojos furiosos y a la vez sonrientes de Hanne me miraban desde arriba, su boca se torcía en una extraña y terrible mueca sádica.

Atado de pies y manos,  miré a mi alrededor; sobre una mesa de acero se adivinaba un cuerpo inmóvil, con los brazos colgando a cada lado, y una pierna la más cercana pendiente de rodilla para abajo de una fina tira de unos vaqueros ensangrentados.Bajo una masa informe y sanguinolenta pendía la inconfundible melena rizosa del Trasgu, hecha tiras y girones, de  su inconfundible camiseta sólo era reconocible la cabeza de la serpiente, que me miraba irónicamente con sus ojos rojos y fríos, sin pupila alguna.

El ruido de uns tacones me hizo girar la cabeza al otro lado…

…bueno chico, parece que tu amigo no era tan listo, -decía Sonia, la oía bien, pero tanto ella como Hanne se emborronaron tras unas lágrimas que no pude contener, …no sabía si de pena, de rabia o sólo de terror- no tardamos en cazar su señal y a toda su red, sus ordenadores se encargarán ahora de ayudarnos para nuestros propósitos, verdad Hanne?

– Mh! Y tú,  no te diste cuenta que yo debía de tener una guardaespaldas cerca?En fin; gracias por lo de mi piso, lo que supuestamente robaste va a hacer que el seguro me pague una buena suma…y podré cambiar los muebles gratis.

-Bueno,-volvió Sonia a hablar- Hanne me ha dado instrucciones precisas de como tratarte, …es cierto que me gustas, la verdad es que eres un cabrón adorable y me encantaba lo que me hacías, hasta es posible que me revientes el culo una vez más antes de que , ¿como decían en esa película que te gustaba tanto? A sí, practiquemos el medievo con tus pelotas, y tu cara, esta vez aunque quieras no te ayudarán ni tus padres, porque no creo que te reconozcan , y sin dedos, ..no hay huellas dactilares verdad? Y a ver como hablas sin lengua…-creo que ahí fue cuando me desmayé, nunca me he atrevido a mirarme en un espejo, la expresión de la cara de la gente que me ve es bastante explícita.

VERSIONES

Posted in Especial Semana Santa Lamedora, Los relatos más relamidos, Relato Libre, Relato Libre Tirititran with tags , , , , , , , , , , , , , , , on Martes, 19 \19\UTC abril \19\UTC 2011 by tirititrantran

Más de un  siglo antes de la realización de éste mapa…

…Micer Pedro de los Sauzales y su familia, eran conducidos, en silencio, por un pescador gaditano río arriba, hacia el lugar de encuentro; en busca de salvoconducto. Más allá del puente de Triana, junto al desagüe de la herrería cerca de la posada, debería estar su contacto, aún desconocido.

-Mi señor, parece que nos acercamos ya al lugar.

-Por favor, baje la voz , a usted tampoco le interesa que nos hagan preguntas.-dijo el noble con voz temblorosa.

-Bien, pero debe usted ayudarme a quitar el mástil,…a partir de aquí seguiremos a remo-indicó el hombre de mar.

Bajo una tupida lona oscura la tos de una de las chiquillas rompió el ritmo del chapoteo de las largas palas sobre el agua. Más cerca de lo que quisieran, estridentes alaridos se filtraban desde los sótanos del castillo, hasta las entrañas de los navegantes, helándoles la sangre.

-De acuerdo Micer Pedro, siga usted con los remos que yo he de saltar a la orilla, -de más allá del repiqueteo del metal llegaba el olor nauseabundo de las curtidurías, y acababan de sobrepasar , después del puente, las risotadas de hombres y mujeres típicos de la posada- ..éste debe ser el lugar.-dijo el joven pescador en un susurro.

-Pero ,acabamos de pasar el puente…- respondió; aterrorizado por la cercanía de puestos de guardia, y del temible castillo.

-Quien lo citara supo bien lo que hizo-lo tranquilizaba Ramiro, el marino-, nadie les buscará tan cerca de la boca del lobo.

Una alta y oscura figura que se adivinaba cerca de la orilla, levantó la mano una vez en señal de saludo. Micer Pedro pensó en una emboscada, pero en seguida se escuchó la voz queda desde la figura diciendo la contraseña; lo cual tranquilizó algo al noble.

-Dos trabajos tiene.-respondió el noble según lo acordado.

-Así, con cuidado; tíreme el cabo, …giren un poco a la derecha, ..a su izquierda  señor De los Sauzales.-los dirigió la voz queda en la oscuridad.

-Sea que trate usted de tranquilizarme, pero aún me inquieta más.

-Vengan tranquilos, los guardias están borrachos al otro lado del río; pues con gusto me deshice de dos garrafas de buen vino, para hacerme dejar pasar.-respondió el contacto.

Ayudoles a descargar dos bahules y a bajar a las dos jóvenes, a quienes siguió un desconfiado muchacho con  florete en ristre.

-Dígale a su hijo que baje el arma, estamos bien informados de sus necesidades, y debemos encaminarnos cuanto antes.

– Señor Ramiro, por favor, amarre la chalupa río abajo cerca de aquí, pero recuerde que no puede hacerlo a las barcas del puente. Tenga, con ésto tendrá suficiente para cinco noches en la posada, y ésto en agradecimiento por lo que ha hecho por nosotros. Si no vuelvo a verlo, que vaya usted con Dios.

-Sea pues que todos lleguemos a buen puerto, buenas noches señores, vayan todos con Dios.-dijo el pescador saltando al bote como un gato al acecho.

Hizo pasar el hombre de la capa a todos, bajo el arco del desagüe que abría al taller ardiente; las ascuas perfilaban los contornos y rasgos de los presentes. El hombre alto saludó al herrero agarrándole del brazo. Desde la oscuridad de una esquina una mujer de tez oscura y vestida toda de negro se acercó a los jóvenes indicándoles que la acompañasen escaleras arriba; el varón miró inquisitívamente a su padre, …éste asintió con un gesto grave.

-Tomen asiento- indicó el herrero a los dos hombres, acercándoles una banqueta y un yunque. A Micer Pedro se le cedió la banqueta. El Herrero quedó entre cuclillas, entre sentado sobre un gran mazo, dejando las perneras del zahón estiradas sobre el suelo.

-Estoy impresionado; entiendo que saben perfectamente lo que deben hacer; ¿Qué es lo que saben ustedes de mi?

-En primer lugar debo decirle que no hemos de perder el tiempo que nos es más precioso en éstas circunstancias…, pero creo que debo informarle; primeramente, de que es posible que estén ustedes más seguros ahora de lo que han estado en el resto del viaje. El maestro Ibarra y su familia son de mi total confianza.

Debo decirle que soy Ahmed Ibn Adsuar, médico y cirujano, que estoy bien informado gracias a un correo que me llegara esta misma mañana desde San Lucar firmado por Enrique Pérez de Guzmán y Orozco, a quien usted conoce bien, y quien al parecer a ambos nos debe la vida. Según me escribía,  sacó usted de un gran apuro a don Enrique durante una cacería en la finca de usted cerca de Mérida. Pero además he de decirle, que conozco bien la historia de usted y que además somos parientes.

-Todos hermanos ante los ojos de Dios.

-Parientes de sangre diría yo, ya que es usted descendiente directo de Benjamín de Tudela, a quien conocí antes de que se fuera hacia Alejandría, quien a su vez es descendiente de un noble linaje, en Viana, de Omar Ibn Muza, hermano de Muza ibn Muza, surgido tras el enlace con una bella señora, Farah, hija de Mohammed Ibn Alkar; hermana aquella de una antigua pariente mía por parte de padre. Sepa que estoy informado de que su esposa e hijo mayor fueron asesinados en la trágica noche en la que la guardia arrasó con quienes estuvieran en casa de don Diego Susón; padre de la “fermosa fembra”, quien sabrá usted, traicionó a su padre por amor a un noble cristiano.

Sepa también que la situación en ésta ciudad ahora mismo es cuando menos terrorífica para sobre quienes, como sobre usted, caiga cualquier sospecha de relación con aquel gentilhombre o sospecha alguna de que falten a los derechos  litúrgicos  a Dios  exclusivos del Vaticano.

-Bien se que el Santo Oficio tiene plenas facultades jurisdicionales desde la bula, o ley “SINCE”, y que están especialmente virulentos en Sevilla…

-Los gritos que seguro podrían oír, y que venían del castillo, juraría que son de un buen amigo, y vecino mío, a quien prendieron y acusaron de judaización; pues un clérigo vio a su hijo circuncidado-habló al fin, el herrero; apesadumbrado.

-Nunca fuimos muy devotos en mi familia, siempre muy ocupados en nuestros asuntos…y como mi padre que en gloria esté me dijera; “Dios conoce bien nuestra fé en Él, se le rece como se le rece”-habló Micer Pedro mirando hacia arriba con semblante humilde.

-Pues bien que hacen pagar hoy día a quien no lo haga a la manera de Roma-le respondió maese Ibarra con rabia y dolor, enfatizados por el reflejo del fogón en sus ojos.

-Con sangre y oro; que bien les viene a Los Católicos para su campaña contra Granada,…Granada.-suspiró el médico.

-Y tierras…-tomando un puñado del suelo y apretándolo con fuerza se levantó el fugitivo , acercándose hacia un umbral ya clareado por las primeras luces del alba. Se hizo un momento el silencio, sobre éste el chisporroteo de las ascuas,  los trinos matutinos, y el ladrido de los perros;   por encima de lejanos gritos de dolor. El ruido de cascos y las ruedas de una carreta que pasaba sorteando los charcos pusieron a los restantes en pie.

-Ojalá pudiéramos hablar más tiempo sobre las cosas terrenales y las que no lo son tanto, pero ahora hemos de partir. Tengo una capa como ésta en mi carreta con las herramientas de mi oficio recién templadas y afiladas y algunos víveres; no creo que tengamos problema alguno en llegar hasta mi casa arriba del Aljarafe. Pronto vendrá en su busca un buen amigo mío, antiguo hombre de armas y ahora criador de buenos caballos tordos y mulas. Con él partirá hacia Portimao en el Algarve, con pretexto de vender sus animales. Allá mi cuñado se encargará de embarcarlo con él hacia Alejandría donde no le será difícil encontrar donde quedarse. Él traerá de vuelta noticias suyas con sus señas. Y supongo que antes de un año podrá llevarle a su bien amado hijo. En cuanto a las hembras, tendremos que hacer alguna artimaña para que cuando vuelva de Alejandría tras dejar a su hijo, traiga documentos firmados por usted para que parezca que se llevan como mercancía …

-Pero eso jamás será creíble…

-Mi señor, – interpuso el herrero-, si con quien viniéramos a éstas tierras se hicieron pasar por Nobles de Egipto, sepa usted que en el tiempo que sus menores estén aquí, lo harán a buen recaudo; y que yo mismo les enseñaré las artes de herrería y a cantar y bailar y a hacerse pasar por uno de los míos con total seguridad si les hiciera falta. Y no tenga cuidado; que en Sevilla todo el mundo hablará de lo devotos que son mis recién llegados parientes, que se partirán la camisa en las procesiones y pasos santos como si se les casase un hermano.

-Déjenme pues despedirme de mi hijo e inspirarle la confianza que me han dado ustedes,… El señor Ahmed esperó abajo preparando el carro para la marcha; y en poco tiempo bajaba Micer Pedro acompañado del herrero y su mujer-quien parecía mayor de lo que era en realidad.-La mujer lo abrazó y puso en su mano una especie de amuleto mientras decía entre dientes palabras ininteligibles. El herrero lo ayudó a ponerse la capa, y ambos se tomaron del brazo mirándose un rato a los ojos, como si se conocieran de mucho antes.

-Con Dios.

-Con Dios.

Ya sólo quedó el partir de los cuatro cascos y las dos ruedas entre los charcos y las gallinas,…a lo lejos, aún se podían oír los lamentos desde el oscuro infierno de las mazmorras de Triana.

TriZiana

Posted in Relato Libre, Relato Libre Tirititran, Relatos, Relatos Breves with tags , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , on Martes, 1 \01\UTC marzo \01\UTC 2011 by tirititrantran

TriZiana

Nuestras esperadas vacaciones de primavera recorriendo a pie los Pirineos se truncaron cuando visitábamos el Ibón de Acherito. Nos tocó un Abril de aguas mil desde que saliéramos de Irún camino de Barcelona por la GR-11.

Nos habíamos quedado a cuadros cuando alguien que venía en dirección contraria nos dijo;

-Hay que ver la que han liado los rastas!- y  que en el refugio de Góriz había oído por la radio que un tal Robet Ahamed Marley había declarado la guerra al mundo desde Jamaica en una especie de jihad rastafari.

Eso fue dos días antes de que nos pillara la tormenta  de diosescristo en Acherito.

Conseguimos refugiarnos en uno de los bunkers de Franco antes del camino hacia Hecho; allí, con la radio del teléfono móvil, conseguimos enterarnos del resto.

Un potente virus, al que sólamente eran inmunes aquellas personas que consumieran marihuana en grandes cantidades de manera continua, asolaba La Tierra, la humanidad. Al parecer, los afectados andaban como sin rumbo, pálidos, con los ojos enrojecidos y no eran capaces de razonar ni de hablar. Parecía acuciarles un hambre atroz, y atacaban a las personas devorándolas como aquel que atacara una nevera tras intoxicarse con esa planta maldita.

Tras un par de jornadas de nieve, lluvia, viento, y frío intensos, vimos como un vehículo oruga se precipitaba al vacío habiéndose desviado bruscamente hacia el precipicio.

Al acercarnos para ver, un hombre desfigurado nos atacó. En la huída me retorcí el tobillo. Mi madre consiguió detenerlo de un estacazo en la cabeza.

Preocupados, Padre y Madre fueron en busca de ayuda, dejándome la mayoría de los víveres, y el teléfono con más batería.

No debieron pasar ni tres días, cuando las radios dejaron de emitir antes de que se me acabara la batería. No pude contactar con mis padres, no había línea; ni de emergencia…

Por suerte, el tiempo mejoró, y apoyada en una robusta muleta de haya me encaminé valle abajo.

En la primera jornada conseguí llegar a la carretera, donde encontré un viejo cuatro por cuatro encaramado en un terraplén con la puerta abierta, y las llaves puestas.  No tenía batería.

Di gracias a que me enseñaron a conducir muy joven, y no sin esfuerzo conseguí empujarlo, haciendo palanca con la muleta, hacia la carretera, parándose con un golpe seco contra la roca que la flanqueaba.

Me levanté toda llena de barro. Entonces  vino lo difícil; tenía que enderezarlo hacia la carretera, cuesta abajo, y montarme antes de que tomara demasiada velocidad.

Empezó a rodar y me pude subir con un grito de dolor por mi pie cuando escuché un gruñido no muy lejos. Alguien corría hacia mí con toda la cara que se había descrito en la radio, pero yo ya estaba alejada cuando conseguí arrancar el motor.

Hecho estaba más desolador que de costumbre. Accidentes, casas quemadas, sangre…unos cuantos “zumaos”-como había escuchado en la radio- se giraron hacia el coche y trataron de alcanzarlo, pero esta vez con lentitud, como perdidos,…Decidí seguir valle abajo.

El viejo Lada me dejó tirada justo al lado de una pista que llevaba hacia el Este, – “Ésta máquina, un mechero”,  oí  a un vendedor decirle a mi padre hacía años…- y hacia allá me encaminé sin dudarlo. “Siempre hacia la izquierda”.

Al final de la pista, sobre un pequeño repecho había una casita, se divisaba un coche negro junto a un árbol y tanto la puerta de éste como la de la casa parecían abiertas…

El coche era un viejo Volvo ranchera, …no era negro, estaba calcinado; y aún salía algo de humo de aquí y allá. En el maletero, botes y latas de alimentos reventados, y un amasijo de plástico que parecían haber sido cassettes antes de la hoguera.

Entre un rastro que salía de la parte del conductor, de sangre seca y cenizas, se adivinaban las huellas de goma derretida hacia el prado de al lado.

Una vaca y un perro desollados daban las últimas pinceladas a aquel bucólico paisaje,…Ni los buitres se atrevían a bajar a comer.

La casa era mas bien como de veraneo, con pocas pero grandes ventanas rematadas por fuera con gruesas contraventanas de madera reforzadas con planchas de hierro, y grandes goznes de fragua …la maciza puerta, también reforzada, gozaba de cierres antiosos.

Pase terror al entrar pero en la escueta casita no había nadie, una pequeña habitación, un aseo diminuto, cocinita con barra americana, una salita con chimenea, sin áticos ni sótano. Me apresuré cojeando a cerrar la puerta, y me estremecí al quedarme en casi total oscuridad.

Aún con algo de batería en el móvil encontré cerillas cerca de la chimenea y papel de periódico.

En los cuadros de la luz, se podía leer en un fusible aparte;“viento”. Lo encendí; no ocurrió nada.

Ya, con un par de velitas, investigué los armaritos de la cocina, aquello parecía la casa de la viejita del anuncio; “Dai prisa, dai prisa!”, a lo obsesivo.

El himno a la alegría resonó en mi cabeza como, en alguna peli que viera de niña, cuando se abría una gran caja fuerte.

Aquella silenciosa noche  escuchaba chisporrotear el fuego, y las burbujas de la lata, el humo de la chimenea revocó un poco cuando, sobresaltada, vi mi sombra proyectada hacia la chimenea que aparecía y desaparecía a la vez que sonaba una siniestra canción a mis espaldas con voz grave como en baja velocidad; “ Aaabrwe la pweertaa nwiñwaaaa… ”

Se hizo la luz, y empezó a sonar Triana de fondo …!!El “viento” venía en mi ayuda !!

Curiosamente el radiocassette del año de la pera, tenía una TDK de 90 minutos, con la misma canción una y otra vez,…aquella canción les encantaba a mis padres, así que la deje puesta.

Por la mañana un hilo de reluciente sol entraba por entre las contraventanas, y por la chimenea, no hubo más luz, ni más Triana. Hasta la noche siguiente cuando volvió a revocar la chimenea por un instante y la luz vino con fuerza, la canción parecía incluso alegre, y no se si por el hambre o por la esperanza por tener luz, me hinché de comer fabada.

Ya había parado la música por la mañana  cuando decidí racionarme la fabada y la música; no más de tres veces la canción seguida, y no más de una lata al día. Aquellos dolores de tripa y aquel malestar,…

Fui al baño, y entonces me di cuenta de que no eran gases ni diarreas, ya casi se me había olvidado, al menos cinco meses cuando había tenido la regla por última vez. ¡Y sólo papel higiénico como compresas en la casa!

Como en un arrebato, avivé el fuego, me puse el único trapo de cocina en las bragas, lavé mis pantalones, y tras ponerlos a secar en la chimenea me di una cortante ducha helada.

Al lado de la chimenea con medio rollo de papel bajo mi “tete”, desnuda de cintura para abajo, la música volvió otra vez, pero ahora alguien pegaba en la puerta, como con desgana, “pum ssrsrsrsr”, pegaba y dejaba caer los brazos,…¿Me habrían olido? -“¿A que huelen las nubes?”¡¡Mecagüen tu puta madre!!-y la canción era de coña, “…abre la puerta niña…”. El cabrón que prepararía aquel refugio, -porque estaba claro que fue cabrón, y no cabrona-se olvidó de llevarse al menos una escopeta de caza, …ahora ¿qué coño podía hacer?.

Apagar la música , avivar el fuego, cambiarme la “compresa”, y liarme la manta a la cintura con una cuerda por si tenía que salir pitando.

Pero la puerta era fuerte, muy fuerte. Toda la tarde y la noche se la pasaron pegando, cada vez más, debía de haber al menos cinco.

“Pumpum schsrhshrhsrh, pumpum schsrsrsrsrsss”. Encendí la música.

Pasaron tres días sonando la música, tronando los cielos, tronando la puerta y las ventanas con los golpes de esos hijos de puta que no se cansaban; ardiendo el papel cada vez menos ensangrentado en la chimenea. Debía dormir, y pensar algo, pero estaba aterrada…

Por fin Morfeo llegó tras la siguiente lata de fabada, y se me ocurrió algo al despertar; debía salir y bajar por el río,  mi tobillo estaba mejor.

Algunos debieron irse, la música ya no sonaba.

Fui al baño, estuve sentada en el váter hasta que ya no tenía nada que cagar.

Me hice un petate con latas y la manta, y me lo até a la cintura. La chimenea era lo suficientemente ancha para poder salir por ella; y trepé.

Luz, mucha luz. Y el cantar de un carbonero al fondo, en los árboles, me dio fuerzas.

Los cabrones se estaban disputando algunos restos de la vaca, otros seguían pegando en la puerta.

Até un cabo alrededor de la chimenea, tiré el petate y me descolgué.

Un primer cabrón dobló la esquina y recibió un revés de latas de fabada que sonó más a crac que a clanc.

Eché a correr hacia el río cuando miré atrás de reojo; Padre y Madre dejaron de aporrear la puerta al verme y corrieron hacia mí, otros dos les seguían,…el tobillo empezó a dolerme, la vista se me nubló, la última fabada salió a chorro por mi boca y trastabilleé al resbalarme en la salsa con mis botas,…esos cabrones me iban a  alcanzar antes de llegar al soto,…el soto, el soto.

Un golpe, un desgarro,…un empujón. Caí a una poza.

Me desperté empapada,  helada, dolorida, embotada, en la orilla…Sin pensarlo,eché a andar.

No sabía a dónde ir…no sé a dónde voy,…sueño despierta con ríos de fabes arrugadas.

Triana no deja de sonar en mi mente, …el estómago me duele del hambre, …pero es peor cuando pisándome el intestino tiro de él, todavía está fresco.

PAN

Posted in Relato Libre Tirititran with tags , , , , , , , , , , , , , , , , , , , on Viernes, 26 \26\UTC noviembre \26\UTC 2010 by tirititrantran

….

-Buenas noches,les habla Carmen Buendía, en directo , desde éste polígono industrial, donde se ha producido un tiroteo en el que han resultado heridos de gravedad dos varones de aproximadamente cuarenta años. Al parecer los hechos están relacionados con los asaltos que en los últimos meses se venían sucediendo, en jugueterías y grandes almacenes del juguete de los alrededores de Madrid.
Aún a la espera de que se esclarezca lo sucedido, lo poco que sabemos, es que un guarda de seguridad disparó contra varios sospechosos de un asalto llevado acabo, en éstos almacenes de una conocida multinacional, donde previamente habrían maniatado y amordazado a otro guardia, que se encontraba haciendo el turno nocturno dentro de la nave.
Como ya sabrán, en los asaltos que venían sucediéndose desde principios de Junio, una banda se dedicaba a entrar por la fuerza en las jugueterías, drogando si los hubiera, al vigilante o vigilantes, para hacer uso de las instalaciones y los juguetes que en ellos se encontraban, causando graves daños materiales, y personales a los guardias, a quienes cuando se despertaban desnudaban y disfrazaban generalmente de payaso, para luego huir sin dejar apenas rastro.
Esperemos que sea éste, el último capítulo de ésta alocada, bizarra y criminal correría de ésta banda de delincuentes.
Además de los dos fallecidos, se ha detenido a dos personas presuntamente relacionados con el asalto, el guarda jurado al parecer, ya estaría prestando declaración ante el juez de guardia.
Hasta el lugar se han desplazado unidades especializadas que, según fuentes, llevaban el caso en la comunidad de Madrid.

-¿Señor comisario, alguna declaración?

-Sin comentarios, aparte la cámara.

-Bien, parece que ésto es todo, desde Valencia, Carmen Buendía, para CNN plus.

-Buenas noches, ésta fue la última noticia que yo misma di al respecto hace ya nada menos que cinco años. Tenemos con nosotros a José Manuel Sánchez Manaute, quien protagonizaría junto a tres amigos aquellos asaltos, y por los que ya ha cumplido la pena que le impuso el Juez. Buenas noches don Manuel; ¿Qué impresión le causa ver éstas noticias después de éstos años?

-Buenas noches Carmen, …muchas cosas, muchas impresiones. En primer lugar añoranza, por los amigos perdidos,  y rabia; por la falta de claridad de la noticia y los hechos, …y también euforia,…recuerdo la euforia, …aunque con culpabilidad, ya que si no hubiéramos hecho aquello, posiblemente ellos podrían estar aún con nosotros, ..aunque en realidad no me arrepiento de nada, aquellos meses me sentí, nos sentimos, creo que puedo hablar por todos nosotros; más vivos que nunca.

-Dice usted que no se arrepiente pero se siente culpable, no se arrepiente aunque haya perdido a dos de sus amigos de la infancia , dejando a su viudas, un niño huérfano, y …si no me equivoco, perdiendo usted tras éstos cinco años en presidio, a su mujer, de quien se ha divorciado recientemente….

-Bueno, verá, me siento culpable por haber sido uno de los que ideó el asalto aquella noche. En realidad no estaba planeado, fuimos los cuatro con nuestras mujeres a Valencia de vacaciones, pero aquella noche ellas se empeñaron en tener una noche de chicas, con el pretexto de que nos podríamos quedar a ver el fútbol,. ..lo de aquella noche no estaba planeado, y seguramente por eso todo se jodió, …-ejem- perdón..

-No, es decir, sí, …prosiga por favor…

-En fin; nosotros nunca hicimos daño a nadie, aquel guardia no tendría porque haber disparado.

-Pero ustedes causaban grandes desperfectos en las instalaciones, además de …prácticamente secuestrar a los guardas jurados. Si no me equivoco fueron los reiterados secuestros, o inmovilizaciones contra la voluntad lo que les hizo engordar sus penas, …aparte de la agresión…

-Los guardas se acababan uniendo a la juerga, siempre fuera del alcance de las cámaras de seguridad, pero se unían, …claro que ellos nunca lo admitirían, perderían su trabajo, y como debería usted saber, los desperfectos los pagábamos con creces…

-En billetes de quinientos, …clavados con un cuchillo en los paneles del techo.

-Dato que se le olvidó mencionar en su boletín…

-Yo entonces no lo sabia, …

-Ya,. ..ni ningún informativo antes o después…

-Dígame Sr. Sánchez Manaute,…

-Manuel.

-Dígame, …Manuel¿Cómo se les ocurrió semejante locura?

-En realidad, como las mejores cosas que le pasan a uno en la vida, fue todo pura casualidad…

-¿Las mejores cosas?

-Sí, bueno, ..una noche, la de la primera incursión, habíamos alquilado un apartamento en una ciudad extranjera para un puente,…desde el balcón pasamos a un patio con claraboyas,…estábamos bastante colocados, y jugando a pelearnos. Yo mismo rompí una claraboya y caí encima de una montaña de peluches…allí liamos la gorda, y antes de darnos cuenta se hacía de día, ..así que tuvimos que salir por donde habíamos entrado…

-¿Y,cómo…?

-Bueno, desde chicos solíamos subirnos a sitios haciendo torres de tres y cuerdas humanas de dos,…ahora ya no sería posible…Recuerdo, jajaja!,…recuerdo que aquella noche Sergio se la pasó dando vueltas por la tienda con una réplica de un Porche a gasolina,…se acabó estampando contra el mostrador,jajaja!…fue la única vez que no dejamos dinero,..él se encargó de mandarlo por correo al poco.

-Su amigo Sergio, …

-Si, un gran tipo, … él murió en Valencia, ..mi amigo, …era el más menudo, el más honesto…, solía hacer de cuerda…

-Lo recuerda con una sonrisa, …

-A él por supuesto, pero aquellas juergas,…fueron las mejores,…no sólo era el volverte a sentir como un niño,…era la emoción de planearlo, conseguir los planos, los horarios, yo casi dejé de beber por completo, y ya nunca más necesitamos drogas…drogas ilegales.

-¿Puede contarme como accedían a los recintos y doblegaban a los guardias?

-Eso debería estar en los informes periciales o en los juzgados,… lo que no esté, es cosa nuestra…

-¿Siendo usted abogado, cree usted que ha tenido que cumplir demasiado con la justicia?

-Desde luego, pero los jueces tenían que dar una sentencia ejemplar supongo…en realidad aún estoy en régimen de libertad bajo custodia, …a Morán es al que le cayó la mayor pena por haber golpeado al guarda que nos disparó, le quedan unos años…

-¿Y que piensa hacer ahora?

-Bueno,…

-No me conteste aun, hágalo después de los consejos publicitarios.

..

HAGA FELIZ A SU MARIDO

..

-Buenas noches otra vez, estamos ésta noche con el Sr. Manuel Sánchez, quien nos está contando sus experiencias como asaltante de jugueterías,..como le venía preguntando, …después de todos éstos años, y ya fuera de la cárcel, …¿Que piensa hacer usted ahora?

-Bueno, …vamos a ver,…¿Ha visto usted “Taxidermia”?

-Si, una película húngara, si no me equivoco,…bastante desagradable, por cierto.

-Bueno, para gustos están los colores, pero sí, es una película húngara, aunque mejor no hablemos de ella , no quiero revelar el final a nadie, que quiera verla…

-¿A dónde quiere llegar?

-Verá; para mí, es uno de los temas,… el tema principal de la película, …¿Ha oído hablar de Arturo Ochandiano?

-No,…no me suena.

-Pues verá, casualmente éste hombre conoció a una chica húngara y …

-¿Tiene que ver ésto con la película o..?

-Con la película sí, y además que ella era húngara, pero déjeme que le cuente…
Éste hombre fue,…

-¿Fue?

-Si; no hace mucho, él fue un aprendiz de cocina de los mejores, con Arzak, Arguiñano,…fue a trabajar a Nueva York, para aprender, y dar rienda suelta su gran creatividad culinaria, …trabajaba en algún prestigioso restaurante pijo de ésos que hay por allí, …por lo visto ésta chica, la húngara, era limpiadora en aquél lugar, y no se sabe cómo, pero se fueron conociendo y se enamoraron locamente, ya que ella tenía algún tipo de enfermedad metabólica que la hacía muy voraz, hipertiroidismo… o algo así,…
A él le apasionaba cocinar, y como buen cocinero, le encantaba que apreciasen sus platos. Se las pasaban las noches enteras disfrutando como locos; … él cocinando, luego comían y hacían el amor, así una y otra vez, una y otra vez,…tampoco harían mucho más,ya que no se debían entender muy bien hablando, la chica apenas sabía inglés, ..y el húngaro y el euskera son dos idiomas bien difíciles y distintos…
Por lo visto a él se le ocurrió la receta suprema, con la cual ella quedaría hastiada de comer y lo dejaría dormir después de hacer el amor, …parece ser que la chica no dormía muy bien,…

…”Faldón de ternera relleno, de hongos,piñones y almendras con gofio, todo ello recubierto de un confitado de jarabe de cebolla, trufa, y hierbas varias como marihuana, melissa, salvia, amapolas del Nepal, y no se que más”, …fue lo que les llevó a la cama tras el éxtasis de sabores, y tras hacer el amor; quedaron dormidos, fritos. La hermana melliza de la muchacha; que según dicen era bucaquera de lujo, los encontró a los cuatro días en estado catatónico o seudocomatoso,…En la ensoñazón, ella había ido devorando poco a poco los dedos aromáticos y sabrosos del cocinero, chupándolos y ablandándolos,… a ella le faltaba una oreja, ..aún estaban en posición coital

-¿Y todo eso cómo lo sabe?¿Es un poco inverosímil, no?

-Morán lo debió leer en el Time o algo, …según me contó parece que el chef grababa sus obras maestras con un gran angular desde la ventana de su loft, en un plano general..

-¿Y, qué les pasó?

-Intenaron despertarlos, pero por lo visto no pudieron hacer nada. La digestión se les detuvo y murieron con el colon atascado, tras fuertes dolores…

-De grandes cenas…

-Están las sepulturas llenas,…aunque a mi me gusta pensar que murieron porque los separaron.

-¿Y qué tiene eso que ver con lo que quiere usted hacer ahora?

-Todo,…es por el tema de las obsesiones,…cuando me encerraron, cuando nos encerraron, nos obsesionaba la idea de las jugueterías, volver a sentirnos como críos,…

-¿ Y bien?

-Morán es arquitecto e ingeniero de caminos,¿sabe usted? Y éstos cinco años, hemos trabajado en un macroproyecto que ya nos ha comprado la Dibi Kardens, y ésta misma semana se piensa que se aprobarán los anteproyectos en las distintas comunidades autónomas,…Se trata de hacer un gran parque temático entre Madrid y Guadalajara,de cuya construcción yo soy uno de los supervisores, en una extensión de unos cien kilómetros cuadrados, y que irá conectado vía AVE con los grandes centros de ocio del país,…en la Junquera, Tarragona,y Los Monegros,…por ahora.

-¿Un parque temático?

-Sí, un parque donde los adultos podrán jugar a ser niños otra vez, …los adultos que puedan o quieran permitírselo. Estará…dividido en zonas distintas,…por supuesto habrá una enorme juguetería donde se pueda hacer el cafre, reconstrucciones de ciudades,… y hasta una idea que sacamos del Japón, donde ya se han hecho pruebas, que es construir una zona escolar,…

-¿Pero y quien quisiera volver a la escuela?

-¡Uf!Precisamente éste, es el lugar que creemos que tendrá más éxito,…¿Quién no ha tenido la fantasía de enrollarse con su profesora de naturales, con su profe de matemáticas?
Aquí precisamente además es donde más se puede recrear el “peligro” de ser pillado,…por ejemplo, mirar por un agujero de las duchas de las chicas,…creo que no nos dejaremos detalles,…por supuesto hay espacio suficiente y tendremos personal para ideas nuevas, …por supuesto las reservas se harán con antelación y se estudiará el perfil de cada usuario,…en todo caso funcionará como un club privado, haciendo socio a cada consumidor, ya que sólo así se podrán permitir ciertos vicios,…siempre que no se agreda a alguien o se atente contra su libertad sexual uno puede hacer lo que quiera en el salón de su casa,…

-Un salón de cien kilómetros cuadrados,…

-Exactamente,…¿Creo que la noticia que le he dado se llama primicia, o exclusiva, no?

-Creo que deberíamos cobrarle por hacer usted publicidad, jajaja!.

-Tendrá que cobrarles a los de Dibi Kardens, jeje…¿No tiene usted algúna manía o vicio prohibido desde pequeña?

-¡Vaya, conque ahora hace usted las preguntas! Je, je, …Los dulces de chocolate,…de pequeña tenía tendencia a la obesidad,…me podría volver loca en una chocolatería!

-¡Pues, hay incluso pensada una zona inspirada en la novela de la fábrica de chocolate!

”Charlie y la Fábrica de Chocolate”; de Roald Dahl, …

-Claro que trataremos toda clase de repostería, …Lo malo que éste tipo de cosas nos obligan a tener un servicio hospitalario con especialistas cardiólogos.

-Ja, ja, ja, …no sea embustero.

-Normalmente no suelo mentir, y menos con éstas cosas.

-En fin, pasemos a la siguiente pregunta…¿Y, dígame, Manuel; cómo han conseguido vender su proyecto?

-Allí dentro se conoce gente muy interesante ¿sabe usted?

-¿Como quien?

-Puede leer los periódicos de los últimos diez años, …en todo caso, normalmente los peces gordos están fuera,…tras el cambio de gobierno no faltan inversores…

-¿Bien, y para cuándo cree que estará eso terminado?

-Si todo va bien, y se aprueba, en unos siete años, justo cuando Morán esté para salir.

-¿Y que piensa hacer entonces? Habrán ganado un buen pico…

-¡Nos puliremos la pasta lo más rápido que podamos!




EUKARISTIO

Posted in Relato Libre Tirititran with tags , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , on Jueves, 9 \09\UTC septiembre \09\UTC 2010 by tirititrantran

Todo comenzó cuando yo tenía nueve años. El día de mi comunión murió mi madre , por mi culpa , por culpa del frío. Cayó una gran granizada, y le metí un gran trozo de hielo como mi puño por el hueco de la espalda de su vestido, mientras degustaba un canapé del selecto cátering.

El canapé de hojaldre con cangrejo y salsa rosa se le quedó pegado a la glotis produciendo un colapso bronquial y bronquiolar generalizado. Aunque la mayoría de los familiares allí congregados fueran personal sanitario, ni una traqueotomía ni la reanimación doble pudieron sacarla de la letal situación.

Desde entonces la vida en casa fue mas bien bochornosa. A Padre se le rompió algo dentro y no podía ocultar que en realidad me culpase de la muerte de Madre.

Fue un buen verano cuando pudimos ir a la Costa Brava de vacaciones, yo prepúber, cuando parecía que se arreglaban las cosas.
Salíamos a comer y a cenar por ahí todos los días, lo pasábamos increíblemente bien en la playa por las mañanas, y no parábamos de reír. Yo seguía con mis travesuras y solía hacer de las mías junto con otros chavales del complejo hotelero.

Coincidió que Padre conoció a una mujer francesa, viuda también, cuya hija casi me hacía olvidar que mi vello púbico se limitaba a cuatro alambritos negros mal puestos.

Aquella noche salimos a cenar y Monique y yo no parábamos de hacer tonterías y reírnos, …cómo me gustaba con su melena rubia y lisa hasta la cintura, sobre aquel vestido blanco que realzaba la dorada piel de sus muslos y sus hombros. Parecía la hermana pequeña de Maureen, aquella alta mujer, rubia también, que hacía sonreír a Padre como si fuera un niño.

Nos trajeron el plato fuerte; un lubinón a la sal de unos 3 kilos; y mientras los adultos observaban cómo el camarero servía la lubina, con cara de pillo metí en la jarra cerveza de mi padre una araña no muy grande , peluda, con un dibujo en cruz sobre el abdomen. Pequeña pero pesada, se hundió en la espuma mientras trataba de huir; Monique ahogaba su risita tras su fina mano, mirándome con complicidad.

Reacción anafiláctica ; rezaba el informe médico.
Sólo Monique, a quien no volví a ver jamás, y yo, sabríamos la verdad.

Mi familia materna hacía tiempo que no quería saber de mí, seguramente influída por mi abuela, de quien Madre había sido siempre su preferida.
Por parte de Padre, los abuelos eran demasiado ancianos para cuidarme, y su hermano el mayor aún sufría de ataques de malaria en la misión de Andrah Pradesh donde vivía, y se desvivía por aquellas gentes de piel oscura a quienes ahora más que nunca me sería imposible conocer.

Así pues fui a parar al Hogar de Acogida Para Niños Huérfanos Verde Esperanza, en las afueras de Zaragoza. Dirigida por el amabilísimo padre Gabriel, su séquito de monjitas encantadoras, y una inconstante serie de voluntarios ajenos a orden alguna.

Los encantadores psicólogos ahondaron de tal manera en mis traumas, temores y culpas, que cada noche tuve más claro en el húmedo camastro -en aquel edificio todo estaba húmedo, la pared a donde daban las estancias de los huérfanos, aulas, y servicios, toda de piedra, daba directamente al Ebro que guarda silencio al pasar por el pilar la virgen está dormida y no la quiere despertar. Incluso una vez tuvimos que dormir en el desván por las inundaciones, que desastre!- que debía pertenecer a ese grupo raro que en la tele les llamaban psicópatas. Sí,eso debía yo ser, un psicópata, un psicópata.

Madre Margarita no ayudó mucho al respecto, echándome de clase por cualquier ruido que oyese, o por cualquier cosa que su ignorancia hiciese creer que lo que yo contaba era un cuento chino.
Yo me limitaba a callar.

Allí dentro tenía mucho tiempo para pensar, para leer y estudiar, aprendiendo todo lo que pude sobre principios médicos y de cirugía. Dos años antes de salir tenía exacto conocimiento de la anatomía humana. Desarrollando mis inquietudes pictóricas, y ayudando en la cocina, conseguí tener una mano hábil y de movimientos firmes y precisos.
Los ejercicios acuáticos en el río me proporcionaron un físico envidiable, no se si han visto ustedes Taxi Driver, con el crestado Robert De Niro.

Para que la crisálida desplegase sus alas debía ser mayor de edad y salir de aquel lugar. Ni que decir que nadie me escogió para adoptarme .

Dos meses antes de salir, un frío Abril, sor Mercedes-que hubiera hecho yo sin ella, que se encargaba de los niños más pequeños, y de mí- me acompañó al matadero donde me presentó a un primo suyo, quien evisceraba los cerdos recién desangrados en la cadena. Aprendería un oficio.

De vuelta al orfanato, encogido por el frío cierzo, no pude evitar un llanto ante aquella mujer que tanto empeño puso en ayudarme a crecer como uno más. La abracé con todas mis fuerzas, ella también lloró, y nos amamos por última vez en su celda del ala este.

No me importaba andar y aunque quedaba lejos del trabajo, alquilé una habitación abuardillada a una afable anciana que olía a orines de gato, en una antigua casa estratégicamente situada cerca del lugar donde me hice hombre. Desde allí podía ver el río junto al Verde Esperanza; y en un día claro, hasta se podía ver el Moncayo si me asomaba desde el ventanuco .

Ya estaba fuera, era libre y pude dar rienda suelta a mi naturaleza enjaulada, sólo necesitaba algo de tiempo para reunir dinero, tres meses me bastaron.

Para empezar, hice una visita a la sacristía del padre Gabriel. Antes de misa añadí un curarizante de lenta absorción, adquirido vía internet, en la Sangre de Cristo.
Al volver de dar la misa, una lasciva sonrisa se dibujó en la boca al verme sentado sobre la mesa. En medio de una larga conversación sobre la conveniencia de mantenerme alejado de ciertos lúgubres lugares, el tono generalizado de su cuerpo fue desvaneciéndose, así como su sonrisa de cerdo en su cara de puto pederasta.

Ésta droga me encanta, porque en la justa dosis, puede mantener vivo a un individuo que justo tendrá conexiones neuromusculares no bloqueadas para mantener oxigenada su sangre en una tediosa y muy superficial, casi imperceptible respiración. Lo mejor de todo es que mantiene la consciencia hasta el fin. Espero que el muy cabrón no tuviese demasiada sed.

Abrí su enorme barriga llena de grasa en un fino tajo vertical. Saqué sus vísceras y las coloqué desplegadas sobre la gran mesa de caoba de la sacristía. Un finísimo pero resistente alambre de acero rodeaba su vena cava y su arteria mesentérica , dibujando dos finísimas y relucientes líneas hasta los barrotes de la ventana por la que entraba los rayos matinales de final de verano.

Su gran, fornido, obeso y en definitiva; pesado cuerpo-dolorido pero incapaz de emitir sonido alguno- yacía sentado en la sólida silla con reposabrazos encuerados, en frágil equilibrio, apoyado sobre las patas traseras y una fina vara de bambú encuñada más atrás. Cualquier movimiento al recobrar la movilidad, si no muriera antes asfixiado, cercenaría los grandes vasos abdominales y su vida sin remedio.

Los periódicos lo tacharon de asesinato salvaje y atroz. La incompetencia hizo que no pudieran salvarlo -cuando lo encontraron seguía vivo-; ni me pudieran relacionar. Mi casera siempre está en el portal durante el día y sabe perfectamente las horas que duerme el holgazán de su inquilino.

Cada año por las mismas fechas hacía que alguien mordiese el polvo, claro que el primero puso el listón muy alto; pero en una vuelta nostálgica que di en fechas navideñas por mi antiguo barrio no tuve más que pasar cerca de la tienda de Germán para escuchar su voz gritando a su hija Ana. La pobre nunca fue muy espabilada, pero era buena como un ángel y su piel blanca y sus grises ojos siempre me hechizaron.
Recordé cómo Germán nos solía poner en evidencia delante de Padre y Madre, y como se empezó a ensañar más conmigo cuando Madre faltó e iba yo a comprar a diario pan, un cuarto de vino y algo de fruta…Que si seguro que me estás robando, que si no quieres chocolate para seguir criando esa barriga, ..que si miras a mi hija así o asá.

La toxina botulínica es difícil de conseguir, pero más difícil fue conseguir que se la tomase. Claro que cuando lo acusé delante de todos de cambiar la fecha de las conservas, no dudó en hincharse de altramuces y pepinillos que le traía de vuelta. Desgraciadamente no pude ver como se asfixiaba el muy cerdo.

Seguí apareciendo por la tienda de ultramarinos, ayudando a Ana, quedando cada día más prendado de su gracia, de sus silencios,de su mirada. Fueron diez fructíferos años aquel preludio de una realción más que amorosa.

Fructíferos ya que fueron cayendo a cerdo, o cerda, por año.
Desde la tetrodotoxina, pasando por los cardiotóxicos, o la estricnina, hasta la larga agonía de las toxinas de la Amanita phalloides , o la terrible disociación febril de una aspergilosis mezclada con ketamina.

Mi décima presa cayó sin drogas. Tras despedirme con once años de monótonos servicios de matarife a mis espaldas, gracias a que coseché un gran éxito como ensayista. Al visionar A Serbian Film, y darme cuenta que en realidad no era ningún sicópata, sino más bien un sociópata, me dediqué con fervor a la escritura de mi primer libro”Ensayo sobre el Concepto Sanguinario del Otro”, gran éxito de ventas, y una seegunda entrega, más bien novelada ; “La Delgada Línea Púrpura”, con mejor éxito entre la crítica.

Así pues prácticamente al año me tomé mi venganza fría.
Esperé al cierre del viernes, a sabiendas de que Federrrico, el encargado de la sala de despiece, estaría hasta el final para supervisar que todo quedara como a él le gustaba.. Colándome por la segunda planta donde se procesaban las pieles, bajé por la cadena y el hueco que conectaba hasta la fría y cegadoramente blanca sala de despiece.

Ya empezaba a apagar las luces cuando le devolví las mil collejas que me había dado en una sola con un buen pernil de cerda. Cayó como un saco, límpiamente.
Arrastrándolo hasta la cámara me aseguré de que respiraba con regularidad.
Cuatro sendas inyecciones de lidocaína en ingles y axilas me permitió descoyuntar sin dolor codos y rodillas antes de colgarlo de uno de los ganchos como si de una canal se tratara. Allí quedaría sin poder hacer nada cuando recobrase el conocimiento, sólo gritar inútilmente hasta su total entumecimiento.
Su exmujer no lo echaría de menos, y hacía tiempo que nadie lo llamaba para ver los partidos. El Lunes precintarían el lugar hasta nueva orden. Púlcramente me aseguré de que no encontrarían más que otro pálido y congelado cadáver de cerdo.

El trece de Octubre del año siguiente Ana, nuestro querido Juan, que contaba once meses, y yo; salíamos de Zaragoza hacia Madrid cargados de equipaje y recuerdos. La venta del local fue sencilla, y Ana no tuvo objeciones. Una vida mejor nos espereba en ultramar.

Por el retrovisor se distinguían las torres del Pilar, más allá; El Ebro. Testigo éste de mi última acción mortífera, y de todas las demás.

Sor Margarita hacía cuatro años que dejó el orfanato y fue a parar al estanco donde su madre despidió a este mundo.

Así Margarita; cuarentona, soltera y de más que agria personalidad ,volvía sola por la margen sur del Ebro hacia su casa mientras atronaban los fuegos artificiales.
No pudo resistirse a una buena conversación con un joven sobre su pasión, la pedagogía. Su amor en desuso se prendió y llevó a aquel joven a su piso. El joven la amó como si fuera la única, y la anestesió con el cariño de la última.
Sofisticada mezcla de antiinflamatorios, opiáceos, disociadores y relajantes musculares que se absorbieron en su húmedo recto inflamado.

Según mis cálculos despertaría a unos cinco metros de profundidad de un crecido Ebro, a la altura de Fraga, dentro de un sólido bahúl hermético, y preñada de una piedra granítica de veinticinco kilos.

Ahora un gran hotel veraniego nos espera, cerca de un gran lago afluente al Ontario, en el gélido invierno del norte americano. Allí escribiré mi próxima novela sin que nadie nos estorbe a mi familia y a mí. Ya tengo encargadas unas cuantas setas mejicanas por si se nos ocurre aburrirnos.

BIFASE

Posted in Relato Libre Tirititran with tags , , , , , , , , , , on Domingo, 27 \27\UTC junio \27\UTC 2010 by tirititrantran

Mi casa , mi cueva, aquel agujero de cincuenta metros tan bien distribuido que nunca quise cambiar por ningún cuchitril con vistas al mar.

El agujero perfecto de soltero,…bueno de emparejado a distancia.

El cubil con temperatura estable todo el año, ni siquiera subía de los 20 grados en los agostos más calurosos.

Un ecosistema en perfecto equilibrio.

Los fermentos y hongos de los restos de la encimera daban de comer a las drosófilas; diminutas moscas de la fruta. Éstas y los pocos mosquitos que pasaban la mosquitera alimentaban a las arañas, …hasta diez especies distintas llegué a contar distribuidas casi de forma uniforme,claro que del baño eran dueñas y señoras las arañas lobo y sus imponentes saltos predadores en miniatura.

Éstos artrópodos, junto con las cucarachas que no perecían por las venenosas trampas, caían el las pegajosas fauces de las tres salamanquesas de una misma estirpe, que a lo largo de los años se veían cada vez más grandes tras cada hibernación.

Salamanquesas que tenían vetado salir, ya que fuera en el jardín de mi casera moraban los mirlos, caracoles y los siempre hambrientos y voraces felinos domésticos, Los cuales mantenían a raya a los insaciables roedores salidos de las entrañas de la tierra o caídos de los penachos de las palmas donde anidaban. Malditas ratas.

Pero el rey de la casa era el sofá; irresistible para la siesta, incansable compañero de horas muertas, viendo documentales, películas mejores y peores.Me mecía en sus insaciables cojines alimentados con arena, migas, piel muerta, pelos y sudor.

Fue en una siesta de un caluroso Julio, que con la puerta y ventanas abiertas para que hiciera corriente con el poniente; me desperté de repente y vi, como una caprichosa pelusa, cayó de un libro de Kafka que nunca ley, hacia la cara de ZP de la portada de un “Jueves” tirado en el suelo; para de manera descarada, como una culebra de agua, rodar contracorriente, cruzando la estancia , y bajo la barra americana; hasta la entrada del hueco entre la lavadora y el armarito de la basura; amenazando con meterse dentro.

De un brinco decidido, traté de alcanzarla en vano, pues la muy astuta fue a refugiarse en las oscuras rendijas tras los muebles y electrodomésticos.

Claro que la bribona no contaba con mi navarra cabezonería, y de un continuo y eficaz tirón saqué la lavadora de su hueco, con cuidado de no arrancar la toma de agua.

Allí estaba ella, entre otras basuras, detritus y porquerías; la mas esbelta y altiva, apunto de meterse por un pequeño respiradero abierto entre dos azulejos. Pero zas! De un estirón tipo Arconada conseguí meter mis dedillos por el hueco triangular.

Ahora bien , no conseguí alcanzar mi objetivo , y no solo no conseguí sacar nada del hueco sino que por el contrario, perecía que el ínfimo hueco quisiera tragarme.El pánico me inundó cuando de manera inverosímilmente indolora mi brazo se introdujo por succión, y arrastrando detrás de sí el resto de mi pesado cuerpo, hasta el mismísimo hombro.

Estaba apunto de gritar y pedir ayuda, cuando en un plop como de descorche de champán, aparecí en lo que se suponía el otro lado.

Ni rastro de la dichosa pelusa. Pero a la altura de mi cara se encontraba el último calcetín, que; como los demás anteriormente, se había separado indefectiblemente de su pareja. Un calcetín amarillo de más de cinco años comprado en un H y M de alguna ciudad polaca.

Al poco me di cuenta de que yo también flotaba casi inerte, de que respiraba ese líquido acuoso que nos envolvía a mi calcetín y a mi. Y que el amarillo del calcetín reflejaba una luz que no era tal, una luz sin origen que sin embargo le confería a éste un color muy vivo , mucho más que al otro lado del triangular hueco que inexplicáblemente no conseguía divisar.

Mirando mis brazos, las uñas centelleaban con un halo blanco en la raíz y el borde, así como las curvas de lo que antes serían rubios vellos, como en una discoteca. El movimiento de los brazos al nadar sonaban como un quieto batir de alas. Y comencé a moverme, buceando; en tres dimensiones, sin fuerzas que me impulsasen hacia un arriba ni me arrastrasen hacia un abajo, sin necesidad de respirar aire. Pero; cual fue mi asombro al darme cuenta de que !No pude emitir sonido alguno de exclamación al emocionarme!

Así fue, como maravillado fui avanzando en un espacio incombustible rodeado de calcetines de todo tipo, todos con ese brillo característico, a veces los encontraba solitarios, otras veces en pequeños grupos, pero ninguno era igual que el de al lado.

Llevaba ya un tiempo indefinido inmerso en ese fluido, aburrido ya de ver calcetines y más calcetines, siempre distintos; cuando me asaltó la idea de que aún no había tenido hambre, ni ganas de otras necesidades más excusadas de índole excretora. Y un pensamiento llevó al otro y acordándome de los potajes de quien no hay más que una, aborrecí la sensación de acordarme de sabores y olores sin sentir hambre alguna.

Una nostalgia brutal me invadió, al, quizás; unirse ésta terrible sensación con el pensamiento de no volver a ver a mis seres queridos, y la idea;de quedarme en semejante lugar quien sabe por cuanto y sin nadie,se me introdujo abriéndome las entrañas cual cuchillo roñoso y sin filo alguno.
La tristeza me arrastró hacia un profundo sueño.

Tras un tiempo indefinido me desperté con una firme decisión de encontrar una salida a aquella situación y comencé a bucear sin parar hasta que llegué a lo que parecía ser una corriente llena de calcetines que se dirigían desde una posición mas allá de mi cabeza para describir un gran tirabuzón y perpendicularmente dirigirse hacia la lejanía perdiéndose en la vista más allá de mis pies.

Y entonces descubrí aquella figura extraña a lo lejos,..tanto tiempo sin ver más que calcetines,… Aquella imagen lejana de algo con distintos brillos y con otras formas,…decidí acercarme sin demora.

La figura se acercaba más y más; y más rápido de lo que yo creía avanzar, ..y al rato discerní una figura humana nadando hacia mí luciendo una fulgurante sonrisa.

Fulgurante sonrisa que más me hacía sonreír a mí cuanto más se acercaba al ver que era la de una bellísima joven, de agradable cara y curvosa figura.

De pura alegría nos fundimos en un abrazo y comenzamos a besarnos, acariciándonos como si nunca jamás hubiéramos tocado antes cuerpo alguno.

Comenzamos a quitarnos la ropa, ella una pequeña camiseta que le tapaba poco más que el tórax.
Yo un fino pantalón de algodón que alguien me trajo de Jerusalén.

Los dos nos miramos fijamente a los ojos. Como platos los suyos, de un violeta intenso casi tan luminiscente como los dientes,…calculo que los míos debían verse de una especie de verde stabilo-boss, … sorprendidos, cuando la ropa que nos habíamos quitado cayó como si hubiese cobrado un peso específico añadido.

Automáticamente los dos miramos en dirección contraria hacia la que caían las prendas.

Abismo.

Comenzamos a nadar ferozmente, yo desnudo , ella con unos cortísimos pantalones de corte vaquero. Claro que tras un tiempo tuvimos que bajar el ritmo. A veces se veían más bien luminiscentes líneas lejanas de colores, otras, más cercanas, se distinguían corrientes similares llenas de calcetines , parecidas a la que vimos anteriormente.

En general , la temperatura era bastante agradable y estable , pero si nos acercábamos a una de esas corrientes , que la mayoría iban en dirección contraria a la nuestra, la temperatura bajaba bastante.
Fue así como tuvimos que volver a juntar nuestros cuerpos, para darnos calor. Ya que estábamos exhaustos justo cerca de una de esas corrientes descendentes; algo más lenta que las demás.

Nos juntamos y abrazamos nos amamos, reímos y lloramos, para acabar enlazados de tal manera que parecíamos uno solo. Y así nos quedamos dormidos a pesar del destello que desaprendían los miles de calcetines que pasaban sobre nosotros.

Cuando despertamos, sorprendentemente la corriente había desaparecido, y no pude más que tratar de volver a amar a aquella diosa que provocaba en mi unas sensaciones increíbles. Ella en cambio, en ese momento, pensaba más en avanzar, avanzar…pero¿A donde?

Lo único que le quedaba por quitarse eran los calcetines, que se quedaron flotando a nuestro al rededor en cuanto se los quitó, así que no sabíamos bien a donde tirar.

Ella fue la que me advirtió , y recordó, la pulsera de cuentas azules y blancas, tipo ojo turco, que llevaba en el tobillo, recuerdo de las enormes olas de Samoa.

Y así pudimos ir subiendo cada vez que no teníamos referencias de corrientes que quedasen cerca, …claro que cada día estábamos más agotados del esfuerzo, aunque siempre antes de quedarnos dormidos nos amábamos largo rato enterrando las ansias y los temores que ennegrecían nuestro ánimo mientras ascendíamos.

Cuando ya sólo quedaban cuatro cuentas, vimos por primera vez una corriente ascendente, con intensísimos destellos en tal vorágine que no se distinguían los calcetines que subían por ella.

Tuve que detenerla al presentir que se lanzaría al centro de la corriente para poder ascender con ella, e hice bien; tras pocos segundos a unos dos metros del borde de la corriente tubular la temperatura era abrasadora.

A una distancia prudente de la hirviente corriente seguimos ascendiendo durante varias jornadas sin tanta necesidad de abrazarnos por el frío; y jornada tras jornada, el calor y la monotonía hicieron que no pareciese tan necesario ni siquiera para amarnos.

A la quinta calurosa jornada, la corriente desapareció, y tuvimos que usar otra vez las cuentas, ya tan escasas.

A falta de dos, tardamos una jornada entera en acercarnos a una corriente descendente, y nadamos en dirección contraria hasta quedar exhaustos otra vez, Otra vez nos abrazamos para darnos calor, pero nos besamos y amamos al despertar y ver con alegría que la corriente seguía a nuestro lado, fresca , brillante, lenta; hacia el abismo del que veníamos.

Se nos ocurrió tratar de comunicarnos escribiendo sobre la piel, pero estaba claro que no coincidíamos en el idioma.

La esperanza se veía casi perdida en su mirada la mayoría de las veces , otras era ella la que me tenía que animar a seguir buscando corrientes, guardando las dos últimas cuentas que nos quedaban…

Hasta que una vez al despertar me besó la cara una y otra vez; los ojos, las mejillas, …casi me recordaba a un cachorro cuando recibe a alguien a lametazos.
Tras de mí; había una gran corriente ascendente. Se veía que el diámetro era enorme y la densidad de calcetines y su velocidad de ascensión baja, ..no lo dudamos; nos pusimos en pleno centro,…aquello si que parecía volar, pero me di cuenta, que era en la periferia donde la corriente iba algo mas lenta donde se respiraba mejor; sin idea de porque. Nos dejamos subir tratando de quedarnos en la periferia.

Al no cansarnos apenas, estuvimos muchísimo tiempo despiertos jugando con los calcetines, haciendo ñoñerías y monerías diversas, ..también hicimos el amor muchas veces , sin darnos cuenta que la luminosidad era cada vez mayor, casi cegadora si se miraba hacia arriba.

Y unidos como estábamos empezamos a sentir el giro más ancho de la corriente que nos expelió centrífugamente junto con diversos calcetines, de tal manera que unos quedaban mas abajo que otros y otros subían como si flotasen hacia una cúpula luminiscente que quedaba sobre nuestras cabezas, de un blanco que no era blanco.

Sin dudarlo seguimos nadando hacia la cúpula sonrientes, agarrados de la mano.Pero no llegábamos a ningún lado; subíamos y subíamos.
Estábamos en medio de la nada, y cada vez se respiraba peor y la temperatura era mayor.

Nos empezamos a dar cuenta que cada vez la mayoría de los calcetines tenían fibras sintéticas… y que no solo respirar, sino que avanzar, también era más tedioso,…el medio parecía m´más aceitoso.

Las corrientes que veíamos ahora con mayor frecuencia eran de aquellas hirvientes, aunque había alguna que casi uno se atrevería a entrar….

Fue entonces cuando se le ocurrió la idea; empezó a deshilachar calcetines y a hacer cuerda, yo la imité.

Tras largas jornadas de unir cordón y más cordón empezó a juntar calcetines y más calcetines, y a unirlos de manera un tanto precaria, ..yo trataba de imitarla.

Tras largo rato así , tomó varias piezas y empezó a envolverme con ellas, y con la cuerda.Me dejo libres manos y cabeza y yo hice lo mismo con ella.
Como pudimos nos pusimos varias capas de medias en la cabeza y varias de calcetines con el mayor porcentaje de algodón posible sobre éstas y sobre las manos.

Ya estábamos preparados para saltar a una de esas corrientes y llegar a la cúpula, …como pude le expliqué que creía mejor idea que cuando estuviésemos cerca de la cúpula tratásemos de salir de la corriente y acercarnos a verla de cerca.

Pero al igual que la otra corriente, sólo que con una fuerza infernal, nos escupió la corriente centrífugamente y hacia arriba de tal manera que ella se incrustó en la cúspide, que no era más que una gran capa de calcetines de nylon y una especie de manteca de cerdo más arriba, ..como pude tire y tire de ella hasta que pude sacarla, ..conseguí hacerla respirar aunque justo bajo la cúspide era bien difícil hacerlo, teniendo que forzar mucho el tórax y teniendo aun y todo una sensación de asfixia continua.

Con grumos de nylon fundido pegados a la piel de las orejas, el prepucio y los escrotos ;bajaba resignado hacia la zona donde se respiraba mejor. Sin saber que hacer nos quedamos abrazados junto a una corriente descendente, y cerca de ésta pasamos el tiempo jugando a lo que podíamos y tratando de entretenernos sin enloquecer.

Como no dormíamos bien debido a la claridad, descendimos un par de jornadas en una descendente, y fue allí cuando de repente me desperté sólo y sin corriente a mi vera.
Seguramente se la habría llevado la corriente mientras dormía…

Sin parar de descender cuando siempre que podía, buscándola, buscando una salida , buscando algo
encontré a la descarada pelusa que describía rápidos círculos a mi alrededor, lanzándose en tangente
cuando intenté alcanzarla,…la seguí, y no pude creerlo cuando la vi acercarse al hueco triangular de donde entraba luz natural.

Tal como entré, salí en un plop.

Aturdido eché un vistazo al hogar. La cesta de las patatas llena de mosquitas y un líquido pestilente y casi negro en la base. Semillas de melón germinadas en el desagüe del fregadero, asomando los cotiledones entre los vasos. Una larga fila de hormigas que iban y venían de la rendija del horno hacia la puerta.

Parecía como si no hubiera pasado el tiempo; que desastre de piso.

Bueno, mañana lo limpiaré; ahora mismo me voy a contarles a mis colegas que ya se donde se meten los calcetines perdidos, ..un gran universo bifásico.