Archivos para cuento corto

Sí, señores, sí….¡Volvemos a celebrar!

Posted in Relato Libre with tags , , , , , , , , , , , on Jueves, 14 \14\UTC mayo \14\UTC 2015 by Administrador

400Nuestra Lindastar vuelve a ser parte de la nueva compilación de microrrelatos de Artgerust y su concurso homenaje :400 años de El Quijote.
El libro saldrá a la venta la semana que viene.

Mientras tanto para abrir boca, os dejamos su texto pinchando aquí.

Gracias Linda por darnos tantas satisfacciones.

Enhorabuena.

¡Vamos descorchando ya el brut!

 

¡Marina existe! (por M.A Molina)

Posted in Colaboraciones, Jornada de Puertas Abiertas, Relato, Relato Libre with tags , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , on Jueves, 10 \10\UTC julio \10\UTC 2014 by Administrador

Habían pasado ya más de cincuenta años cuando volví a mi pueblito natal. Lo hice por ti. Por nuestros recuerdos. Jamás pude olvidarte. Marina. Ese nombre siempre me ha hecho temblar. Recordaba tus pecas y tus dos trenzas, largas, esas que tu abuela trenzaba cuidadosamente todas las mañanas. Tus ojitos negros, pequeños, rasgados, delincuentes en la mirada. Nuestros paseos cortos al barranco de detrás de casa para cogernos de la mano y sentir el rubor en nuestras mejillas. Y aquel beso suave en los labios,,casi sin rozarnos. Nuestro único beso, justo antes de decirnos adiós. Soñamos con escribirnos largas cartas y no olvidarnos jamás. Lo primero nunca lo hicimos, lo segundo, puedo afirmar que al menos por mi parte ha sido así. Por eso decidí volver y buscar a esa niña que me volvió loco cuando era pequeño.
Paseé por todos nuestros rincones. Me acerqué a la puerta de tu casa, que se había convertido en un hipermercado. Aún sabiendo que era una misión perdida pregunté si sabían algo de ti, de los antiguos dueños de ese edificio, dije tu nombre. Nadie te conocía. Llamé a la casa de al lado, donde vivía la tía Teodosia, la que siempre nos hacia pasar a su casa para darnos melón fresco, y pregunte por ella. Hacia ya treinta años que había muerto. en su casa ahora vivían unos nietos que jamas habían oido hablar de ti. Para ellos al lado ,siempre, había habido un hipermercado.
Fui a nuestro columpio. Ahora había un parquin y muchos coches. Pero imaginé entre los ruidos de motores tu risa mientras te empujaba y me decías : “¡Más fuerte! ¡Más fuerte! ¡Más alto!!!”
Mis ojos se humedecieron.
Seguí en mi camino hacia ti.
Mi siguiente estación sin fruto fue nuestro colegio. Las clases de Doña Maritrini se habían convertido en apartamentos y nuestro recreo en una piscina. Al menos ahí jugaban niños a esconderse bajo las toallas y cogerse la mano. Eso hizo que sonriera y que el corazón me palpitase fuerte.

corazon arbolLlevaba horas caminando. La calle Ancha, la plaza del Carmen, las escaleras al callejón de los besos. Sin rastro de ti.
Cuando llegue a la entrada del parque Ideal, abatido, triste y cansado, me senté en el banco de la entrada. Viejo y ajado como yo. Necesitaba descansar y asumir mi derrota. Llegué a pensar que fuiste una alucinación. A veces los recuerdos son traicioneros. Igual nunca te llamaste Marina, nada mas que en mi memoria y en la espuma de las olas de la playa de aquel pueblo donde nací y donde ya nada era como recordaba. No se cuanto tiempo estuve sentado, soñando despierto lo mejor de mis recuerdos, pero el frío al caer la tarde me recordó que aún no había comido y que era hora de recogerse. A la mañana siguiente tenía que volver a Barcelona, mi residencia desde que me fui de tu lado.
El estomago me crujió y me sentí mareado. Tuve que apoyarme en un árbol y cerrar los ojos unos segundos para intentar no desplomarme. Fue al abrirlos y retirar mi mano cuando lo vi. Un corazón con una flecha y tu nombre, Marina, y el mio, Lolo, grabados con fuerza en la corteza de aquel árbol. Entonces te hiciste real, aunque yo no te haya encontrado. De entre todos los recuerdos ese día que hicimos pellas en el cole y fuimos al parque y con el capuchón de un boli nos dejamos el resto tatuando un corazón en la corteza de aquel árbol lo había olvidado. Puede que tengan razón los médicos cuando me dicen que estoy perdiendo la memoria. Pero exististe Marina y existes. Y aunque jamás te haya escrito y la memoria me falle, no lo hará mi corazón.

Dulce Elena ( por Bea)

Posted in Colaboraciones, Los relatos más relamidos, Relato, Relato Libre with tags , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , on Jueves, 3 \03\UTC julio \03\UTC 2014 by Administrador

De Elena todos sabían muy poco, no solía relacionarse demasiado. Si que sabemos que se despertaba muerta de sueño, nos lo contaban sus ojeras. Era noctámbula. Se reactivaba cuando el sol caía y los ojos se le ponían como dos sartenes negras como el tizón. Sus pupilas se dilataban y empezaba a beber y fumar compulsivamente mientras jugaba al Candy Crush en su android. Quién le habría mandado aceptar aquella inocente invitación. Desde su ordenador candybuscaba “amigos” con quien charlar sobre cualquier nuevo truco a través de cualquier chat. Así, nunca se daba cuenta de cómo pasaban las horas, ni tenía la necesidad de cerrar los ojos ni de dormir, pero el cansancio en la mañana era un hecho y su día a día un círculo vicioso entre sueño, cansancio, cigarros y cafés. Nivel 145.  Eso había que superarlo, y pronto. Llevaba ya dos semanas estancada. Quizá debería pedir unos días de vacaciones, pensó, y así podría evitar aquel congreso al que le habían invitado en el trabajo. De hecho, no tenía ropa para asistir a ese congreso. Debido a su sedentarismo en los últimos meses había ganado ocho kilos, y las opciones eran o comprarse ropa, o ponerse a régimen, o pedirse vacaciones y no ir a esas charlas sobre economía de mercado que la vendían como una remota posibilidad de promoción en su puesto dentro de la empresa. Realmente a ella la única economía que le importaba era la domestica, el poder llegar a fin de mes y pagar hipoteca, teléfono e Internet.
No lo pensó demasiado, al llegar aquella mañana con los ojos morados al trabajo rellenó su hoja de movimiento y con una flamante semana de vacaciones por delante y la paga de verano calentita en el bolsillo, se fue directa a comprar una tableta más grande y un montón de chucherías para pasar los días. Todo infinitamente más caro que cualquier vestido nuevo para la convención, pero a Elena le pareció que, habiendo aprovechado el día sin IVA, aquello era un chollo y todo estaba bien. Llegó a casa y se acomodó en su lugar preferido, en la cocina, todo a mano, la tele,el mando, la nevera, su tableta y las bolsas llenas de chuches de todos los colores, caramelos con envoltorio, caramelos rayados, peces de gelatina, ruedas de coco. Al pasar la semana, Elena no se incorporó a su puesto laboral. Pocos la echaron de menos. Actualmente hay 305 niveles distribuidos en 21 episodios y 4 mundos. No se ha podido saber aún en que mundo, episodio, o nivel se quedó, cuando la encontraron sentada en el sofá de su casa con los ojos de par en par, su tableta, como su corazón, se habían quedado sin batería. Lo que si nos confirmaron es que tuvo una muerte dulce.

De mariposas y amapolas (por LaLeTi Lú)

Posted in Colaboraciones, Especial Mayo, Literatura, Relato, Relato Libre, Relatos, Relatos Breves with tags , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , on Miércoles, 11 \11\UTC junio \11\UTC 2014 by Administrador

“Venga vístete de blanco y píntate de color”- le dijo la mariposa a la amapola perezosa que al empezar Mayo no quería abrirse. Venga, venga, en primavera todos nos ponemos bonitos vestidos de colores. Mira, mírame a mí y despierta, despierta y mira mis alas…Azul, rojo, morado ¿a qué son bonitas? Tú también lo eres”

“No, no lo soy. Estoy muy pálida y no me parezco a mis hermanas”.

“No todos vamos a ser iguales! Si as´fuera, menudo rollo, ¿no? Y claro que eres retorelato mayobonita, tu belleza es tu rareza. Unas gotas de rocío, y a despertar, que mira, ha salido el arcoíris y quiero oler tu perfume y jugar entre tus pétalos y hacerte cosquillitas con mis patitas. ¿No quieres ver lo azulito que está el cielo?

Tímida se abrió la amapola blanca estirando poco a poco sus hojas. Miró alrededor y descubrió un campo lleno de amapolas, todas rojas, y mariposas, todas de distintos colores. Por curiosidad, al ver que no era igual que el resto, un montón de mariposas se acercaron a juguetear con ella. La amapola sonrió y se sintió orgullosa. Era bonito ser diferente y le encanto sentir la brisa de las alas en su corola y beber del rocío fresco y ver ,aunque solo fuera por un momento, el arcoíris.

“Es bonito ser una flor y nacer en primavera” – Pensó al atardecer mientras se preparaba para dormir. Arqueo un poco su tallo para que su amiga la mariposa se posase y pudiera dormir con ella. Una cerró sus pétalos, la otra cerró su alas. Ambas soñaron con el sol de la mañana.

Rosas blancas

Posted in Especial Mayo, Literatura, Los relatos más relamidos, Relato, Relato Libre, Relato libre Omsi, Relatos, Relatos Breves with tags , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , on Miércoles, 28 \28\UTC mayo \28\UTC 2014 by Omsi

Perdonar es el valor de los valientes. Solamente aquel que es bastante fuerte para perdonar una ofensa, sabe amar. Gandhi

 

– ¡Perdóname! – imploraba aquel hombre de triste figura.

Su rostro mostraba arrepentimiento. ¿Quién pensaría que en plena primavera, la lluvia caería esa tarde?

La mujer no contestaba. Cualquier palabra no movía un solo sentimiento hacia él. Se había esfumado interés alguno sobre su persona.

Las lágrimas brotaban del rostro desencajado del individuo al momento que le entregaba un ramo de rosas blancas.

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Ella no las recibiría, ya no podía.

El corazón destrozado del varón jamás volvería a ser el mismo. Se dio cuenta que la había perdido para siempre.

Cayó de rodillas ante ella, sin fuerza, frente al féretro de su madre.

En la piel del lobo (Bea)

Posted in Colaboraciones, Especial crisis, Relato, Relato Libre, Relatos, Relatos Breves with tags , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , on Martes, 29 \29\UTC abril \29\UTC 2014 by Administrador

 

Siempre se consideró buena persona. Tener un alto concepto de uno mismo es una tarea fácil o difícil según el propio ego. Su ego era grande, su corazón pequeño, tan pequeño, que aunque quería engrandecerlo tenía dudas sobre su existencia. Por eso se preocupaba de exagerar sobre su buena fe, sus sentimientos, sobre su amor, su amistad y todos los valores que no tuvieran nada que ver con lo material, aunque solo lo material realmente le importaba.De pequeño le jodió tener un hermano…un hermano menor. Compartir. Aunque pretendía amarle, su consciente le decía que le había robado el trono. Amar era su obsesión. Ser amado su frustración. Nunca se sentía lo suficientemente amado. Por eso sus relaciones siempre fracasaron. Decidido a combatir frustraciones y obsesiones, se convenció de estar enamorado.Yolanda era un buen partido. La chica era mona. Seguro que era el deseo oculto de muchos de sus amigos. Tenía trabajo estable, y dos carreras. Qué más podía pedir alguien que a trancas y barrancas había sacado el graduado y que se dedicaba a sus casi treinta a repartir pizzas.Soñador compulsivo nunca tuvo claro su destino. Por la buena posición de Yolanda fue probando todo tipo de motivación para rellenar su vacío. Dio todo tipo de curso que nunca acabo para ver si de esa forma podía alcanzar alguna meta. Pero en el fondo nada le interesaba. Cambiaba de opinión más que de calzoncillos. El inglés fue su primer reto, pero el profesor, según él, le tenía manía.

Lo mismo pasó con el profesor de escritura creativa. Nunca valoraba suficiente su trabajo. Opto por seguir indagando las distintas ramas del arte. No importaba cual. Si consigues la fama, tienes dinero fácil. Supongo que no había visto “Fama” y no recordaba la manida frase de “La fama cuesta”. Pero lo que era el trabajo duro y la constancia no eran sus fuertes.

Según el mismo se auto convencía de que necesitaba una vida llena de experiencias, que no le valía una vida normal. Su vida pasaba a ser normal en el momento en que lo que fuera que le hubiese interesado se convertía en diario o le suponía un esfuerzo más allá de estar sentado en el sofá viendo la tele o durmiendo.

Rompió con Yolanda, y mira que Yolanda tuvo santa paciencia. Pero unos cuernos devastadores pudieron con ella. Su peso no los soportó su cabeza.

Lloraba, lloraba como una niña, diciéndole que la amaba, pero que, no era su culpa, que la culpa era de él, que no sabía que le pasaba.

Le pasaba lo que sí sabía. Como niño caprichoso se cansaba de cualquier juguete, y era hora de romperlo si quería conseguir uno nuevo.

Así que la rompió el corazón.

Y fue dando saltos de un amor a otro, hasta que nuevamente necesitó tomar una decisión. La necesidad obliga. Su casa era un desastre y las tareas del hogar no están hechas para los hombres.

“No soy machista”- decía. “Defiendo a la mujer. Defiendo la igualdad.”

Y lo mismo que se le llenaba la boca y se le ensanchaba el alma con esas frases, le iba engordaba el culo sentado en el sofá viendo el fútbol mientras que cualquiera de sus conquistas intentaba poner orden a algún rincón de su casa o le preparaba la comida. Rascarse los huevos siempre era mejor que freírlos. “Eso que lo hagan ellas”, pensaba en alto sin que le oyeran.

Irene su nuevo amor no era especialmente atractiva y era bastante mayor que él. Pero cumplía sus expectativas. Ella estaba como loca teniendo como pareja a un “jovenzuelo” de 48 años, diez menor que ella, así que lo daba todo por su amor y todo estaba permitido y todo lo comprendía con tal de no perderle.

Él se había aprendido bien la frase para condicionar cualquier discusión “ponte en mi piel”, y con esa frase la injusticia se ceñía sobre la cabeza de Irene, que pensaba lo malpensada que era, lo egoísta que era, que él, claro, era más joven, que tenía que entender que él tenía necesidades que ella a su edad no tenia, que normal que todos los sábados saliera por la noche con los amigos, que normal que entre semana saliera después del trabajo a cenar con sus amigos, que normal que viniese cansado, que normal que ella , que no había salido, fuese sola a la compra, que le preparase la comida, que recogiese la cocina mientras el, que había estado de farra, descansase, mientras que ella debía acicalarse para que antes de que el volviera a salir por ahí el sábado, tuviese ganas de echarle un desganado polvo, como acontecimiento semanal digno de alabanza.

La insatisfacción de Irene fue creciendo. Y a pesar de intentar creerse y repetirse hasta la saciedad aquello de que todo era lo normal, decidió cambiar.

No movió un dedo durante semanas. Si algo tenía que hacer lo hacía por ella y para ella. No entraba en discusión. No contestaba mal. Cada vez que él le reprochaba algo ella simplemente contestaba “ponte en mi piel”.

El príncipe destronado obviamente no aguanto demasiado a Irene y salió de la casa con un orgulloso portazo y un: “pero tú que te has creído, vieja, a ti no te va a mirar nunca nadie, si eres una abuela, vieja y fea”.

Se sumergió en una cerveza y el partido de fútbol en el bar de enfrente mientras le contaba su vida a la nueva camarera. Esta vez, ella veinte años menor que él. “Ponte en mi piel, preciosa”, concluyó tras sus mentiras, poniendo cara de cordero degollado y haciéndose el interesante. Ella se rió a carcajada limpia. “Menos caperucitas, lobo. Tu piel tiene muchos años, mucho pellejo y muchas arrugas, que os creéis todos que por vosotros la edad no pasa, que falta os hace un espejo. ”.” le dijo en tono burlón. “y  tu historia me la cuentan a diario, viejos lobos como tú, aburridos de su vida. A ver cuando os aprendéis otro cuento…Nosotras ya nos olvidamos del príncipe azul hace muchos años, y vosotros seguís como locos en busca de vuestra cenicienta, anda, venga, vete terminando la birra, que yo no soy psicóloga y tengo que chapar el bar que mi novio me está esperando…”

 

No sé rezar (por M.A Molina)

Posted in Colaboraciones, Especial crisis, Especial Lamedores, Literatura, Relato, Relato Libre with tags , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , on Martes, 1 \01\UTC abril \01\UTC 2014 by Administrador

Soy ateo y estoy en paro.

Hoy y sólo hoy y sólo por curiosidad, me he acercado a la iglesia de mi barrio.  En momentos de crisis la gente busca refugio, espera que dios haga por él lo que él no hace mientras mira el televisor sentado en el sofá….porque dios proveerá…y ¡joder! El aforo estaba completo, había más gente que en la línea 5 del metro en hora punta.

No tenía pensado entrar, pero nuevamente la curiosidad me pudo. Será que soy gato y nací en Madrid de padres madrileños. Me camuflé entre la gente de pie al final de la estancia y escuche toda la letanía. El cura nos hablaba de que la culpa era nuestra porque habíamos pecado, pero que dios aprieta pero no ahoga…y para que tuviese piedad de nosotros debíamos de rogar al señor y que el nos oia. No sé, a mi me parece que el señor debe de estar muy harto y muy sordo. Eso sí, en un momento determinado de la misa nos pidieron colaboración con la iglesia y pasaron un cestillo. Un par de personas por cada hilera de asientos lo iba pasando. Cuando llego a mí no pude soltar un céntimo. Estoy en paro, tengo hipoteca y una carrera. Esto último no tiene nada que ver con el cestillo, o tal vez sí.  Como sabéis estoy en paro. Pude observar que el cesto que me tocó estaba lleno de moneditas, sucias, oscuras, pequeñas. Los billetes escaseaban. Jesús me dió la impresión que no quedaría muy cepilloiglesianormal-365xXx80contento al final de esta misa, pero igual nadie más lo pensó así y, por eso, todos contentos nos dimos la paz. Cuando salí, no sentí mi alma más limpia ni menos rencor hacia los que nos gobiernan. No, no me sentí reconfortado. Creo que el cura se equivocaba, aunque cualquiera le llevaba la contraria con la autoridad que hablaba. Soy de la opinión de  Fresser, cuando dios ahoga, aprieta pero bien. Intuyo que comprarme un cestillo de mimbre y pasarlo por la comunidad de vecinos de mi bloque no me solucionará el futuro, aunque igual si me daría para comprar pan. Lo malo es que no tengo ni para comprar pan  y mucho menos un cestillo de mimbre. Voy a volver a echar , resignado, un par de currículos a un par de empresas y a ver qué coño pasa…Lo siento pero no sé rezar.