Archivo para dolor

Entrevista a David B. Andrada autor de CRISANTEMO ERA LA RESPUESTA

Posted in Colaboraciones, Relato Libre with tags , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , on Martes, 19 \19\UTC mayo \19\UTC 2015 by Administrador

Crisantemo era la respuesta es una novela que nos transporta a tiempos pasados, donde la sinrazón de la guerra se sobrepone a toda cordura. La guerra civil ha concluido, pero la represión hacía los vencidos es aún más cruel que la propia guerra.

Un humilde profesor de matemáticas encuentra una misteriosa nota. Un espía inglés, interesado en su contenido, intuyendo que puede tratarse de un código de comunicaciones alemanas, rescata al matemático y a una extraña muchacha que aparece cuando están siendo víctima de una emboscada. Ambos son trasladados a Bletchley Park, en un tortuoso viaje al comienzo de la II Guerra Mundial a un centro de espionaje británico en donde coinciden con Alan Turing.

La novela que se lee de forma ágil, atrapando al lector, con su intensidad, desde las primeras páginas, tratando de obtener respuestas, tratando de unir los cabos sueltos, tratando de saber a qué da respuesta Crisantemo.

David B. Andrada se presenta como un magnífico contador de historias. La novela acoge una amplio coctel de estilos y géneros que van desde la novela histórica al cuento, del drama a la fábula, de la visceralidad más cruda a la más maravillosa de las ternuras.portada Crisantemo definitiva

ENTREVISTA A SU AUTOR: DAVID B. ANDRADA.

Quedamos con David B. Andrada para charlar sobre su primera novela, publicada recientemente, “Crisantemo era la Respuesta” que ha sido presentada en la feria del Libro de Rivas-Vacimadrid y La Casa del Libro y que estará firmando ejemplares en la próxima feria del Libro de Madrid los días 6 y 13 de Junio.

Nos sentamos en una cafetería. Pide una cerveza tostada, yo mi clásica cinco estrellas.

Yo: Adelante

David B. Andrada: Tu primero, por favor.

-Bueno, nuestras entrevistas suelen ser tener formato tipo, que según se va desarrollando está abierto al cambio. ¿Comenzamos?

-¡Comencemos!

-El típico tópico atribuido a José Marti dice: “Un hombre, para ser completo, ha de plantar un árbol, tener un hijo y escribir un libro.”

-En ese sentido se podría decir que yo he hecho todo al revés de lo que a priori parece más sencillo. Primero tuve a mis hijas, luego he publicado mi primer libro y esta misma mañana he plantado el primer árbol de mi vida. Debe ser que hacer las cosas de forma sencilla no deja de ser aburrido

-¿Cómo se enfrenta un autor novel al mundo de las editoriales? “manuscrito” en mano, y…”

-Uf, pregunta difícil, así en frio y sin anestesia. Es difícil para un autor novel enfrentarse al mundo editorial. Cuando yo registré la novela y la presenté a varias editoriales, un par de ellas me preguntó si tenía algún tipo de relación con Belén Esteban. Les contesté que no y pregunté el por qué. La respuesta es que hoy en día, si no tienes un nombre reconocible que ayude a vender tu libro, las editoriales no van a arriesgarse. Yo he tenido suerte. La editorial que ha publicado mi libro, fue la primera que vio algo en ella. La editorial ayuda a los que somos novatos a conocer cómo funciona esta industria por dentro. Además facilita, en cierto modo, la promoción de la obra. De todas maneras, en mi opinión, tanto en la literatura como en la música, el futuro (presente) viene por la autoedición. Por ejemplo a mí me hubiera encantado que mi libro se pudiera vender a un precio sustancialmente menor por que ayudaría a que llegara a un mayor número de personas o incluso que se hubiera editado en formato digital, pero la editorial pone sus reglas.

-Teniendo en cuenta que ahora todo se mueve a través de la net ¿No hubiese sido más sencillo sacar una edición digital del libro? ¿Crees que aún la gente está dispuesta a pasar páginas mientras se agarran a la barra del metro, del autobús, o se sientan cómodamente en el sofá? ¿ Cuales crees que son las ventajas, si es que crees que tiene alguna, del soporte físico?

-Pues eso me ha sorprendido. Porque yo también soy de la generación digital, pero es sorprendente la de gente que me ha comentado que todavía valoran el tacto y el olor del papel. En mi opinión, el libro en papel, al igual que el disco en soporte físico, están destinados a desaparecer. Todo pasará por archivos digitales, pero es innegable que a pesar del descenso de las ventas de libros en papel, todavía se editan y se venden un montón de ejemplares hoy en día.

-Hablemos de tu libro.

-Si, eso, hemos venido aquí a hablar de mi libro hombrecoñoya… y del milenarismo (risas)

– Crisantemo era la respuesta… un título que ya invita al misterio. ¿Cuál es la pregunta para saber que Crisantemo era la respuesta?

-¿No querrás que desvelemos el secreto, así tan pronto no?

He de decir, que acabo de terminar de leer tu novela y he quedado sorprendida. Es una novela corta pero aún así hay gran cantidad de personajes. Hay una gran capacidad para estremecernos de dolor y admirar la compasión de ciertos personajes. Un final que da sentido a todo el libro. Me ha encantado

-Que quieres que te diga. Me halagan mucho tus comentarios. No escribo para vivir de esto, por lo que si con mis textos puedo transportar al lector a tiempos pasados, si puedo que sientan los mismos miedos y la misma ternura que los protagonistas, es que entonces ha merecido la pena.

-De donde nace la idea de escribir un libro, este libro? Te despiertas un día y…¿por qué contar, por qué compartir?

-Yo comencé a escribir como crítico musical hace años, colaborando con varias revistas especializadas. Mis inicios como escritor, puramente dicho, han sido a través del microrrelato. La historia es algo que me fascina. El libro no deja de ser la conversión de esas dos vertientes, mi interés por la historia y mi hábito a la escritura. El libro surge de la vocación y mi interés por el estudio de la última de las guerras globales, La II guerra mundial.

-No queremos revelar nada, pero el libro a pesar de ser un texto de narrativa histórica cabe destacar la relación de los dos personajes principales.

-Creo que realmente el hecho de que sea una novela histórica no deja de ser la excusa para describir la historia de los personajes, dos perdedores que no tienen más alternativa en la vida que huir, que sobrevivir. Dos personajes que sin tener nada que ver entre sí, son lo único que tienen en la vida. El uno al otro. Me costaría decidir si el libro narra la historia de dos personajes a lo largo del tiempo, o el paso del tiempo es el verdadero protagonista y los personajes meras comparsas.

-A eso me refería. La descripción de los personajes hace que acabemos empatizando con ellos, en su intensidad, en su sufrimiento y angustia. Es en esa descripción donde nos cautivas haciéndonos partícipe de sus miedos, de sus temores y de la magia.

-Bueno, la novela versa de muchos personajes, se podría decir que dos de ellos son los principales, el libro habla de la guerra, pero lo que realmente quiero tratar es de la relación de los personajes en un contexto no propenso a las relaciones humanas.

-¿Cual ha sido tu proceso de composición a la hora de escribir?

-La composición ha sido un continuo proceso de adaptación. Adaptando las algunos de los hechos históricos y personas reales que encajaban en el hilo argumental. Vidas anónimas que merecen que su legado perdure. Vidas con nombre propio en otros muchos. Es curioso por que empezó siendo una novela sobre la II Guerra mundial, pero la necesidad de dar un pasado a los personajes me hizo retrotraerme en el tiempo y que la historia comenzara en la guerra civil.

-El libro comienza en Bilbao, transcurre en Oviedo y en Vigo, en Badajoz y en Burgos, e incluso viajamos a países como Portugal, Inglaterra, Polonia, Alemania o Francia…¡Todo un viaje!

-Los personajes, que me salieron inquietos… (risas). El hilo conductor me iba llevando a esos sitios. Algunos de los lugares están ahí obligatoriamente por los acontecimientos históricos que se narran, como Inglaterra, Miranda del Ebro o Vigo, otros lugares se adaptaban al hilo argumental de la historia que estaba contando.

-¿Hay algo de ti en la obra?

-Muchísimo. Algunas cosas forzadas y otras se habrán plasmado de forma inconsciente o porque no he sido capaz de ocultarlas. Al final, una obra, escrita desde un papel en blanco no deja de ser una creación, por lo que cada persona pone mucho de sí misma al rellenarlo.

-¿Si tu carrera fuera longeva, como te gustaría que te recordaran?

-Como un buen contador de historias. Me encantaría que así fuera. Escribir, mejor o peor, puede hacerlo cualquiera, lo realmente difícil es que la historia que estás contando cautive al lector, que puedas transmitir a la persona que está leyendo algún tipo de sensación.

-¿Por qué piensas que el público debería leer tu novela?

-Les garantizo que nada malo les puede pasar leyendo la novela. ¿Qué otro escritor conocen que dé garantías como compromiso de su calidad? (risas)

-¿Tienes en la cabeza próximas obras?

-Si, estoy compilando los microrrelatos que he escrito a lo largo de mi vida y comenzando a escribir una nueva novela, pero esta vez no será histórica, sino policiaca.

-Géneros muy diversos. ¿Cuál te está resultando más difícil?

Los microrrelatos sin duda es lo más sencillo. Son chispas de inspiración en forma de texto corto que en cualquier momento te vienen a la cabeza. Es francamente maravilloso llegar a provocar al lector con solo un puñado de palabras. Quizá ahí radica la magia y el auge del que está gozando este tipo de escritos. La novela histórica es compleja. Cualquier cosa que cuentes en un libro basado en tiempos pasados ha de estar contrastado, si hablas de una batalla, de un personaje histórico… ya se sabe de antemano en qué fechas, en qué lugar, como vivió, como murió… una serie de datos que has de adaptar a tu novela, por lo tanto es muy importante la fase de documentación para no cometer errores.

-Comentas que el microrrelato te resulta sin duda el más sencillo Dices que los microrrelatos son sin duda el genero mas sencillo. No estoy de acuerdo. Resumir y dar fuerza a un personaje y una situacion a base de tijeretazos y que tenga sentido y cale, creo que es mas complicado que tener paginas para llenar a base de adjetivos, pudiendo explayarse en antecedentes y adornando las consecuencias….

-Es curioso por Me parece más sencillo en el sentido de que cuanto tienes la idea sobre lo que vas a escribir, piensas en como vas a orientarlo, y al ser pocas palabras sueles concluirlo en el acto. Un libro , en cambio, requiere de una inversión de tiempo mucho mayor…meses…años…Es complicado porque se tarda mucho en escribir. Lo dejas.Vuelves. Y tienes que continuar con un mismo hilo argumental, con una misma caracterización de los personajes, ahondando en ellos, profundizando en la tramas, tejer una madeja, y que cuando todo esté terminado, encaje y tenga sentido. Los microrrelatos siendo más sencillos de escribir son más gratificantes, porque como te he comentado, hacer reír, llorar, sentir miedo, conmover o apasionar al lector en unas pocas lineas es maravilloso, pero en un libro creo que es más complicado  conseguir hacer empatizar al lector con el personaje porque tiene mucha más información sobre el.

-Una cosa que me ha llamado la atención es el nombre con el que firmas la novela. David B. Andrada. ¿Qué esconde esa B?

Esa diminuta B es importante. En realidad esconde quien soy. Es la inicial de mi apellido. Es un apellido bastante singular por lo que es sencillo identificarme con él. Yo no me gano la vida con la literatura por lo que decidí separar mi yo profesional del mi yo artístico. Pero es un apellido del que estoy tan orgulloso que ha acabado por asomar la cabeza…. Como diciendo, aunque trates de esconderme aquí estoy.

-He leído ya alguna reseña y comentario en Internet bastante positivo de la novela:

-La mejor manera de hablar de mi libro es dejando que lo hagan los propios lectores, que son transparentes y objetivos. Estoy encantado con las opiniones que me hacen llegar de la obra. Es algo que reconforta y que justifica todo el tiempo invertido.

-Por último, ayúdanos a conocerte un poquito mejor de cerca…

Una canción: Cualquiera de Led Zeppelin. Cualquiera de Bowie. Cualquiera de the Doors, Cualquiera de the Clash… Lo siento, me encuentro totalmente incapacitado para seleccionar solo una. La música se encuentra entre las cosas que más valoro en la vida.

Tu libro de cabecera: Maus de Art Spiegelman

Una película: Enemigo a las puertas dirigida porJean-Jacques Annaud;

Lo que no cambiarías por nada: Las sonrisas de mis hijas.

Lo que venderías al diablo: Mis memorias y las fotos de tu primera comunión.

Lo que le comprarías: Un ratito más, por favor…

-David muchísimas gracias por compartir con nosotros este momento , por dejarnos conocerte un poquito mejor, y por la cerveza. Te deseamos lo mejor en esta aventura literaria y esperamos tenerte pronto por aquí contándonos nuevas historias y nuevos proyectos.

-Gracias a vosotros por darme esta oportunidad. Un placer

portada Crisantemo definitiva

David B. Andrada estará firmando ejemplares de su obra, Crisantemo era la respuesta, en la próxima Feria del Libro de Madrid (caseta 324) los días Sábado  6 de Junio (18:00 a 20:00). Si no podéis acercaros a la Feria, su novela está disponible en La Casa del Libro, webs especializadas como Agapea y, como suele decirse, en estos casos, en las mejores librerías de todo el país-

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SE ACABO LA FALSEDAD (Por Yoli González)

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Llevo reconcomiéndome días. Cada vez que abro el puñetero facebook veo cincuenta mil fotos o imágenes rebosando mensajes de felicidad. Mis amigos. Los amigos de mis amigos. Reuniones. Brindis. Sonrisas. Besos. Regalos. Roscones. Brillantina. Purpurina. Hoy tenía que hacerlo, ya no aguantaba más. Escribí mi estado: “ ¡Por fin se acabaron estas Falsedades! No me gustan nada estas fiestas. Prefabricación de consumismo. Todo derroche sin sentido. Vale que le guste a los niños, pero los adultos somos adultos y deberíamos ser más consecuentes. Tenemos el resto del año para hacer lo mismo pero mejor, de una forma más económica, más responsable y sin estar obligados por el Corte Inglés”. Que a gusto me he quedado. En seguida he recibido un montón de me gusta y confirmaciones apoyando mi reflexión.  Espero que mientras el resto de mis amigos comentaban mi estado no estuviesen con el lagrimón en el ojo como yo mientras lo escribía. DueleEn el fondo me duele lo que he escrito. Realmente me hubiese encantado que mi chico me hubiese comprado el vestido aquel que vi en  Zara y me lo hubiese dejado debajo de ese arbolito que no he puesto porque ni siquiera tengo chico. También me hubiese gustado poder sentarme en una mesa rodeada de amigos y gente a la que quiero, pero mi familia hace ya mucho que no me habla, que si tu, que si yo, lo típico.Y aunque sé que si nos hablásemos podríamos reunirnos cualquier otro día, cualquier otro día siempre habría  una excusa llevados por la vorágine del día a día, el trabajo, el estrés, la distancia, el metro, el autobús, un dolor de cabeza, el mercado, un atasco. Me pregunto si ellos lo habrán celebrado y si se habrán acordado de mi. Me hubiese gustado arreglarme, ponerme bellísima, y salir a tomar una copa para celebrar el Año Nuevo con miles de gente borracha a mi alrededor…¡hace tanto que no salgo! Y si pudiera salir todos los días, ¿por qué no iba a salir esa noche? Ah! Sí! Ya lo recuerdo, porque todo es más caro y está masificado, o no, pero si no es más caro ni está masificado, salen todos los borrachos, como todos los fines de semana. Un gasto innecesario más, como los cuatro pintauñas que tengo de distintos tonos rosas y los cinco pintalabios a juego con los pintauñas y  los tres rímeles alargapestañas y la colección de zapatos y botas que adornan mi fondo de armario junto con un montón de vestidos que ni me pongo. Entonces me acuerdo de los niños de Biafra, los niños sin regalos y con hambre, las familias desahuciadas …mesas llenas de langostinos, jamón, canapés….cuando hay pechuga de pollo encima de la mesa y patatas fritas no me acuerdo,  ni siquiera si me hago canapes o como langostinos cualquier domingo me acuerdo de ellos, pero imaginando esas mesas , en estas fechas, llenas de delicatessen, sí, pienso en el hambre en el mundo y en el pobre de la Gran Vía arrodillado  en el suelo, muerto de frío, semidesnudo  que con voz de ultratumba pide una limosna por el amor de Dios…Y es ahí donde me doy cuenta de que soy yo la que vivo en mi propia Falsedad. Justifico mi desidia y mi soledad, lo que quiero y no puedo,  diciendo que lo hago por que me da la gana, que no salgo porque no quiero, que soy solidaria y me acuerdo de como está el mundo en estas fechas de falso Diciembre ( ¡ojala fuese Agosto !, un mes más sincero, y estuviese  en una terracita tomando unas cervezas y una tapitas en vez de andar ahora  comiéndome el coco por los niños de Biafra, el pobre de la  Gran Vía, las familias desahuciadas, los niños sin regalos  y la Navidad-  el verano, las vacaciones, eso es otra cosa -) pero, y esto que quede entre nosotros, en el fondo, de lo que tengo ganas, antes de que se me hiele el corazón y que con tanta humanidad me  termine deshumanizando, es de descorchar una botella de cava al lado de alguien. Calor . En cualquier crudo invierno o infierno. Y brindar. Sonreír. Besar. Regalar. Entregar mi corazón. APASIONARME, con o sin excusa. Igual que me gustaría hacerlo el resto del año. Se acabó la Falsedad. El próximo año pienso llenar mi facebook de fotos con mi familia, mis amigos, mi perro, mi gato, el vecino del quinto y los langostinos, los centollos, el jamón, todos  brindando. Abrazando. Besando. Sonriendo. Mandar SMS. Whatsapps de felicidad. Y todo porque sí , porque me da la gana y, por supuesto, por el Año Nuevo.

Cambiazo (por Sirvenza)

Posted in - Fotos origen de los relatos, Colaboraciones, Especial Lamedores, fotoretorelato Lamedor, Literatura, Relato Libre, Relatos, Relatos Breves with tags , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , on Martes, 9 \09\UTC abril \09\UTC 2013 by Administrador

Suturo mientras rezo mis plegarias a la Candelaria, pero esta vez es más especial. Es un encargo del mismísimo gobierno. He de hacerlo mejor que nunca. El recipiente está sellado, me dirijo a toda velocidad al hospital, me molesta llevar escolta a mi lado. Me distraen, me espera el mismísimo cirujano en la puerta. Como siempre subo a la capilla del hospital donde permanezco hasta el final de la intervención. Sólo cobro si sobrevive a la cirugía, el resto no es asunto mío.
Todo ha salido como esperaba. Me dirijo a cobrar mis servicios. ¿Cómo que el país me lo agradecerá? Abandono la sala, la escolta me saluda. Me espera una larga noche de mezcal y peyote, pero he de encargar el pan de los muertos para la familia de mi víctima y ganarme la recompensa que le toca por darme parte de ella.

Han pasado dos años, en todo este tiempo he cambiado mi apariencia, he refinado mis modales, perdido mi acento, mis contactos narcos me han ayudado en todo esto y tendrán beneficios. En la distancia soy un nuevo rico mexicano afincado en L.A.
Todo es ficticio pero doy el pego, no queda rasgo de mi pasado en mi nuevo yo, pero todo tiene un porqué.
Se acerca la noche deseada, soy uno de los invitados más esperados entre barbies de silicona y políticos corruptos y demás escoria. Creía que sería más complicado pero siempre se arregla sobornando al servicio. Ahí está el puto gringo, disfrutando del corazón de la dulce bailarina que yo mismo le conseguí. Le sigo el juego, mis carcajadas resuenan por encima de las demás por sus comentarios misóginos, estoy relamiendo sus entrañas mientras asiento a sus palabras vacías.
Se apagará la luz un instante para los fuegos artificiales, será entonces cuando meteré las cascabel en su estancia. Sus ojos vacíos miran la estela de la pirotecnia, ahora son niños, por un momento hasta parecen humanos, tengo prisa.
Me despido cortésmente con la excusa de un familiar que ha enfermado, subo a la habitación, quiero tener decorada la escena.
Que gusto recuperar el sabor del tequila mientras preparo una coartada perfecta. Las plumas de gallina que escondía bajo la camisa, pintadas con carbón de la barbacoa, la sangre la usara luego. Cuando se la exprima a mi moroso cliente. sire Oigo por fin como despide al último de sus invitados. Su ramera no subirá esta noche. No debió aceptar una copa con laxantes de mi mano.
Le espero sereno bebiendo, tras la puerta. Siente mi cuchillo en su garganta y le doy la vuelta para que me mire a los ojos. Le arranco la camisa de un tirón, busco el bisturí en mi bolsillo y corte preciso en el pecho. No ha notado nada. Le arranco el corazón tan rápido que no es capaz de lanzar el menor susurro. Cae tendido al suelo. Envuelvo con delicadeza el órgano que nunca debí sustraer y preparo el intercambio.
Suturo, limpio y esta vez no rezaré, decoro las paredes con frases de santería, no pienso dejar pistas. Una última parada antes de cruzar la frontera que me distancia de mi tierra. Visito el despacho de mi paisano, aquel que me encargo el trabajo. ¿Por el bien de mi patria? Tenía razón, por el bien de mi patria morirá esta noche.
Me presento ante él, pero no silencioso como un cazador, agresivo y directo a su yugular, la sangre brota formando una cascada y entre espasmos se apaga. Reviento la caja fuerte, dinero negro pero sabe a gloria.
Tras cruzar la frontera me siento libre, en paz. En la primera gasolinera compro mezcal para volver a sentirme yo mismo. No puedo dejar de pensar en el forense cuando abra y se encuentre las crías de cascabel donde un día hubo un corazón, las carcajadas ensordecen el ruido del motor y piso a fondo hasta mi próximo destino.
La noche es calurosa y el cementerio está lleno, día de los muertos, se apartan tras mi paso. Llego a su tumba donde su madre está rezando, le entrego lo que le quité y una saca llena de dólares, me escupe a la cara y asiente. Regreso al coche, enciendo un cigarro, busco una cantina. Estoy de nuevo en casa.

COMO UN ARBUSTO

Posted in - Fotos origen de los relatos, fotoretorelato Lamedor, Literatura, Los relatos más relamidos, Relato, Relato Libre Lindastar, Relatos, Relatos Breves with tags , , , , , , , , , , , , , , , , on Miércoles, 3 \03\UTC abril \03\UTC 2013 by lindasta07

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¿Fuerte y robusto, yo? En teoría iba a serlo, en la práctica jamás lo conseguiré.

Mi mente está tan destrozada como mi cuerpo. No sé si esto tiene arreglo, creo que no.

Cada vez la distancia entre nosotros es menor y solo me consuela pensar que por fin los conoceré. Me emociona pensar en ese abrazo fraternal, en ese imposible cruce de miradas, en esa ansiada a la par que compleja charla… Tantas veces he escuchado hablar de ellos y he visto sus caritas en fotos que tengo la certeza de que sabré quienes son; además mi olfato siempre ha sido excelente y aún lo conservo intacto.

Quiero llorar, quiero gritar, desearía hacer mil cosas, pero no puedo hacer nada. ¿Porqué ahora todo es tan difícil?

Comienzo a resignarme.

***************************

Es cierto que, hasta que me dejaron, llegué a ser buen mozo. Esa ha sido mi desgracia y lo que finalmente ha arruinado mi vida.

Cuando nací era poca cosa y las mujeres de mi familia pusieron tanto empeño en sobrealimentarme que crecí aún más a lo ancho que a lo alto. Aquel excesivo interés por convertirme en el chavalote que nunca debí de llegar a ser lo llevé con más pena que gloria pero, tal vez por mi carácter débil, jamás osé revelarme ante lo que todos creían -quiero pensar que con buena intención- que era lo mejor para mí.

Tía Rosalyn, una fémina tremenda en todos los aspectos a la que considerábamos una más en casa, era un ser tan oscuro como la noche que se dedicaba a asuntos de santería. Sin duda ella era la que más atención y empeño prestaba a mi alimentación. Recuerdo una vez en la que mientras me preparaba una de esas cenas pantagruélicas que olían a mil demonios, y que estaba compuesta por sus habituales guisos a base de “vísceras de animales fuertes y robustos, como lo serás tú, mi Panchito”, dijo que era preferible ser un armario de tres cuerpos al que todos respetasen a ser un tipo enclenque e insignificante en el que nadie se fijase. Toda la familia reía sus ocurrencias y en aquella ocasión lo hicieron también.

Pasaron los años, menos de los que me hubiesen gustado disfrutar, y mis complejos y yo crecimos a la par.

Hoy, al verme en el lamentable estado en el que me encuentro, sin algún órgano vital y salvajemente mutilado, es a ella a la que más culpo. Nunca me gustó. Sin embargo, para mi desgracia, yo he resultado demasiado apetecible para alguien de su oscuro entorno.

Soy un pesado fardo al que han desmoronado que intenta desesperadamente cerrar esos ojos que ya no tiene y que lucha por gritar su dolor sin conseguir emitir un solo sonido mientras espera ese momento, presumiblemente próximo y se supone que liberador, en el que decir adiós a estos momentos de sufrimiento.

Mamá, si me fuese posible hablar, te preguntaría: ¿Por cuánto tiempo seguirás confiando el cuidado de tus hijos a tía Rosalyn? ¿Cuántos tendremos que irnos precipitadamente para que te des cuenta de sus insanas intenciones?…También te diría algo más: Te quiero. Llevo tus raíces.

La partida

Posted in Relato Libre lame Anna with tags , , , , , , , , , , , , , on Miércoles, 2 \02\UTC mayo \02\UTC 2012 by annalammer

Igual que papá. Exactamente igual que papá. Tú. Su sustituto. Mi protector. ¿Ni en esto has podido ser un poquito más creativo? ¿Hasta en esto le has tenido que imitar?

Así, por sorpresa. Como hace 30 años papá. Entonces no existían los móviles. Al menos en este momento la comunicación es más ágil, quizá menos personal, pero también se agradece eso de no tener que repetir cincuenta veces la misma historia para escuchar otras cincuenta la misma respuesta. Así que les he escrito a todos el mismo mensaje, bueno, al menos eso creo, la verdad es que no tengo yo la cabeza en este momento para ponerme a mirar si falta alguien, si falta, ya se enterará.

Me fastidia tener que decírselo a mamá, no sé como lo encajará, ni qué será de ella, está muy débil y todavía no le hemos dicho nada. Mal. Lo tiene que llevar mal. Yo tampoco lo llevo bien. ¿Te he dicho que te quiero? Sí, sí, claro que te lo he dicho. Mil veces. Y te lo sigo diciendo aunque no me escuches.

Podías por lo menos haberte despedido de todos, pero no, venga, Juan como siempre a las bravas. Un ataque fulminante al corazón a las siete de la mañana. Tú solo. En casa. Sin ninguna de nosotras cerca de ti.

Empiezan a llegar los primeros mensajes de condolencia. Supongo que lo escriben de la misma forma mecánica en que yo he escrito el que informaba de tu muerte. Todos dicen lo mismo, igual que yo les he dicho lo mismo a todos.

“Esta mañana mi hermano ha muerto de un ataque al corazón” (repetido por cincuenta)

“ Lola, lo siento mucho. Un beso, todo el cariño y mucha fuerza.” (repetido por cien)

¿Fuerza? No sé si me queda… pero habrá que sacarla, por mamá, por tus sobrinos, por mí. Ahora me siento derrotada, y no sé si alguna vez volveré a sentir ganas de sonreír.

Superarlo, no creo que pueda. No superé lo de papá. Aprenderé a vivir con ello, como aprenderé a vivir sin ti, sin tus consejos, sin tu apoyo, sin tu voz, sin tu beso y sin tu abrazo de hermano mayor.

La vida sigue, el autobús pasa a la misma hora por la parada, la panadería abre igual que todos los días, el pizzero seguirá repartiendo pizzas a domicilio y los periódicos, en los que ni tú ni yo hemos sido hoy noticia, se repartirá por todos los kioskos. Nada se para, ni la lluvia que decidió desde la mañana poner al día las lágrimas que aún yo no he podido derramar.

Ahora voy a casa de mamá… Tengo que contárselo. Tengo que hablar con ella. Qué difícil me lo has puesto, ¡¡capullo!! Pero te sigo queriendo.

MASCARADA

Posted in Lamedores de Carnaval, Relato Libre Miren with tags , , , , , , , , , , , , , , on Domingo, 6 \06\UTC marzo \06\UTC 2011 by Miren

Carnaval, esos pocos días al año en los cuales nos permitimos la licencia de fingir, abiertamente, lo que no somos. Como yo había comprobado en la trayectoria de mi vida, todos nos disfrazamos de alguna manera; pero sin lugar a dudas, esa semana, lo hacemos sin ningún tipo de vergüenza ni de disimulo.

Un ligero temblor de emoción me recorrió la espalda, tras una ausencia de diecinueve años, allí estaba, viviendo los carnavales de mi querida y hermosa ciudad natal. Venecia es quizá el único rincón del mundo que conservaba fielmente sus orígenes. Dicen, y con razón, que los venecianos somos gente tranquila, un tanto cerrada y poco comunicativa; yo no lo voy a poner en duda. La propia morfología de esta ciudad-barco, levantada sobre el agua, y su clima húmedo y envuelto en brumas  nos hace ser así.

Estas fiestas que en cualquier otra ciudad del orbe se transforma en alegría, juerga, bailes y cánticos callejeros, aquí es todo lo contrario. En Venecia los carnavales son como lo es la propia ciudad, serenos, tranquilos, intimistas. La fiesta se vive en el interior de los salones de sus hermosos palacios. Ver pasar las góndolas con la gente ataviada con sus lujosos y elegantes trajes, cubriendo sus rostros con esas máscaras artísticas, era toda una satisfacción y un derroche visual. Aquí la alegría se suple con ese halo de misterio envuelto en elegante lujo.

Entre vapores de excelentes vinos, y el ronroneo de las conversaciones me dejaba mecer en una satisfacción que pocas veces lograba alcanzar. De uno de los grupos más cercanos me llegó con total claridad una carcajada que heló mi sangre.

Lentamente giré sobre mí misma y mis ojos siguieron aquel sonido que me llevó directamente a un hombre alto y espigado que lucía un impecable disfraz de Otelo, el moro veneciano inmortalizado por Shakespeare. Me fui acercando a aquel grupo, donde todas las mujeres, sin excepción, miraban arrobadas a aquel ser que parecía hipnotizarlas a través de las hendiduras de su careta.

Por unos instantes nuestras miradas se cruzaron, y yo levantando mi copa, le dirigí una de mis sonrisas más cautivadoras. Ese brillo peculiar que aparece en los ojos de los varones cuando se encuentran ante una nueva presa, me convenció, no me sería difícil hacerle caer en mis redes. No en vano durante aquellos años, me había convertido en maestra del arte de la seducción. Durante  dos horas aproximadamente  le hice jugar a mi juego, lo más parecido al ratón y al gato, por momentos le atraía, luego me alejaba, el me perseguía. El baile fue mi aliado y disfruté aquellos momentos, sabía que poco a poco estaba ganando terreno, no hay nada que seduzca más a un hombre que una mujer misteriosa y más si esta se oculta tras una máscara. Era la noche perfecta.

Cuando ya le tuve completamente atrapado me acerqué a él, mis labios tropezaron con el lóbulo de su oreja y le susurré tan sólo una palabra: “sígueme”.

En pocos minutos nos encontramos en la calle solitaria, agarrados del brazo, cruzamos la Piazza San Marcos y nos perdimos lentamente  entre los estrechos callejones de la ciudad, dejándonos llevar por el monótono ritmo de sus canales plagados de pequeños puentes. Una espesa niebla, debida a la humedad del ambiente,  nos envolvía. Nuestros cuerpos, muy juntos, intentando atrapar un poco de calor en aquella fría y aún oscura madrugada.

Mientras cruzábamos uno de esos puentes,  mi acompañante me tomó en sus brazos y besándome apasionadamente, volvió a soltar aquella peculiar carcajada que me paralizaba . Sin dudarlo un instante,  saqué de entre los pliegues de mi capa un cuchillo de punta afilada que había robado de una de las mesas del salón, y se lo clavé en el pecho con toda la fuerza que fui capaz de reunir.

El fuerte impulso de mi brazo, junto con el desmadejamiento de su cuerpo ya medio muerto, hicieron el resto. Un casi cadáver cayó  de espaldas hacía las frías y oscuras aguas del canal. En la caída su antifaz se desprendió de su rostro y por unos minutos contemplé unos hermosos rasgos viriles a pesar de que aquel sujeto ya sobrepasaba el medio siglo.  Sus ojos ya sin vida, seguían manteniendo la expresión de sorpresa.

Mientras contemplaba su cuerpo hundiéndose en las negras aguas, recordé aquella funesta noche. Volví a contemplar a una niña asustada, de apenas cinco años de edad,  que aterrada tras una puerta cerrada escuchó varios disparos y tras ellos, la siniestra carcajada del asesino de sus padres.

Después, su vida se fue evaporando en una nebulosa: orfanato, hogares de acogida -donde nunca la trataron bien-. La huída de su querida ciudad con apenas doce años, sus primeros tiempos de miseria donde terminaba vendiendo lo único que le quedaba, su cuerpo, por un plato de comida. Hasta convertirse en una de las prostitutas mejor pagadas de París,  que aún despertaba muchas noches envuellta en sudores frios, cuando sus recuerdos volvían a traer los ecos de aquella risa maligna.

Arranqué mi antifaz y lo arrojé por el puente. Aquella noche Marlene Dubois abandonaba su existencia de eterno carnaval, una vez despojada de la peor de las máscaras -la que cubría mi alma- para volver a convertirme en Carlota Luppi, la niña veneciana cuya vida me había arrebatado hace tantos años aquel desgraciado que ahora yacía en la profundidad de un canal.

FIN

En mi momento de necesidad

Posted in Relato Libre, Relato Libre lame Anna with tags , , , , , , , , , , , on Jueves, 24 \24\UTC junio \24\UTC 2010 by annalammer

“Come,  feed the rain,

`Cos I’m thirsty for your love

dancing underneath the skies of lust”

POTF

La luz de las farolas entraba por la persiana entreabierta cuando,a mi lado, adiviné su figura desnuda.

Me sentí confundida.

¿Cuántas copas había tomado aquella noche? ¿Dónde estaba? ¿Quién era aquel que yacía a mi lado? ¡Ni idea!, y de cualquier forma, ¿qué más daba? Su contorno era perfecto.

-Vaya culo-pensé- Pufff…

No sé si aún estaba bajo el efecto del alcohol pero, a pesar de no ver su rostro y no recordar nada, ese pequeño animal curioso que a veces entra en celo y que siempre llevo dentro, me pudo. Tímidamente comencé a dibujar con mi dedo índice la figura de aquel perfecto Adonis. Su pelo largo. El perfil de su oreja. El contorno de sus ojos. Su nariz.Y, humedeciendo mi dedo en su boca entreabierta, cual pincel en trementina, seguí por su barbilla, su cuello…suavemente. Muy despacio.

No quería que despertase. Quería jugar a solas con su cuerpo. Sin resistencia.

Mi mano derecha, atrevida, se abalanzó sobre su pecho, mientras mi índice dibujaba círculos alrededor de sus pezones, clavando ligeramente la uña. Noté una leve reacción, y paré… Nuevamente mis miedos y prejuicios. ¡Qué más daba quien fuera o quien no, donde estábamos o no! Si estábamos ahí era porque en algún momento, ambos, aunque no lo recordase, así lo habíamos querido.

Perdidos los miedos en un esfuerzo de autoconvencimiento, mi lengua empezó a trabajar por libre, aferrándose a cada valle, pliegue o monte que encontraba en aquel cuerpo, mientras mis dedos buscaban, en algun lugar entre su ombligo y sus ingles, la manera de despertar su pasión sin romper su sueño.

No sé si fingía dormir o no, pero de repente allí estaba pletórico y erecto.

Mi boca acudió a la llamada de aquel guerrero en pie que, antes de la batalla final, necesita una sauna relajante…

Primero suave. Yo mandaba. Empecé a juguetear con mi lengua, como si fuese una mosca sin alas intentando alzar vuelo sobre la punta de su polla .

Después violenta, cuando una de sus manos, sin previo aviso, cogió mi cabeza y me hizo tragar más adentro marcando los movimientos.

Un susurro- Tengo lo que necesitas y te lo voy a dar. No hace falta que pidas nada.

-¿Que no hace falta que pida nada?-pensé- ¿Quién coño puede pedir algo con la boca llena?

Mientras mi boca seguía haciendo su trabajo, vendó mis ojos con mis medias y marcó mi retirada empujando mis hombros hacia atrás. Con una caricia, me cogió de la mano y me puso en pie.

De rodillas él, con ambas manos acarició con firmeza desde mis muslos hasta mis tobillos y, tomando entre sus manos mi pie derecho, lamió cada uno de mis dedos colocando el zapato para terminar besando mi empeine. Mismo ritual con el pie izquierdo. Y yo cada vez mas húmeda, con una necesidad reprimida de gritar: ¡Empálame!

Pero sé jugar, y el juego no me permitía hablar. Mi cabeza y mis sentidos iban a explotar.

Asiéndome bruscamente de la muñeca, me dio la vuelta de cara a la pared. Azotó entonces mi culo, como a una niña mala que no ha hecho bien sus deberes. Castigada.

Segundos después, ataba mis manos a mi espalda.

Ya no mandaba yo. Ahora estaba a su completa disposición.

Su lengua recorrió desde mi nuca hasta mi hombro, de mi hombro hasta el pliegue de mi axila, y de allí a mi cintura mientras sus manos apretaban fuertemente mis pechos. Bajó sus manos a mis nalgas, y sin ningún escrúpulo las abrió, mientras su lengua buscaba cobijo. Rebelde su mano izquierda- con una armada de cinco dedos- buscaba su objetivo entre mi vagina y mi clítoris. A pocos centímetros, su lengua. Mis piernas empezaron a temblar, no podía mantenerme en pie y, desde luego no era por los altos y finos tacones. Mi cuerpo se agitaba en una escala Richter de siete, y mis rodillas flaquearon.

Sin piedad sentí como su miembro encontraba refugio dentro de mí.

Un empuje fuerte.

Otro más fuerte contra la pared.

Otro aún más fuerte, intentando llegar a mis entrañas.

Placer, dolor, sudor, entremezclados en ardiente juego.

Sentí la humedad corriendo por mis muslos.

Y los toqué…

¿Los toqué?

¿Pero yo no estaba atada?

Mi mano mojada se acercó a mis ojos que se abrieron sin dificultad.

En mi cama, mi gato y yo; y por la ventana, aquella luz cegadora de doce de la mañana en día de sol, acompañada por una brisa de aire fresco con aroma a verano cerca del mar, trajo a mi  memoria alguno de esos momentos en los que, al despertar empapada en tu rocío, nada había sido un sueño.

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-“Así es como dos cuerpos visibles, no teníamos más que un solo corazón”

Sueño de una noche de verano-

W. Shakespeare-