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REFLEJO DE UN PATIO DE COLEGIO

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18 de marzo de 2015.

Habían pasado ya muchos años desde que cursé la EGB, muchos. Aquel día en la decisión de elegir el mejor colegio para mi hijo , y a sabiendas de que ni los profesores, ni el nombre del colegio, eran ya los mismos, nerviosa, crucé la puerta del cole para adentrarme en su Jornada de Puertas Abiertas.  Mi antiguo colegio lo recordaba perfectamente. Prefabricado. El “Prefa” lo llamábamos los niños. Hecho de pequeñas casitas que parecían como de papel y que en cualquier momento pensábamos 16885_1611687429046742_608848114630807120_nque podría llevárselas el viento con los niños, los profesores, los plumieres y  todos los libros de texto dentro, y ahora, sin embargo, habían construido un nuevo edificio, de bloque compacto de hormigón, firme, inamovible,  frío por fuera,  pero que extrañamente, por dentro, en las aulas, que tampoco eran ya las mismas,  guardaba ese yo que sé que te traslada en el tiempo y te vuelve niño por un instante. El olor a goma de borrar. Los dibujos inocentes casi naíf colgados en la pared. Esas mesas pequeñitas con virutas de lápiz, pinturas de cera y manchas de rotulador y las sillas de madera, chiquitinas, casi de juguete.  La directora del colegio empezó a hablarnos sobre el ideario del cole, pero yo pude evitar retrotraerme e imaginar a mis compañeros de infancia, allí sentados, preparando trastadas, jugando al “güa” con bolitas de papel en agujeritos en las mesas hechos a propósito a punta de compás, bombardear con pelotitas de papel al profe cuando se daba la vuelta para escribir en la pizarra, aquel olor a tiza y la dentera cuando al escribir chirriaba en la pizarra.

-“Vamos al patio”-me dijo otra madre, dándome un codazo para que volviese a la realidad.

El patio. El patio no había cambiado, seguía exactamente igual, con su forma rectangular, su parque de arena y su cancha de baloncesto.  Sentí un escalofrió e inevitablemente rompí a llorar, sin poder parar las emociones ni las sensaciones, como si fuera necesario que mis lagrimas alimentasen aún más los charcos que la lluvia del día anterior había dejado en aquel parque de ilusiones y sueños. En mi cabeza retumbaban las risas, los juegos, las carreras, te la ligas, churro, media manga, manga entera, el látigo. Y en mi olfato ese olor a tierra mojada y a comienzo de primavera que sólo se tiene cuando eres niño. Tu voz. De repente escuche tu voz como brisa acariciando mis oídos: ¡Personal! ¡Eso es personal!  Y tan personal…Me había olvidado de ti y de tus ojos traviesos, de tu sonrisa torcida y de cómo nos regañaron cuando, mientras tu y yo, inmersos en aquel instante dentro de nuestro pequeño nuevo mundo , pensábamos  que nadie nos veía ni nos miraba,  Don Mateo nos pilló, bajo la lluvia, cogidos de la mano y dándonos un beso inocente al lado de la canasta, donde yo, loca por ti, iba cada recreo a aplaudir tus jugadas. La flor que me regalaste- aquella margarita- aún tendrá que estar seca y sin deshojar, guardada entre las páginas del Cosmos , en alguna caja, en algún lugar de mi oscuro trastero. No, no voy a bajar a buscarla, pero me alegra haber vuelto a recordar aquellos momentos, el olor de la lluvia, la bondad de la inocencia, la vergüenza ardiendo en mis mofletes, las risas malvadas de los compañeros, tu mirada triunfante y descarada, y aquella lección de ciencias que tuvimos que copiar cinco veces como castigo.

 N. del Autor : La fotografía que acompaña a este cuento se titula “Reflejo de un patio de colegio”, y es a partir de ella de donde nace este relato de mismo nombre. Fue tomada por JuampaTF , el 18/3/2015 en el patio del colegio de Ntra. Sra. de las Escuelas Pías de Aluche.

                          El cuento y la fotografía se aunan como saludo y guiño al grupo de Facebook “Aluche porque es mi  barrio” en el que Juampa colabora casi a diario subiendo preciosas  instantáneas de rincones maravillosos de nuestro barrio. Gracias Juampa por dejarme utilizar esta preciosa foto. También quiero dedicárselo a mis compañeros del C.P. “Luz del Valle”, porque ellos son también parte de esta historia.

Nuestro final ( por Julián Muñoz)

Posted in Colaboraciones, fotoretorelato Lamedor, Literatura, Los relatos más relamidos, Poesía, Relato, Relato Libre, Relatos, Relatos Breves on Jueves, 13 \13\UTC marzo \13\UTC 2014 by Administrador

Mi corazón es sólo de ida.

No hay vuelta ni marcha atrás.

No hay lagrimas que lo traspasen,

está hecho de cristal .

Pero no, no le resbala

lo que puedas sentir o pensar.

Se rompe cuando tu lloras

y sufre cuando te vas.snail-mating_thumb

Mi corazón es de ida

y tu te quieres marchar.

Mi corazón tiene alas

es libre para soñar.

Alas que siempre pensé

que te darían libertad.

Mi corazón tiene alas

No te quiere encadenar.

Ahora te veo, estas triste

y con ganas de llorar.

Ya no se ni lo que esperas

Ni lo que te puedo dar.

Puede que suene egoista,

soy realista y nada más,

mis alas no son tus alas,

no has nacido para volar.

Se que me quieres, amiga,

pero detesto tus huidas

y tu indiferencia más.

Ni doy lo que tú me pides

Ni quiero lo que me das.

Y  como sin darnos cuenta

llegó  inevitable el final.

NÉBULA

Posted in fotoretorelato Lamedor, Literatura, Relato, Relato Libre, Relato Libre lame Anna with tags , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , on Viernes, 29 \29\UTC noviembre \29\UTC 2013 by annalammer

Aquella mañana, el sol no lucía de verano pese a ser finales de Julio. Las nubes se habían confabulado para ocultar su rostro y hacerle llorar, mientras Delta Acuáridas, en caprichosa fantasía, había prometido a la negra luna llorar brillantes perlas para compensar.

Con la misma cara triste del día se despertó Tobias, recordando con cuanta ilusión había dejado todo para vivir en aquel lugar. Idílico. Verde. Rojo. Amarillo. Blanco. De colores intensos. Puros. Como su aire. Azul. Como su lago. Negro. Como la roca que se erigía en medio del azul.

Abandonar aquella paz no era fácil, pero el peso de la edad le condenaba.  Y a pesar de que, extrañamente, allí nunca se había sentido solo del todo , siempre había tenido la sensación de estar compartiendo espacio con alguien más, su elegido retiro, su imaginada soledad, su acostumbrado abandono, y esa especie de indeseada tristeza en el alma, se habían convertido en perturbados inquilinos que, en contra de su corazón, aporreando su cabeza le repetían que tenía que desahuciarlos.

Comenzó su rutina como siempre. Una sartén, un huevo, sal, ajo y pimienta para desayunar mirando el paisaje desde la ventana, sin cristales. Con los ojos nublados entre lágrimas que se negaban a resbalar cogió el cartel y el martillo. SE VENDE rezaba en la puerta que cerró con llave a conciencia sabiendo que de cualquier forma nadie querría entrar a robar nada porque no había nada para robar.

Respiró hondo y se acercó a la orilla del lago. Un último baño antes de la partida.

Mientras las nubes bajaban pintando el paisaje de oscuro gris, desnudo se zambulló para no volver a emerger.

…Nébula, con su cuerpo de mujer, quiso abrazarle y besarle. Tanto tiempo observándole, a lo lejos, desde la roca, sin poder decirle nada. En secreto. Sin acercarse a él. Tanta pasión reservada.  Tantas noches en mi jardinestrelladas desde que besó y abrazó por última vez, que Nébula había olvidado que con sus garras , en el abrazo, le rompería el corazón y con su beso le dejaría sin respiración.

Sobre la roca distante, mirando el cartel colgado en la puerta cerrada de la casa, triste y desconcertada, se resignó a esperar una vez más a su próximo amor.

Mientras, el lago en elipses se fue tiñendo de rojo.

Oscuro.

Como el día.

Profundo.

Como el lamento de una sirena desolada.

Inquietante.

Como el silencio que desde entonces acompaña al paisaje, a sus colores, a la casa, a la roca y al lago dormido en la niebla que  aún no levanta.

“No todos van a ser ángeles”

Posted in - Fotos origen de los relatos, fotoretorelato Lamedor, Literatura, Los relatos más relamidos, Relato, Relato Libre Lindastar with tags , , , , , , , , , , , , , , , on Jueves, 21 \21\UTC noviembre \21\UTC 2013 by lindasta07

Como mis vecinos están dispuestos a echar una mano siempre que lo necesito, me veo en la obligación de corresponderles cuando me piden que haga de canguro de su monstruito.

Le propuse a aquel renacuajo que me acompañase a comprar tres cosas al hipermercado.

en mi jardin-¡Quiero ir a ver a papá al cementerio!- gritó.

-No puede ser. Está trabajando allí ahora- contesté tras ignorarle unos segundos.

El mocoso iba unos pasos atrás y empecé a incomodarme. Le recriminé en varias ocasiones su parsimonia porque se acercaba la hora de comer; temía no estar puntualmente sentado a la mesa y mamá se enfadaría.

Al salir del establecimiento me percaté de que Ángel llevaba en el bolsillo algo que abultaba.

-Robar es pecado, ¿lo sabes, enano?- dije. Entre carcajadas burlonas echó a correr con la bolsa de la compra. Tenía tanta prisa que parecía que le persiguiese el mismísimo diablo. <<¡Menudo cabroncete!>>, pensé.

Al girar la esquina lanzó el recién adquirido martillo -repentinamente convertido en letal objeto volador- partiéndome la cabeza en dos. El jodido tuvo buena puntería, caí desplomado, y todo en mí se rompió.

-¡Qué fácil ha sido contigo!- exclamó eufórico- A partir de ahora me entretendré aún más cuando acompañe a papá al trabajo. Prometo no darte unas patadas tan fuertes como las que propino a los otros asquerosos. Esos vecinos nunca me cayeron bien… Bueno, tú tampoco- dijo mientras, entonando extraños cánticos, introducía con endemoniada brusquedad miles de  granos de pimienta en mi nariz y una cabeza de ajos en mi boca entreabierta, que…en mala hora compramos.

SACRIFICIO (Por Amalia Ballester)

Posted in Colaboraciones, Especial Lamedores, fotoretorelato Lamedor, Relato Libre with tags , , , , , , , , , , , , , , , , , , , on Miércoles, 17 \17\UTC abril \17\UTC 2013 by Administrador

Abrió los ojos….De repente el dolor de su costado le recordaba el porqué y el donde.
Estaba en la cama de un hospital. Los errores, sus aciertos y sus propios pasos le habían llevado hasta ese lugar.
Ahora ya que mas daba. Era muy tarde para arrepentirse además ya estaba hecho. El amor que sentía por sus hijos, por esos hijos que la vida le había regalado.
Era su vida. Un sabor amargo le subió por la garganta. ¿Qué era? ¿ Los recuerdos dolorosos o la anestesia? Pero su dolor no era nada comparado con el hambre que corroía a sus hijos y a ella misma.
Era mucho dinero, con él podrían vivir o sobrevivir una larga temporada. Solo tenía un temor, que la engañaran. El trato era claro, 1500 dólares antes de la operación, el resto cuando todo hubiera terminado.
Ella conocía a personas de otras aldeas que lo habían hecho y sus vidas habían cambiado, sus familias habían mejorado.sire La suya también lo haría. Ellos se lo merecían, el sacrificio no era en vano.
Habían contactado con ella mediante una mujer que conocía de otra aldea. Convencerla fue fácil. La miseria y el hambre eran su suplicio cada día, su compañero se había marchado a Bombay hacia ya demasiado tiempo y sus promesas se evaporaban un poco cada día que pasaba.La situación era insostenible, eran 5 en casa.
Según la mujer no habría problemas. Todos tenemos dos riñones y se vive muy bien con uno.Eso fue lo que le dijo:
“Uma, tus hijos no aguantarán otro monzón. Si no tomas una decisión sobre esto, puede ser tu gran oportunidad. Lo hacen todos los días.”
Uma. Sí, madre. Ese era su nombre, y les demostraría que era esa madre que ellos se merecían. Todo cambiaría. Se dejó llevar. Ella le guió hasta el intermediario. Le habló de la gran clínica donde harían la operación. Los médicos serán de los mejores en su campo, le dijo el hombre.
“Claro”- pensó ella- “pero no por mi , sino por la mujer a la que harán el trasplante”. La receptora era de primera calidad. Pero que mas daba, ya estaba hecho y ese dinero llegaría para comer mucho tiempo…..

Cambiazo (por Sirvenza)

Posted in - Fotos origen de los relatos, Colaboraciones, Especial Lamedores, fotoretorelato Lamedor, Literatura, Relato Libre, Relatos, Relatos Breves with tags , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , on Martes, 9 \09\UTC abril \09\UTC 2013 by Administrador

Suturo mientras rezo mis plegarias a la Candelaria, pero esta vez es más especial. Es un encargo del mismísimo gobierno. He de hacerlo mejor que nunca. El recipiente está sellado, me dirijo a toda velocidad al hospital, me molesta llevar escolta a mi lado. Me distraen, me espera el mismísimo cirujano en la puerta. Como siempre subo a la capilla del hospital donde permanezco hasta el final de la intervención. Sólo cobro si sobrevive a la cirugía, el resto no es asunto mío.
Todo ha salido como esperaba. Me dirijo a cobrar mis servicios. ¿Cómo que el país me lo agradecerá? Abandono la sala, la escolta me saluda. Me espera una larga noche de mezcal y peyote, pero he de encargar el pan de los muertos para la familia de mi víctima y ganarme la recompensa que le toca por darme parte de ella.

Han pasado dos años, en todo este tiempo he cambiado mi apariencia, he refinado mis modales, perdido mi acento, mis contactos narcos me han ayudado en todo esto y tendrán beneficios. En la distancia soy un nuevo rico mexicano afincado en L.A.
Todo es ficticio pero doy el pego, no queda rasgo de mi pasado en mi nuevo yo, pero todo tiene un porqué.
Se acerca la noche deseada, soy uno de los invitados más esperados entre barbies de silicona y políticos corruptos y demás escoria. Creía que sería más complicado pero siempre se arregla sobornando al servicio. Ahí está el puto gringo, disfrutando del corazón de la dulce bailarina que yo mismo le conseguí. Le sigo el juego, mis carcajadas resuenan por encima de las demás por sus comentarios misóginos, estoy relamiendo sus entrañas mientras asiento a sus palabras vacías.
Se apagará la luz un instante para los fuegos artificiales, será entonces cuando meteré las cascabel en su estancia. Sus ojos vacíos miran la estela de la pirotecnia, ahora son niños, por un momento hasta parecen humanos, tengo prisa.
Me despido cortésmente con la excusa de un familiar que ha enfermado, subo a la habitación, quiero tener decorada la escena.
Que gusto recuperar el sabor del tequila mientras preparo una coartada perfecta. Las plumas de gallina que escondía bajo la camisa, pintadas con carbón de la barbacoa, la sangre la usara luego. Cuando se la exprima a mi moroso cliente. sire Oigo por fin como despide al último de sus invitados. Su ramera no subirá esta noche. No debió aceptar una copa con laxantes de mi mano.
Le espero sereno bebiendo, tras la puerta. Siente mi cuchillo en su garganta y le doy la vuelta para que me mire a los ojos. Le arranco la camisa de un tirón, busco el bisturí en mi bolsillo y corte preciso en el pecho. No ha notado nada. Le arranco el corazón tan rápido que no es capaz de lanzar el menor susurro. Cae tendido al suelo. Envuelvo con delicadeza el órgano que nunca debí sustraer y preparo el intercambio.
Suturo, limpio y esta vez no rezaré, decoro las paredes con frases de santería, no pienso dejar pistas. Una última parada antes de cruzar la frontera que me distancia de mi tierra. Visito el despacho de mi paisano, aquel que me encargo el trabajo. ¿Por el bien de mi patria? Tenía razón, por el bien de mi patria morirá esta noche.
Me presento ante él, pero no silencioso como un cazador, agresivo y directo a su yugular, la sangre brota formando una cascada y entre espasmos se apaga. Reviento la caja fuerte, dinero negro pero sabe a gloria.
Tras cruzar la frontera me siento libre, en paz. En la primera gasolinera compro mezcal para volver a sentirme yo mismo. No puedo dejar de pensar en el forense cuando abra y se encuentre las crías de cascabel donde un día hubo un corazón, las carcajadas ensordecen el ruido del motor y piso a fondo hasta mi próximo destino.
La noche es calurosa y el cementerio está lleno, día de los muertos, se apartan tras mi paso. Llego a su tumba donde su madre está rezando, le entrego lo que le quité y una saca llena de dólares, me escupe a la cara y asiente. Regreso al coche, enciendo un cigarro, busco una cantina. Estoy de nuevo en casa.

COMO UN ARBUSTO

Posted in - Fotos origen de los relatos, fotoretorelato Lamedor, Literatura, Los relatos más relamidos, Relato, Relato Libre Lindastar, Relatos, Relatos Breves with tags , , , , , , , , , , , , , , , , on Miércoles, 3 \03\UTC abril \03\UTC 2013 by lindasta07

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¿Fuerte y robusto, yo? En teoría iba a serlo, en la práctica jamás lo conseguiré.

Mi mente está tan destrozada como mi cuerpo. No sé si esto tiene arreglo, creo que no.

Cada vez la distancia entre nosotros es menor y solo me consuela pensar que por fin los conoceré. Me emociona pensar en ese abrazo fraternal, en ese imposible cruce de miradas, en esa ansiada a la par que compleja charla… Tantas veces he escuchado hablar de ellos y he visto sus caritas en fotos que tengo la certeza de que sabré quienes son; además mi olfato siempre ha sido excelente y aún lo conservo intacto.

Quiero llorar, quiero gritar, desearía hacer mil cosas, pero no puedo hacer nada. ¿Porqué ahora todo es tan difícil?

Comienzo a resignarme.

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Es cierto que, hasta que me dejaron, llegué a ser buen mozo. Esa ha sido mi desgracia y lo que finalmente ha arruinado mi vida.

Cuando nací era poca cosa y las mujeres de mi familia pusieron tanto empeño en sobrealimentarme que crecí aún más a lo ancho que a lo alto. Aquel excesivo interés por convertirme en el chavalote que nunca debí de llegar a ser lo llevé con más pena que gloria pero, tal vez por mi carácter débil, jamás osé revelarme ante lo que todos creían -quiero pensar que con buena intención- que era lo mejor para mí.

Tía Rosalyn, una fémina tremenda en todos los aspectos a la que considerábamos una más en casa, era un ser tan oscuro como la noche que se dedicaba a asuntos de santería. Sin duda ella era la que más atención y empeño prestaba a mi alimentación. Recuerdo una vez en la que mientras me preparaba una de esas cenas pantagruélicas que olían a mil demonios, y que estaba compuesta por sus habituales guisos a base de “vísceras de animales fuertes y robustos, como lo serás tú, mi Panchito”, dijo que era preferible ser un armario de tres cuerpos al que todos respetasen a ser un tipo enclenque e insignificante en el que nadie se fijase. Toda la familia reía sus ocurrencias y en aquella ocasión lo hicieron también.

Pasaron los años, menos de los que me hubiesen gustado disfrutar, y mis complejos y yo crecimos a la par.

Hoy, al verme en el lamentable estado en el que me encuentro, sin algún órgano vital y salvajemente mutilado, es a ella a la que más culpo. Nunca me gustó. Sin embargo, para mi desgracia, yo he resultado demasiado apetecible para alguien de su oscuro entorno.

Soy un pesado fardo al que han desmoronado que intenta desesperadamente cerrar esos ojos que ya no tiene y que lucha por gritar su dolor sin conseguir emitir un solo sonido mientras espera ese momento, presumiblemente próximo y se supone que liberador, en el que decir adiós a estos momentos de sufrimiento.

Mamá, si me fuese posible hablar, te preguntaría: ¿Por cuánto tiempo seguirás confiando el cuidado de tus hijos a tía Rosalyn? ¿Cuántos tendremos que irnos precipitadamente para que te des cuenta de sus insanas intenciones?…También te diría algo más: Te quiero. Llevo tus raíces.