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Adiós

Posted in Los relatos más relamidos, Poesía, Relato, Relato Libre, Relato libre Omsi, Relatos, Relatos Breves with tags , , , , , , , , , , , , , , , , , on Viernes, 27 \27\UTC junio \27\UTC 2014 by Omsi

“La vida no se trata de sobrevivir a una tempestad, se trata de danzar bajo la lluvia” Desconocido

Mujer_bajo_la_lluviaEsto se terminó como el diluvio de verano, no esa que moja los hombros y fascina al caminar bajo la lluvia sintiendo las gotas resbalar sobre la cara. No, de esas tormentas que dejan todo echo un desastre, un desastre natural del corazón.

Dicen que la esperanza es lo último que muere, pero definitivamente, “esto” que tenemos está más que muerto y enterrado.

Encontrarse varada en un mundo de espejismos, quimeras sin razón, no sirve de nada. Me cansé de esperar una señal tuya que, claramente, fuera lo que fuera de “nosotros” terminaría mal.

Así que digo ¡Adiós! a los sueños infundados, ¡hasta nunca! ilusión pasajera. Doy vuelta a la página y comienzo un nuevo capítulo.

No me verás mendigando el cariño que jamás mostraste por mí; me despido de tus palabras sin juicio, de tu suave y embriagante voz, de los apacibles besos de miel, almíbar que se desbordaba por mis labios.

Pierdo castillos entre nubes, el futuro incierto que pude haber tenido contigo. Sin embargo, gano seguridad, lealtad a mí misma, ganas de luchar y seguir manteniendo la fuerza que me mueve en la vida. Seguro encuentro a alguien mejor para mí.

En cambio tú, pierdes amor verdadero. El elíxir de la vida.

¡Adiós!

 

 

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El deseo de Julieta

Posted in Especial Lamedores, Los relatos más relamidos, Relato, Relato Libre, Relato libre Omsi, Relatos, Relatos Breves with tags , , , , , , , , , , , , , , , on Miércoles, 23 \23\UTC abril \23\UTC 2014 by Omsi

pluma “No fue suficiente haberte amado tanto, ni pagar tu amor amargo con la propia vida. No fue suficiente abandonar mis sueños, ni vender el alma para que sintieras, algo por mí…” (No fue suficiente – Paty Cantú)  

 

Le vendí mi alma al diablo, sólo por tenerlo a él. En tiempos de crisis, hasta el alma está en venta. Esquivando todo pronóstico, y ante la gente que no creía en lo nuestro: Romeo, mío fue.

Tenía sus delicados labios, su carne suave, su miel. Me amaba de forma feroz, sus ojos desbordaban deseo y pasión. Tenía mi calor, mi sudor. Conquistó cada poro de mi piel, mi tiempo, mi espacio.

Le vendí mi alma al diablo, sólo por tenerlo a él. Firmé con sangre mi condena, pero el tratado salió al revés. Le entregué mi vida, mi corazón lo tenía entre sus manos; lamentablemente Romeo, lo estropeó. Él no me amaba, simplemente me deseaba y un buen día terminó por destruir mi existencia; me estrujó, me desangró y se fue en busca de otro corazón que romper.

Satanás movió sus cartas y me jugó sucio, hizo un excelente acuerdo. Lo que él no me dijo, es que Romeo no sería mío hasta la muerte, su contrato, tenía fecha de caducidad. Expiró.

Ahora sé que en época de crisis, el amor y el alma no se compran ni se venden. Entiendo que la culpa fue mía y de nadie más.

Hoy me encuentro sola, sin él, mi Romeo. Aquí estoy, deshecha, seca, vacía y con el alma vendida.

Fantasías del pequeño asesino (por Sirvenza)

Posted in Colaboraciones, Literatura, Los relatos más relamidos, Relato, Relato Libre, Relatos, Relatos Breves with tags , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , on Miércoles, 13 \13\UTC noviembre \13\UTC 2013 by Administrador

Al final de la escalera encontré una copa de vino llena de espuma de mar. Recordé entonces que había soñado con el océano.
A mi mente regresaron estúpidos recuerdos de mi infancia.
Las calles me parecían llenas de cabezas vacías. Pero tan solo eran en mi jardinextraños pensamientos en mi mente perturbada. Aún así, seguía imaginando como librarme de los seres que me rodeaban. Decidí cambiar el mundo y cambiarlo a mi gusto.

Comencé aniquilando a todos los bastardos que se negaban a aceptar mi voluntad. Pues de eso se trataba. Aceptas o mueres.                           

La vida era, además,  lo que menos iba a desear la gente con mis cambios.
Empecé con niños, mujeres y ancianos. Luego cayeron el resto. Las autoridades creían que se trataba de un psicópata paranoico  con repulsión a la evolución de la vida. No sabían con quien estaban tratando. A un depredador no se le puede juzgar por los
restos de carroña sobrada de su festín. ¿Cómo demonios pretendían cazar un lobo con trampas para perros?
Estaba claro, eran jodidos inútiles, lo cual me animaba a divertirme con ellos. Todo empezaba a ser duro para todos esos capullos que me habían ignorado todo este tiempo.
Mi arsenal rudimentario les hacia la búsqueda mucho más difícil de lo que yo mismo, en un principio, había pensado. Un par de viejos abrecartas, la navaja de afeitar y los machetes de montaña. Todos ellos afilados al mismo grosor. Me suponían un placer inmenso en las mutilaciones que practicaba.
La clave de la vida es el éxtasis del cuerpo.

Pero el mejor recuerdo sigue siendo el placer de aniquilar.
El preciso instante en que la víctima se retuerce para dar el último suspiro a su estúpida vida. Como una mezcla de ajo  y pimienta en su aliento.
Jamás he vuelto a sentir ese placer, es como robar almas. Lo sigo necesitando como el cigarrillo antes de dormirme.
Ahora tengo a mi alcance todas las cosas que podría ansiar, pero el regusto de la matanza no se puede conseguir con dinero.
Quizás debería de empezar a hacerlo de nuevo. Pero estoy muy viejo para volver a salir a la calle, en busca de victimas a las que descuartizar o machacar con un martillo. Mi cuerpo anciano ya no resiste el frio de la noche en callejones sombríos.
Creo que voy a  tener que buscar ahora un juego más acorde con la posibilidad que me da mi viejo cuerpo. Mmmmmm, cometer mi suicidio sería lo supremo. Pero sería  un momento de placer sumamente corto y los disfrutarían los demás. Y no llegaría a ver mi sufrimiento en el último instante, el placer no sería completo.
Bueno es hora de dormir, de dejar de jugar al malote. Mañana tengo que madrugar para ir al cole, pero en cuanto me vuelva a acostar me adentraré en mis fantasías…

Mercancía peligrosa (por Sirvenza)

Posted in Colaboraciones, Literatura, Los relatos más relamidos, Relato, Relato Libre, Relatos, Relatos Breves with tags , , , , , , , , , , , , , , on Martes, 25 \25\UTC junio \25\UTC 2013 by Administrador

Oscurece, mmmmmmmm, respiro hondo. Voy despojándome de mis vestiduras con cada paso. El casco, la malla, la coraza. Me adentro en la arena, me espera el mar. Despacio, noto la sal en mis heridas, me sumerjo en el agua.IMG-20130625-WA0006 No deseo salir de las profundidades pero mis pulmones tienen un límite que ni yo puedo superar. Nado un rato en dirección a la luna que se pierde en el horizonte, mis músculos fallan. He de regresar a la orilla. Tumbado observo las estrellas. He de ponerme de nuevo la armadura. La camiseta llena de arena, mis tejanos malolientes y mi gorra negra. Miro de reojo por última vez el mar, me llama, me engatusa con el ruido de las olas pero he de continuar hacia la carretera. Una moneda al aire me indica la dirección a seguir. Vuelvo al norte, creía haberlo perdido. Diviso unas luces de neón, algún club de compañía. Eso significa que puedo conseguir un vehículo y un poco de calor.

 

Me apetece conducir un camión, qué coño, estoy contento. Las rameras me engatusan, juegan conmigo pero las ignoro. Lo primero es conseguir un trago. Dos cervezas más y ya tengo dos chicas lamiendo la sal de mi piel. Por segunda vez esta noche me despojo de mi armadura. No distingo bien si son hermosas o no, tan solo me importa aplacar mi deseo. Las monto varias veces hasta vaciarme. Apesto, salgo a tomar aire. Un cigarro, regreso al burdel. El dueño del camión solo quiere beber hasta el amanecer, también ignora a las chicas. Simplemente aplaca su sed de otra forma. Pero tendrá que mear y entonces yo tendré sus llaves. Por fin se tambalea hacia el lavabo, empujo a la morena que tengo pegada. Le pido educadamente las llaves, tras su no, le rajo el cuello. Lo saco del prostíbulo por la ventana del baño. Un último trago y subo a una habitación con la morena, me gusta. Sigo apestando. Le pago con la tarjeta del camionero, si hay crédito no hay preguntas. Por fin fuera vuelvo a respirar.

Arranco el puto vehículo, la moneda decide a la izquierda. Odio la gente que se queja en la radio de madrugada, esos locutores histéricos por la cafeína y canciones desempolvadas que no se aguantan ni a estas horas.

Mmmm, control!! Ni siquiera sé que transporto conmigo aunque lo peor es que desconozco mi destino. Entrego mi hoja de ruta al agente, mientras el segundo comprueba mi documentación. Supongo que hasta hoy mi expediente estaba limpio pero tengo la necesidad de que apeste como yo. Los chalecos antibalas no protegen la yugul

ar, el primero cae en mis brazos y cuando su compañero se da cuenta ya tiene una bala en la frente. Vamos a jugar un poco, notifico por radio la baja de los agentes. He de verificar mi mercancía antes de partir. Abro el compartimento del remolque. Son niños, mujeres, una veintena de personas. Salen como pueden y se pierden en la noche. Entro en la sala de horrores, hay un par de cadáveres. No me quito la coraza porque ha estallado en pedazos como una copa de vidrio, una mujer llora con su hijo muerto en sus brazos. Le doy mi pistola y salgo. El disparo retumba en mis oídos. Recojo la hoja de ruta del coche de policía .Grabo su destino en mi mente. Sigo en la dirección indicada en el coche patrulla, sigo apestando.

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Las primeras luces del alba asoman tras la colina que se pierde en el horizonte, de momento he tenido suerte y no me he cruzado con ninguna manada de chupasangres del desierto. Aunque supongo que a partir de ahora empezaré a esquivar los desfiles de zombies descerebrados que vuelven a sus madrigueras.

 

Necesito otro baño de sal y ropa, me estoy quedando dormido.

 

 

Los secretos del amor (por Paloma Hidalgo)

Posted in Colaboraciones, Relato, Relato Libre, Relatos, Relatos Breves with tags , , , , , , , , , , , , , on Lunes, 25 \25\UTC febrero \25\UTC 2013 by Administrador

No pudo trabajar ni la mitad de horas que la noche anterior, pero decidió llegar a casa a la misma hora. Sin hacer ruido, como siempre, se desvistió y se acostó junto a su mujer. La abrazó. Besó la piel perfumada de sus hombros; acarició su nuca, su pelo, escaso todavía, y no le dijo nada de lo que estaba sucediendo en la fábrica. Ella se despertó al sentir el contacto de su cuerpo frío; disfrutó de las porciones de amor de cada beso, cada caricia y abrazándole, optó no ponerle al corriente de los resultados de la última analítica.

Nuestro secreto

Posted in Los relatos más relamidos, Relato, Relato Libre, Relato libre Omsi, Relatos, Relatos Breves with tags , , , , , , , , , , on Domingo, 17 \17\UTC febrero \17\UTC 2013 by Omsi

Esta noche me jugaría la eternidad por probar tu boca, sin futuro. Esta noche dejaría de ser quien soy por ser el que tú buscas, el que amanecerá contigo. Tan solo esta noche tu boca es mi porqué, y yo, seré destino. (Edel Juárez)

 

Y allá voy, de nuevo, dando brincos en el fuego. Recuerdo que la última vez quemó el brillo en mi vida y todo oscureció.

Después de varios intentos fallidos, la luz apareció. Seguí con mi vida en la espera de una llama nueva. Tú. Tu fogata me hizo descubrir tu calor y caer en la tentación. Nuevamente entro en el juego del miedo. Prohibido.

Tantas ganas de probar tus labios, de adentrarme y recorrer tu boca lentamente con mi lengua. Detente. ¡No! Hace tiempo que sueño con conocer tu sabor que nada ni nadie impedirá que coma el fruto prohibido de alguien más.

Avivas las brasas y el calor llega directo a mi piel. La hoguera se funde por cada poro de mi cuerpo y no puede más. Te necesito aquí.

Y muerdo la comisura de mis labios en espera de ti.glamorous-lips1

El jugar con fuego siempre ha sido peligroso. Pero he aprendido a dominarlo y por última ocasión someteré el incendio disolviéndome entre un mar de gente, escaparé de tu dulzura y será como si nunca hubiera sucedido.

No lo pienses, tu y yo, que el mundo a nuestro alrededor desaparezca, mientras nuestros labios se derriten en la calidez del ósculo que consuma nuestras ganas. Sin enredos, no hay cadenas, ni compromisos.

Solo un beso y guardaremos el momento sin futuro en un cajón.

Estamos seguros y conscientes que nuestras miradas se cruzarán en algún momento y serán cómplices silentes del calor que recorrerá nuestro cuerpo al evocar la ocasión en que tus labios se unieron con los míos.

Se despiden mis deseos ocultos, ansiando una pronta respuesta.

 

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¿ENTRE ALGODONES?

Posted in Literatura, Los relatos más relamidos, Relato Libre, Relato Libre Lindastar, Relatos Breves with tags , , , , , , , , , , , , on Viernes, 2 \02\UTC noviembre \02\UTC 2012 by lindasta07

 

 

Hoy no iríamos a la feria. Nuestro destino iba a ser otro y, en principio, todo hacía suponer que pasaríamos un día estupendo.

Mamá me levantó de la cama pronto y me vistió de excursión. A mí siempre me gustaron las faldas y los lazos pero, por lo visto, ésa no debe de ser la indumentaria más apropiada para ir a aquel lugar que papá se negaba a desvelar. -Os gustará- se limitaba a decir cada vez que preguntábamos. Y yo le creí.

 

Iniciamos el viaje y, entre cánticos y adivinanzas, y curvas y más curvas, transcurrieron las horas. Demasiadas para mí.

Recuerdo que los rayos de sol incidían sobre mi delicada piel proporcionándome  suaves caricias que mitigaban mi malestar. Aquellas sensaciones tan agradables vencieron a las patadas que mi estómago daba cada dos por tres y provocaron en mí un sopor del que fui incapaz de huir. Cerré los ojos -creo- y me dejé llevar.

En lo alto había otro mundo: Mutante, misterioso, y sumamente atrayente para una niña como yo.

 

El blanco me enredó.

Una mano larga me ayudó a subir al torreón del castillo tras sortear varios obstáculos. Yo era la princesa. Dijeron que la escalera de acceso se había esfumado en apenas un minuto y, después de comprobar que, lo que tan sólo hacía un instante había sido un dragón había pasado a convertirse en un perro, creí a pies juntillas que aquel lugar era mágico y quedé fascinada.

 

Durante mucho tiempo me entretuvieron bufones y saltimbanquis pero hubo un momento en el que, ya cansada, deseé bajar. Aquella mano que creí amiga había desparecido y en su lugar aparecieron unas garras que arañaron todo mi cuerpo. Nadie hizo caso de mis lamentos y una hoz se acercó peligrosamente a mi cuello. La fiesta había terminado. Lloré, pero de nada sirvió. Ella me alcanzó y rió a carcajadas.

Se escuchó un ruido ensordecedor y entonces, el rojo tiñó todo mi ser, helándolo, y el negro inundó el corazón de mamá tras la última curva…¡Maldito carrusel!

 

Definitivamente, no debí de creer a papá. No me ha gustado su sorpresa. Se ha vuelto a equivocar. Se lo he dicho mil veces: Los algodones de la feria siempre son dulces, como los finales de las películas rosas, y  las princesas en todos los cuentos infantiles viven felices y comen perdices…¿Y ahora, qué?, me pregunto mientras muerdo este polvo tan triste y tan amargo.