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Perfecta

Posted in Los relatos más relamidos, Relato, relato corto, Relato Libre, Relato libre Omsi, Relatos Breves with tags , , , , on Martes, 31 \31\UTC marzo \31\UTC 2015 by Omsi

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Sin embargo, te pienso. Y con el caminar pausado intento olvidarte, aunque en mi mente rondas a cada instante.

Y sin embargo, te pretendo. No es más que una falsa expectativa la que le doy a mi lado izquierdo, como dándole un descafeinado a mi vicio del café, me sabe a nada. Y al no tenerte, experimento una mezcla entre rabia y resignación, estoy perdiendo el juicio, al no poder alcanzar lo imposible.

¿Qué deseas? – responde una vocecilla dentro de mí, apenas en un susurro.

La quiero a ella, comenzando por sus labios color durazno, su corazón, su vida a mi lado.

Recorro con la vista cada zona, cada esquina y cada espacio, esperando volver a verla, sentada en alguna banca aguardando por mí, con esa sonrisa que me cautivó aquél día, con esos ojos de sol iluminando mi ser. Perfecta.

Y en la orilla del camino, rompo en llanto. Mi furia crece, mi espera se desmorona y tu perfección se acaba.

¿Por qué llegaste tan tarde a mi vida?

 

Rosas blancas

Posted in Especial Mayo, Literatura, Los relatos más relamidos, Relato, Relato Libre, Relato libre Omsi, Relatos, Relatos Breves with tags , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , on Miércoles, 28 \28\UTC mayo \28\UTC 2014 by Omsi

Perdonar es el valor de los valientes. Solamente aquel que es bastante fuerte para perdonar una ofensa, sabe amar. Gandhi

 

– ¡Perdóname! – imploraba aquel hombre de triste figura.

Su rostro mostraba arrepentimiento. ¿Quién pensaría que en plena primavera, la lluvia caería esa tarde?

La mujer no contestaba. Cualquier palabra no movía un solo sentimiento hacia él. Se había esfumado interés alguno sobre su persona.

Las lágrimas brotaban del rostro desencajado del individuo al momento que le entregaba un ramo de rosas blancas.

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Ella no las recibiría, ya no podía.

El corazón destrozado del varón jamás volvería a ser el mismo. Se dio cuenta que la había perdido para siempre.

Cayó de rodillas ante ella, sin fuerza, frente al féretro de su madre.

Mentiras piadosas, billetes y prostitutas (por Sirvenza)

Posted in Colaboraciones, Los relatos más relamidos, Relato, Relato Libre, Relatos, Relatos Breves with tags , , , , , , , , , , , , , , , , , , on Martes, 21 \21\UTC enero \21\UTC 2014 by Administrador

Recuerdo como mentía gimiendo para que este pobre imbécil se sintiese embravecido,eufórico y grande mientras
la tomaba por detrás era vieja,no era joven. No era fea,tampoco guapa.Duele Era puta. Pero mientras gemía de mi se reía:Todo eran piropos hacia mi persona. Eso sí,piropos comprados a golpe de billetera. No recuerdo su nombre, vagamente su cara. Algo más sus tetas y su fuerte e insistente lengua inquieta. Ella no recordaba mi nombre,ni mi cara. Ni siquiera mi polla tiesa. Pero a lo mejor recuerda exaltada la piel de mi billetera. Recuerdo su fiera mirada de gata atigrada. Sus caricias,sus besos,sus abrazos..su apogeo por una ninfa y compré una fiera posesa. La habitación apestaba a sudor y algo más del último cliente. La luz roja,un aparador. Sobre él un condón y un cenicero. En la percha ropa y su bolso. Una puta yo un capullo y por supuesto una señora cama. Cuando terminó la farsa y mi cuerpo yacía exhausto me invito a que me largara. El tiempo pasaba,mas la noche no es larga y esperan mas clientes en la calle. Me vestí y me marché. Recuerdo que desde el pasillo la oí reír. Comprendí todo lo que ignoraba. Me sentí deprimido, poseso, corrupto. Una lágrima irrumpió en mis mejillas y eso duele.
 Continué andando,triste,acabado. De pronto,una preciosa morena que no tendría mas de 18 años me invitó a su paraíso. Algo se iluminó. Mi boca estalló en una gran carcajada. Revisé mi vieja billetera. Aún quedaba bastante. Decidí olvidar…en su paraíso. Arriba en la habitación…luz roja,un aparador. Sobre él un condón,el cenicero. La percha, la cama,la puta y un idiota soñador.

“A MIS PIES, CABALLEROS”

Posted in Especial Lamedores, Literatura, Los relatos más relamidos, Relato, Relato Libre Lindastar, Relatos, Relatos Breves with tags , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , on Miércoles, 8 \08\UTC mayo \08\UTC 2013 by lindasta07

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Una vez escuché decir a un agricultor que abril era un mes complicado para el campo. Ahora sé de primera mano que también lo es para determinadas personas, puesto que yo me encuentro -no sé si muy a mi pesar o no- dentro de ese complejo grupo al que podríamos denominar como: “Candidatos ideales para hacer, un día cualquiera, más de una tontería”. También recuerdo que habló acerca de los beneficios de utilizar ceniza para el cultivo de plantas.

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Creí -reconozco que con cierta ingenuidad- haber podado de raíz los problemas cuando comencé con este juego pero, lejos de lograrlo, esta afición se ha convertido en una obsesión. Sólo pienso en flores.

Hoy, mientras miro el espejo del salón, ese que lo ha visto todo, hasta lo que nunca debió,  me recreo con ese peculiar sabor agridulce que aún perdura en mi boca mientras rememoro un refrán que dice: “En abril, cortas un cardo y te crecen mil”.

Hace tiempo tú eras mi cardo favorito, querido, pero actualmente ya no gozas de ese privilegio. Ha pasado el tiempo y te has convertido en un adorno más de mi jardín… En uno más.

Después de aquella experiencia juré una y mil veces que no me dejaría abrazar por otras garras como las tuyas. Había sufrido más de lo aconsejable con nuestra relación y no quería más noches de agua ni deseaba más amaneceres de hielo. En principio mi intención era clara y siempre pensé que sabía lo que me convenía, pero a la vista está que no es así, puesto que eché a perder todo cuando dejé mi impoluto pañuelo apoyado en la mesita de noche y abrí la ventana para escuchar los cánticos de los cucos y, de paso,  para permitirle al sol que me sonriese  de  nuevo. En aquel momento el cielo estaba despejado y algo en mí me arrastró a conocer otras malas hierbas que acabarían empujándome, una vez más, a poner en funcionamiento la chimenea de mi hogar.

Al acabar contigo – tú, mi particular farsante de invierno, ése que durante las frías noches me proporcionó unas veces sosiego y la mayor parte de ellas zozobra- supuse que se habrían calmado tanto mi alocada mente como mi revoltoso corazón, pero nada más lejos de la realidad. Después de aquello, año tras año, estación tras estación, razón y alma se alían para suplicarme que eche más carne al fuego y yo, siempre que la ocasión lo permite, me esfuerzo por complacerles. Es cierto que tú fuiste el primero y por eso me gustaría sentirte como a alguien especial y distinto pero, tremendo error, tan sólo fuiste el que abrió el camino a esta mi nueva afición, tan sólo eso.

Ya no necesito a nadie y, sin embargo, os tengo a todos junto a mí, siempre a mis pies. Cada vez tengo más claro que, de vez en cuando, es necesario perder la razón para ser feliz.

Ahora estoy tranquila y me relaja ver cómo vosotros, mis amantes – unos narcisos que resultasteis ser cardos-, os habéis convertido en cenizas hasta transformaros en forzados nutrientes para mis flores y plantas. Únicamente hay algo que, sin llegar a provocarme el vómito, me incomoda, y no es otra cosa que el olor que desprenden vuestros pestilentes cuerpos cuando arden… Pero, bueno, entiendo que sea el canon que hay que pagar para disfrutar de mi precioso jardín.

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Voy a dejar de contemplar mi sonrisa en el espejo, que se hace tarde y tengo que poner en funcionamiento la chimenea de nuevo.

Hoy toca ser feliz.

CURCÚBITA MÁXIMA

Posted in Literatura, Los relatos más relamidos, Relato, Relato Libre Lindastar, Relatos, Relatos Breves with tags , , , , , , , , , , , , , on Viernes, 30 \30\UTC noviembre \30\UTC 2012 by lindasta07

 Me llamó la atención, amén del sabor dulce y del característico aroma que desprendía ese primor de mujer, la textura densa y firme de su cutis aunque su apariencia fuese la de la tan delicada porcelana china. Hablo de un tiempo, evidentemente, ya pasado. Cada amanecer cuando miro el Mapa Mundi con el que comparto mi cama -¡qué desgracia no tener presbicia!-, lamento mi mala suerte y me digo: << ¡Cuánto mal hace al físico el paso de 365 días multiplicados por equis años! >> Ella supongo que pensará de mí algo similar, pero esto ya no viene al caso.

Resultó del todo lógico que, una indefensa presa como yo, cayese en la tela de araña que Julia tejió durante los escasos ocho meses que duró nuestro noviazgo. Ella fue la primera fémina que caté en treinta años y, por lo tanto, fui incapaz de resistirme a sus encantos. Me  dejé comer de arriba a abajo a la primera de cambio en el huerto del tío Facundo y a diario me arrepiento de la debilidad que mostré en aquellos momentos.

Echo la vista atrás y, al recordarla en  sus años mozos, me saltan unos lagrimones infinitamente mayores a los que me provoca picar cebolla. A día de hoy mi “es/pasa” es casi un calco de su difunta madre, la señora Aurelia. De aquella mala mujer -una auténtica bruja de las de verruga, sombrero y escoba- sólo se podía aprovechar su saber hacer entre fogones, porque hay que reconocer que sus pócimas siempre fueron exquisitas, al César lo que es del César, sin embargo de mi Julia no se pueden resaltar sus artes culinarias. Tanto es así que soy el encargado de atender la cocina desde el primer día que compartimos techo ; allá por el Pleistoceno, calculo a ojo de buen cubero. Al principio lo hacía gustoso –esos primeros años de casados suelen ser dulces, tipo cabello de ángel- e inventaba mil recetas para, en primer lugar, impresionarla a ella y, en segundo, para aprovechar las toneladas de calabazas que nos traía el tío Facundo de su generoso terreno, tanto en cantidad como en calidad… Hasta demasiado generoso, diría yo. Como también llegó a serlo la señorita Emilia  durante todos y cada uno de los trimestres de la etapa escolar de nuestro pequeño Raulito, un niño regordete con pintas de pasmado y también de bobalicón, pero listo como un lince para el mercadeo desde que se agarró a la teta de su madre con un entusiasmo digno de un adulto. Aquella maestra -Dios la tenga en su gloria- le obsequiaba con absoluta puntualidad con decenas de ceros… tan perfectos, tan redondos…¡tan duros para unos padres que anhelan que el primer universitario de la saga familiar habite en su hogar! El chaval nunca fue buen estudiante pero, como estaba muy familiarizado con esas plantas rastreras desde su más tierna infancia, pronto se ocupó de la explotación que le dejó en herencia su tío, también  padrino, haciéndolo tan bien que, gracias a la comercialización de esos productos anaranjados, su cuenta bancaria ha crecido de una formal descomunal. Nuestro retoño ahora es conocido como “Eurito Pepinoide” y vive la mar de bien. Él  se siente realizado y feliz; mientras tanto, yo soy infeliz junto a su crecida y oronda progenitora, cada día más bruja, cada día más como su difunta madre… La muy jodida, ¡qué genética tan potente tenía!

Me empiezo a plantear qué será más conveniente hacer con Julia: si dejarla- como quién no quiere la cosa- en el puesto de algún mercadillo medieval a modo de objeto decorativo, si convertirla en una linterna de Halloween o si…¡Ya está! ¡Haré un rico caldo con ella! Los pucheros son lo mío, siempre me lo recuerda mi “es/pasa” cuando se pasea con su escoba por la cocina.

Desvelos

Posted in Los relatos más relamidos, Relato, Relato Libre, Relato libre Omsi, Relatos, Relatos Breves with tags , , , , , , , , , , , on Martes, 19 \19\UTC junio \19\UTC 2012 by Omsi

Estirar el lazo que nos ataba era imposible. El maullar del gato no me deja dormir. ¡Mentira!… Son los recuerdos del adiós que me aprisionan el corazón. Tú tan altivo como siempre, y yo una tonta enamorada.

Sentada en un rincón de la habitación, mis manos abrazan mis piernas. El frío del piso me recuerda a tu trato… Una lágrima tras otra se derrama sobre mi pantalón.

Fingir no sentir dolor no lo hace más fácil. Es hora de extender las alas y volver a volar, a vivir. No, hoy no puedo, quizás  mañana.

Noviembre: un lugar para la nostalgia.

Posted in Relato Libre, Relato Libre lame Anna, Relatos, Relatos Breves with tags , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , on Domingo, 6 \06\UTC noviembre \06\UTC 2011 by annalammer

No se quién coño me mandó decirte que sí aquel uno de noviembre, víspera de Día de Difuntos. Estaba claro que ese día cualquier sentimiento que naciera, por puro que fuera,  estaba abocado a morir.
Un año después tuve que agarrar el diccionario para confrontar y sentir que no estaba equivocada, y así buscar cada una de las palabras a las que había ido cogiendo miedo y enfrentarme a ellas para entender o confiar y pretender asegurar que aún quedaba entre nosotros algo de luz.

DETERIORAR: Estropear, menoscabar, poner en inferior condición una cosa.

Nunca pensé que algún día sería yo la que escribiera algo para ti. Las palabras nunca fueron lo mío. Tampoco la Literatura. Y menos en estas condiciones ni de este calibre. Nunca.
Recuerdo que cuando mis amigas o los tuyos nos contaban sus “problemas” siempre concluíamos diciendo que lo nuestro era diferente. Cuando Pepe dejó a Merche diciendo que se había apagado la chispa, incluso me permití el lujo de hacer un chiste malo, y todo por que no lo entendía, no sabía lo que significaba, no creía que esas palabras fueran reales, porque no soy una coca cola… Y se ve que si eso de la chispa existe la mía cada día se ha ido encendiendo más.
Con lo que nunca conté es con que no todo el mundo es como yo, ni siente como yo, ni se permite el lujo de borrar de su diccionario particular aquellas palabras que, por algún que otro motivo, no le interesan. Sobre todo supongo que por miedo.
Puede que quizás como pequeño castigo para tomar conciencia haya empezado escribiendo lo que según la Espasa significa una de las palabras que más me aterran.
Ahora que sé lo que significa, sin ningún genero de duda puedo asegurarte, gritarte o susurrarte al oido, que nada se ha deteriorado… al menos en mi. Mierda, vuelvo a tropezar en la misma piedra… Sólo pienso en mi.

Mientras sigo con mi Espasa veo cómo caen las hojas de los árboles al mismo ritmo que mis lágrimas.

ROMPER: Separar con más o menos violencia las partes de un todo, deshaciendo su unión. Quebrar o hacer pedazos una cosa.

Bueno, esta palabra me ha sorprendido. De verdad. No he puesto todos sus significados para no condicionarte, para si es posible, sorprenderte… Romper, sí. Las relaciones también se rompen, esa es una de las acepciones de la recurrente Espasa. Aquí pone… a ver…

Romper con… manifestarle a uno la queja o disgusto que de él se tiene, separándolo de su trato y amistad.

¡Pero hay que ver que somos tontos! De todas las acepciones sólo nos hemos de quedar con la más negativa. Se puede romper la monotonía, el silencio e incluso romper a hablar (sí, ya sé que también a llorar, pero no es lo que quiero hacer)

¿Podrías intentar romper con todo lo que está atenazándonos durante estos últimos meses? ¿Podrías romper tu silencio? ¿Podrías romper a reír? ¿Podrías no romperme el corazón?…

Se me ha caído la copa de vino, se ha roto manchándolo todo como en sangre… Afortunadamente, no salpicó a la Espasa.

INTIMIDAD: Amistad intima. Parte personalísima, comúnmente reservada de los asuntos, designios o afecciones de un sujeto o de una familia.
Esa que a veces me pides. No, no es que me diese miedo esta palabra, pero por curiosidad he ido a ver si es lo que yo entendía. Y la curiosidad mató al gato, pero me da que no soy yo quien se confunde en el significado. Y además, me gusta esta palabra. Y además, me gusta como la define la Espasa. O sea, que la intimidad no tiene por qué referirse solamente a lo que a un sujeto individual le ocurre. O sea, que para tener intimidad no hace falta estar solo. O sea, que según la Espasa, para tener intimidad lo primero que hay que tener es amistad, y para no confundirme, amistad es el afecto personal, puro, desinteresado, reciproco, que nace y se fortalece con el trato…

Pensé que había invadido tu intimidad, ahora que sé su significado creo que no la he podido invadir nunca. Pero quizás cuando me has pedido intimidad, que parece ser que va aparejada a compartir, lo que me pedías era realmente soledad. Una reserva individual, una carencia de compañía.
A pesar de tu amor a esa soledad y mi miedo a la misma, te quiero.

Entra frío por la ventana, y necesito un momento intimo de soledad para pensar por qué tú estás en el sofá, puede que con el mismo frío, y no nos acercamos.

Voy a cerrar la ventana. También la Espasa. Quizás continúe luego o mañana. Creo que mejor va a ser mañana. Hoy hace demasiado aire y se me pueden volar las palabras.