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Un día más

Posted in Los relatos más relamidos, Relato, relato corto, Relato Libre, Relato libre Omsi, Relatos, Relatos Breves on Martes, 27 \27\UTC octubre \27\UTC 2015 by Omsi

Screenshot_2015-10-26-18-38-15Silencio, vacío. Con ese pesar matutino que me impide mover.

Me alejo de todo mundo y me oculto en las ruinas del corazón.

¿Qué es un día más para mí? Únicamente el pasar del tiempo, las de manecillas del reloj avanzan, mientras yo retrocedo tratando de encontrar tus ojos azules.

Ahí estás, tan hermosa como siempre, sonriente. Me amas. Y es en ese espacio donde quiero habitar. Encontrarme entre tus brazos, rodeado de tus largas piernas; en donde el movimiento de tu rubia cabellera me tiene embriagado y el néctar de tus labios me endulza el alma.

Mi cielo en la tierra, donde el celeste de tus ojos me permiten estar en la Gloria y el universo se hace pequeño con tan solo tomar tu cintura. Me concentro en tu contorno y pinto un paisaje de pasión en el lienzo de tu piel.

Suena el despertador, una vez más, mi cuerpo está inmóvil, la carga de mis penas es tan grande y, aún así, necesito escapar.

Me alisto para empezar la rutina diaria, desganado, sin fuerzas, una vez más.

Antes de cerrar la puerta, doy media vuelta, esperando verte recostada en el lecho, enredada entre sábanas que enmarcaban tu silueta; como solíamos decir, en “nuestro pequeño oasis”. Sin embargo, no estás, tuviste tanto miedo a ser feliz que huiste del amor y tomaste un vuelo sin retorno, un viaje en donde la vida es fácil, sin temores. Sin compromisos.

Ahora camino sólo, sin rumbo fijo, viendo como pasa la vida, y cualquier mirada que se posa en mí, la rechazo. No quiero sufrir. Me alejo de esa nueva ilusión pues tengo temor de ver a alguien más partir; la dejo ir, como a ti.

¿Cuándo regresarás el paraíso que te llevaste? ¿Cuándo dejaré de pensarte?

Se escucha el cerrojo de la puerta mientras le doy vuelta a la llave, así como hago preso al corazón, equivocándome ciegamente al creer que sigues dentro y no te dejo ir. Tropezando en el camino esquivando amores sinceros que estarían dispuestos a dar todo por mí.

 

Un día más, tengo miedo de vivir.

 

Perfecta

Posted in Los relatos más relamidos, Relato, relato corto, Relato Libre, Relato libre Omsi, Relatos Breves with tags , , , , on Martes, 31 \31\UTC marzo \31\UTC 2015 by Omsi

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Sin embargo, te pienso. Y con el caminar pausado intento olvidarte, aunque en mi mente rondas a cada instante.

Y sin embargo, te pretendo. No es más que una falsa expectativa la que le doy a mi lado izquierdo, como dándole un descafeinado a mi vicio del café, me sabe a nada. Y al no tenerte, experimento una mezcla entre rabia y resignación, estoy perdiendo el juicio, al no poder alcanzar lo imposible.

¿Qué deseas? – responde una vocecilla dentro de mí, apenas en un susurro.

La quiero a ella, comenzando por sus labios color durazno, su corazón, su vida a mi lado.

Recorro con la vista cada zona, cada esquina y cada espacio, esperando volver a verla, sentada en alguna banca aguardando por mí, con esa sonrisa que me cautivó aquél día, con esos ojos de sol iluminando mi ser. Perfecta.

Y en la orilla del camino, rompo en llanto. Mi furia crece, mi espera se desmorona y tu perfección se acaba.

¿Por qué llegaste tan tarde a mi vida?

 

Siempre tenemos cosas que celebrar.

Posted in Relato, Relato Libre, Relatos, Relatos Breves with tags , , , , , , , on Lunes, 24 \24\UTC noviembre \24\UTC 2014 by Administrador

Aunque parezca que estamos dormidos, seguimos caminando despacito.

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Nuevamente uno de los microrrelatos de nuestra bella Lindastar ha sido seleccionado,  entre más de ochocientos admitidos en el concurso, como uno de los 150 finalistas del III Concurso Literario de Terror ArtGerust. Homenaje a Edgar Allan Poe. 

 

Si queréis leer su relato podeis pinchar aqui.

 

Gracias a Artgerust por darnos la posibilidad de aparecer en sus libros y a Lindastar por darnos tantas alegrías. ¡No vamos a ganar para tanto brut!.

¡Nena, tú vales mucho! ¡Slurpsmuaks !

¡Marina existe! (por M.A Molina)

Posted in Colaboraciones, Jornada de Puertas Abiertas, Relato, Relato Libre with tags , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , on Jueves, 10 \10\UTC julio \10\UTC 2014 by Administrador

Habían pasado ya más de cincuenta años cuando volví a mi pueblito natal. Lo hice por ti. Por nuestros recuerdos. Jamás pude olvidarte. Marina. Ese nombre siempre me ha hecho temblar. Recordaba tus pecas y tus dos trenzas, largas, esas que tu abuela trenzaba cuidadosamente todas las mañanas. Tus ojitos negros, pequeños, rasgados, delincuentes en la mirada. Nuestros paseos cortos al barranco de detrás de casa para cogernos de la mano y sentir el rubor en nuestras mejillas. Y aquel beso suave en los labios,,casi sin rozarnos. Nuestro único beso, justo antes de decirnos adiós. Soñamos con escribirnos largas cartas y no olvidarnos jamás. Lo primero nunca lo hicimos, lo segundo, puedo afirmar que al menos por mi parte ha sido así. Por eso decidí volver y buscar a esa niña que me volvió loco cuando era pequeño.
Paseé por todos nuestros rincones. Me acerqué a la puerta de tu casa, que se había convertido en un hipermercado. Aún sabiendo que era una misión perdida pregunté si sabían algo de ti, de los antiguos dueños de ese edificio, dije tu nombre. Nadie te conocía. Llamé a la casa de al lado, donde vivía la tía Teodosia, la que siempre nos hacia pasar a su casa para darnos melón fresco, y pregunte por ella. Hacia ya treinta años que había muerto. en su casa ahora vivían unos nietos que jamas habían oido hablar de ti. Para ellos al lado ,siempre, había habido un hipermercado.
Fui a nuestro columpio. Ahora había un parquin y muchos coches. Pero imaginé entre los ruidos de motores tu risa mientras te empujaba y me decías : “¡Más fuerte! ¡Más fuerte! ¡Más alto!!!”
Mis ojos se humedecieron.
Seguí en mi camino hacia ti.
Mi siguiente estación sin fruto fue nuestro colegio. Las clases de Doña Maritrini se habían convertido en apartamentos y nuestro recreo en una piscina. Al menos ahí jugaban niños a esconderse bajo las toallas y cogerse la mano. Eso hizo que sonriera y que el corazón me palpitase fuerte.

corazon arbolLlevaba horas caminando. La calle Ancha, la plaza del Carmen, las escaleras al callejón de los besos. Sin rastro de ti.
Cuando llegue a la entrada del parque Ideal, abatido, triste y cansado, me senté en el banco de la entrada. Viejo y ajado como yo. Necesitaba descansar y asumir mi derrota. Llegué a pensar que fuiste una alucinación. A veces los recuerdos son traicioneros. Igual nunca te llamaste Marina, nada mas que en mi memoria y en la espuma de las olas de la playa de aquel pueblo donde nací y donde ya nada era como recordaba. No se cuanto tiempo estuve sentado, soñando despierto lo mejor de mis recuerdos, pero el frío al caer la tarde me recordó que aún no había comido y que era hora de recogerse. A la mañana siguiente tenía que volver a Barcelona, mi residencia desde que me fui de tu lado.
El estomago me crujió y me sentí mareado. Tuve que apoyarme en un árbol y cerrar los ojos unos segundos para intentar no desplomarme. Fue al abrirlos y retirar mi mano cuando lo vi. Un corazón con una flecha y tu nombre, Marina, y el mio, Lolo, grabados con fuerza en la corteza de aquel árbol. Entonces te hiciste real, aunque yo no te haya encontrado. De entre todos los recuerdos ese día que hicimos pellas en el cole y fuimos al parque y con el capuchón de un boli nos dejamos el resto tatuando un corazón en la corteza de aquel árbol lo había olvidado. Puede que tengan razón los médicos cuando me dicen que estoy perdiendo la memoria. Pero exististe Marina y existes. Y aunque jamás te haya escrito y la memoria me falle, no lo hará mi corazón.

Dulce Elena ( por Bea)

Posted in Colaboraciones, Los relatos más relamidos, Relato, Relato Libre with tags , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , on Jueves, 3 \03\UTC julio \03\UTC 2014 by Administrador

De Elena todos sabían muy poco, no solía relacionarse demasiado. Si que sabemos que se despertaba muerta de sueño, nos lo contaban sus ojeras. Era noctámbula. Se reactivaba cuando el sol caía y los ojos se le ponían como dos sartenes negras como el tizón. Sus pupilas se dilataban y empezaba a beber y fumar compulsivamente mientras jugaba al Candy Crush en su android. Quién le habría mandado aceptar aquella inocente invitación. Desde su ordenador candybuscaba “amigos” con quien charlar sobre cualquier nuevo truco a través de cualquier chat. Así, nunca se daba cuenta de cómo pasaban las horas, ni tenía la necesidad de cerrar los ojos ni de dormir, pero el cansancio en la mañana era un hecho y su día a día un círculo vicioso entre sueño, cansancio, cigarros y cafés. Nivel 145.  Eso había que superarlo, y pronto. Llevaba ya dos semanas estancada. Quizá debería pedir unos días de vacaciones, pensó, y así podría evitar aquel congreso al que le habían invitado en el trabajo. De hecho, no tenía ropa para asistir a ese congreso. Debido a su sedentarismo en los últimos meses había ganado ocho kilos, y las opciones eran o comprarse ropa, o ponerse a régimen, o pedirse vacaciones y no ir a esas charlas sobre economía de mercado que la vendían como una remota posibilidad de promoción en su puesto dentro de la empresa. Realmente a ella la única economía que le importaba era la domestica, el poder llegar a fin de mes y pagar hipoteca, teléfono e Internet.
No lo pensó demasiado, al llegar aquella mañana con los ojos morados al trabajo rellenó su hoja de movimiento y con una flamante semana de vacaciones por delante y la paga de verano calentita en el bolsillo, se fue directa a comprar una tableta más grande y un montón de chucherías para pasar los días. Todo infinitamente más caro que cualquier vestido nuevo para la convención, pero a Elena le pareció que, habiendo aprovechado el día sin IVA, aquello era un chollo y todo estaba bien. Llegó a casa y se acomodó en su lugar preferido, en la cocina, todo a mano, la tele,el mando, la nevera, su tableta y las bolsas llenas de chuches de todos los colores, caramelos con envoltorio, caramelos rayados, peces de gelatina, ruedas de coco. Al pasar la semana, Elena no se incorporó a su puesto laboral. Pocos la echaron de menos. Actualmente hay 305 niveles distribuidos en 21 episodios y 4 mundos. No se ha podido saber aún en que mundo, episodio, o nivel se quedó, cuando la encontraron sentada en el sofá de su casa con los ojos de par en par, su tableta, como su corazón, se habían quedado sin batería. Lo que si nos confirmaron es que tuvo una muerte dulce.

Adiós

Posted in Los relatos más relamidos, Poesía, Relato, Relato Libre, Relato libre Omsi, Relatos, Relatos Breves with tags , , , , , , , , , , , , , , , , , on Viernes, 27 \27\UTC junio \27\UTC 2014 by Omsi

“La vida no se trata de sobrevivir a una tempestad, se trata de danzar bajo la lluvia” Desconocido

Mujer_bajo_la_lluviaEsto se terminó como el diluvio de verano, no esa que moja los hombros y fascina al caminar bajo la lluvia sintiendo las gotas resbalar sobre la cara. No, de esas tormentas que dejan todo echo un desastre, un desastre natural del corazón.

Dicen que la esperanza es lo último que muere, pero definitivamente, “esto” que tenemos está más que muerto y enterrado.

Encontrarse varada en un mundo de espejismos, quimeras sin razón, no sirve de nada. Me cansé de esperar una señal tuya que, claramente, fuera lo que fuera de “nosotros” terminaría mal.

Así que digo ¡Adiós! a los sueños infundados, ¡hasta nunca! ilusión pasajera. Doy vuelta a la página y comienzo un nuevo capítulo.

No me verás mendigando el cariño que jamás mostraste por mí; me despido de tus palabras sin juicio, de tu suave y embriagante voz, de los apacibles besos de miel, almíbar que se desbordaba por mis labios.

Pierdo castillos entre nubes, el futuro incierto que pude haber tenido contigo. Sin embargo, gano seguridad, lealtad a mí misma, ganas de luchar y seguir manteniendo la fuerza que me mueve en la vida. Seguro encuentro a alguien mejor para mí.

En cambio tú, pierdes amor verdadero. El elíxir de la vida.

¡Adiós!

 

 

FIN DE CURSO

Posted in Colaboraciones, Los relatos más relamidos, Relato, Relato Libre, Relatos, Relatos Breves with tags , , , , , , , , , , on Viernes, 20 \20\UTC junio \20\UTC 2014 by Administrador

Hoy huele diferente, a libro usado y polvo de patio. No hay chandals, ni mochilas. Se oyen las risas de los niños alborotando emocionados, nerviosos con la actuación. Tiene que salir perfecto. Han ido todos los papás y la mamás, los abuelos, las abuelas, y ellos llevan más de una semana ensayando. Se oye también algún sollozo. Juan, tiene siete años, casi ocho. Pasa al segundo ciclo de primaria,  e hizo de Luis, su profesor de inglés, su mejor amigo, pero Luis repite y se queda en primer ciclo.  y a Tomás, su segundo más mejor amigo, le han dicho que también repite.

Suena una voz familiar. Lucía, la profesora de Lengua y Mates les apremia para que se preparen. 2º A y 2º B son los siguientes. De fondo comienza a sonar la canción de Piratas del Caribe. Tropiezos y empujones entre risas detrás del telón del salón de actos.  Tan pequeños. Tan graciosos.  Tan nerviosos. Con su pañuelo en la cabeza y su parche en el ojo. Alzan su espada. Se levanta el telón y comienza su batalla final 2013-2014, el baile.

Aplausos, aplausos y más aplausos. Se ha acabado. Ya no hay nervios. Solo besos y aplausos. Por lo menos descansarán hasta el día de recogida de las notas. Después ya se verá.

Sí, hoy todo huele diferente. Huele agridulce. Huele a adiós. Huele a hola.  Huele a  por fin verano. A vacaciones. A playa y castillos de arena. A nuevos amigos. A nuevos amores. A libro usado, a cancela cerrada y a polvo de patio.

Se hace el silencio.

Mientras, lejos ya del cole, los niños siguen riendo.