Archivo para RELATOS CORTOS

Sí, señores, sí….¡Volvemos a celebrar!

Posted in Relato Libre with tags , , , , , , , , , , , on Jueves, 14 \14\UTC mayo \14\UTC 2015 by Administrador

400Nuestra Lindastar vuelve a ser parte de la nueva compilación de microrrelatos de Artgerust y su concurso homenaje :400 años de El Quijote.
El libro saldrá a la venta la semana que viene.

Mientras tanto para abrir boca, os dejamos su texto pinchando aquí.

Gracias Linda por darnos tantas satisfacciones.

Enhorabuena.

¡Vamos descorchando ya el brut!

 

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Contando lunas nuevas (por Estrella)

Posted in Colaboraciones, Especial Lamedores, Literatura, Relato, Relato Libre, Relatos, Relatos Breves with tags , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , on Jueves, 27 \27\UTC marzo \27\UTC 2014 by Administrador

No me basta con mirarte tras las cortinas a través de la ventana, vecina, quiero tocarte cada día por la mañana. Sobre todo por la mañana, a primera hora, cuando estás sin maquillaje, cuando aún nadie te ha puesto la mano encima. Ser el primero en acariciar tu cara, tu pecho, tu cuello, tu pelo, esa melena dorada. Sin maquillaje, sin lacas ni cardados. Sin pestañas postizas ni labios perfilados. Tengo mi cuarto lleno de tus retratos. Todos los que he encontrado a través de internet. Es lo bueno que tiene que seas famosa.  Encuentro cientos de fotos de ti. Disfrazada de natural .Pero siempre con otros. Nunca conmigo.CAM03961 Sé dónde tienes hasta el lunar más pequeño por tus posados en Interviú. Pero no, no me gusta  exhibirlos en un marco en mi dormitorio. Me gusta imaginármelos de noche. Tus lunares como lunas nuevas. Me he comprado un telescopio para verlos desde mi ventana, mientras te quitas la ropa para meterte en la cama. Mientras te pones las medias para bajar corriendo por las escaleras con los zapatos en las manos para no caerte rodando. En la prisa del día, en la calma de la noche. Mirar tus lunares. Treinta y dos. Tienes treinta dos lunares. Seguro que tú nunca te los has contado. Seguro que yo nunca te podré decir te amo ni te podré contar que en mi habitación guardo una foto de cada lunar. Seguro que cualquier día te iras del tercero B del bloque de enfrente y yo tendré que tirar mi telescopio. Seguro que entonces pondré nombre a cada luna nueva de tu cuerpo y me crearé un universo paralelo en el que seguir soñándote. Hasta entonces…sí, por favor, bájate de nuevo las medias, me gusta el lunar en tu ingle. A ese, cuando te vayas,  le llamaré Estrella en tu honor. Pequeño. Oculto. Insinuante . Distante. Como tú tras las cortinas.

Las noches y yo

Posted in Los relatos más relamidos, Relato, Relato Libre, Relato libre Omsi, Relatos, Relatos Breves with tags , , , , , , , , , , , on Martes, 4 \04\UTC marzo \04\UTC 2014 by Omsi

Cuando estás despierto puedes refrenar, más o menos, la imaginación. Pero los sueños no hay manera de controlarlos. “Haruki Murakami”

Hay noches en las que daría lo que fuera por recorrer los caminos, escapar del mundo en el que vivo, gritar fuertemente para sacar los demonios que llevo dentro, refugiarme en algún bosque, respirar el aire puro y fresco; dormir ahí, cubierta por la luz de luna y el manto estelar.

Otras ocasiones, cuando el anochecer toca mi puerta, me encantaría sólo recostarme en la cama esperando la llegada de Morfeo, que me tome entre sus brazos para caer rendida ante él. Cruelmente, el insomnio me arrebata al “señor sueño” y mi mente comienza a maquilar historias infundadas, cuentos irreales y, vienen a mí tristes recuerdos, promesas inconclusas y momentos que deberían estar resguardados bajo llave dentro de mi roto corazón.

La mayoría de tiempo, regularmente al caer la oscuridad, se me antoja tenerte aquí, probar tus labios y embriagarme con tu saliva; desbordarme entera, no cubrirme; descubrirme para tí y mostrarte lo que soy, lo que sería capaz de hacer en cada espacio de tu piel y decir “Desde hace tiempo te estoy esperando” y desaparecer de la faz de la tierra cuando comenzaras a hacerme el amor.

Y hay excepciones, como la noche de hoy, en las que quisiera tener algo más que una pluma, una lágrima y un trozo de papel.

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En busca del amor.

Posted in Literatura, Los relatos más relamidos, Relato, Relato Libre, Relato libre Omsi, Relatos, Relatos Breves with tags , , , , , , , , , on Viernes, 14 \14\UTC febrero \14\UTC 2014 by Omsi

“Cuántas veces cerca, cerca del amor, casi lo tocó y lo acarició, y casi estuvo cerca de abrazarlo y se escapó… Una vez estuvo cerca del amor, si es que estuvo cerca del amor…” Pedro Guerra

Buscando el amor me encontré con un árbol. Me recibió con su aroma fresco, quité las hojas secas que colgaban de sus ramas. Era colorido, especial. Me entregaba su oxígeno, mostraba y daba lo mejor de sí. Lo abracé y su corteza áspera lastimó mis manos, al instante me retiré. Le di las gracias por todo lo que me ofrecía, pero no era para mí.

Seguí preguntándome ¿Dónde estaba el amor?

Me crucé con un río. La vista era impactante, me invitaba a adentrarme en su caudal. Me acerqué un poco más para disfrutar del bello paisaje. El agua corría lentamente. Descubrí que aunque era libre, seguía un camino establecido. De repente, el río quedó en calma. Era el momento perfecto para tocarla. Un frío intenso recorría mis dedos. El riachuelo era frío. Tampoco era amor para mí.

Screenshot_2014-02-12-10-50-05Un rayito de luz iluminó mi rostro y desvié la mirada hacia arriba. ¡Amor, al fin te encontré! Cerré mis ojos y me perdí en el calor que el sol me entregaba. Me rodeó completamente. De pronto recordé que a pesar de sentirme cómoda, el astro rey se encontraba lejos; por más que yo quisiera que se quedara conmigo, desaparecería con la llegada de la noche.

Triste me quedé. Había buscado en cientos de sitios, en las flores, en la familia, en la ciudad, en mí misma. Siempre faltaba algo o alguien.

Ya de regreso a la realidad, apareciste. Mi amor secreto, mi deseo escondido. Sonreíste e iluminaste mi día.

– ¡Hola, preciosa! – Sonó tu voz, como un canto de ángeles. Me tomaste por la cintura y besaste mi mejilla.

Mi cuerpo sintió el choque eléctrico del deseo, de algo inexplicable. El corazón latía fuerte. Tenía que ser amor. Si tan sólo él lo supiera; si tan sólo él lo quisiera. Quería que fuera amor, al tiempo que respondía nerviosa con un simple “¡Hola!”

Y otra vez, estoy tan cerca del amor…

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EPITAFIO DESDE EL VIEJO ANTICUARIO (por Sirvenza)

Posted in - Fotos origen de los relatos, Los relatos más relamidos, Relato, Relato Libre, Relatos, Relatos Breves with tags , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , on Martes, 28 \28\UTC enero \28\UTC 2014 by Administrador

Tantos deseos incumplidos que llenaban mi mente. Desde el viejo y polvoriento juguete a la casa dorada con que siempre soñaba. La agonía se apoderaba de mi vieja mente que no estaba para muchas Dueleflorituras. Pero el dolor sigue, ironías de la vida. Vida que en vez de dar, tortura y castiga. Que iluso fui al aceptar. Todavía no sé cómo me engañaron. Pero heme aquí, como un pájaro enjaulado. Rodeado de recuerdos, de pobres lunáticos y piezas de anticuario. Aquí hay juguetes, juguetes que cualquier niño soñaría tener. Y hay una casa dorada, como la que soñé tener. Un bonito jardín. Una pequeña piscina donde juego de diapiro esto es falsa y oscura. Como duele, se me encoje el corazón. Es un castillo encantado que hechiza a los caballeros para luego despellejarlos en los malignos infiernos.

Sí, si tengo amigos. Incluso alguna amiga. Pero ¿se puede considerar amigo a aquel que tan solo es capaz de reconocerte a días, a horas, a ratos? Cada mañana mientras despertamos, vemos como marcha dormido. Sin vida, algún pájaro que no aguantó su presidio. Espero ansioso y callado. Sin buscar amistades que se van a romper. Sueño volando tranquilo sobre el mar. Sueño despierto el final que ha de llegar. Pero aún he de esperar ese instante. Espero que mi vida de aire se apague…pero mientras espero agobiado. Desde aquí, con mis juguetes, mis recuerdos y momias en mi casa dorada. En el olvidado y maldito …….ASILO!!!

SE ACABO LA FALSEDAD (Por Yoli González)

Posted in Colaboraciones, Los relatos más relamidos, Relato, Relato Libre, Relatos, Relatos Breves with tags , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , on Martes, 7 \07\UTC enero \07\UTC 2014 by Administrador

Llevo reconcomiéndome días. Cada vez que abro el puñetero facebook veo cincuenta mil fotos o imágenes rebosando mensajes de felicidad. Mis amigos. Los amigos de mis amigos. Reuniones. Brindis. Sonrisas. Besos. Regalos. Roscones. Brillantina. Purpurina. Hoy tenía que hacerlo, ya no aguantaba más. Escribí mi estado: “ ¡Por fin se acabaron estas Falsedades! No me gustan nada estas fiestas. Prefabricación de consumismo. Todo derroche sin sentido. Vale que le guste a los niños, pero los adultos somos adultos y deberíamos ser más consecuentes. Tenemos el resto del año para hacer lo mismo pero mejor, de una forma más económica, más responsable y sin estar obligados por el Corte Inglés”. Que a gusto me he quedado. En seguida he recibido un montón de me gusta y confirmaciones apoyando mi reflexión.  Espero que mientras el resto de mis amigos comentaban mi estado no estuviesen con el lagrimón en el ojo como yo mientras lo escribía. DueleEn el fondo me duele lo que he escrito. Realmente me hubiese encantado que mi chico me hubiese comprado el vestido aquel que vi en  Zara y me lo hubiese dejado debajo de ese arbolito que no he puesto porque ni siquiera tengo chico. También me hubiese gustado poder sentarme en una mesa rodeada de amigos y gente a la que quiero, pero mi familia hace ya mucho que no me habla, que si tu, que si yo, lo típico.Y aunque sé que si nos hablásemos podríamos reunirnos cualquier otro día, cualquier otro día siempre habría  una excusa llevados por la vorágine del día a día, el trabajo, el estrés, la distancia, el metro, el autobús, un dolor de cabeza, el mercado, un atasco. Me pregunto si ellos lo habrán celebrado y si se habrán acordado de mi. Me hubiese gustado arreglarme, ponerme bellísima, y salir a tomar una copa para celebrar el Año Nuevo con miles de gente borracha a mi alrededor…¡hace tanto que no salgo! Y si pudiera salir todos los días, ¿por qué no iba a salir esa noche? Ah! Sí! Ya lo recuerdo, porque todo es más caro y está masificado, o no, pero si no es más caro ni está masificado, salen todos los borrachos, como todos los fines de semana. Un gasto innecesario más, como los cuatro pintauñas que tengo de distintos tonos rosas y los cinco pintalabios a juego con los pintauñas y  los tres rímeles alargapestañas y la colección de zapatos y botas que adornan mi fondo de armario junto con un montón de vestidos que ni me pongo. Entonces me acuerdo de los niños de Biafra, los niños sin regalos y con hambre, las familias desahuciadas …mesas llenas de langostinos, jamón, canapés….cuando hay pechuga de pollo encima de la mesa y patatas fritas no me acuerdo,  ni siquiera si me hago canapes o como langostinos cualquier domingo me acuerdo de ellos, pero imaginando esas mesas , en estas fechas, llenas de delicatessen, sí, pienso en el hambre en el mundo y en el pobre de la Gran Vía arrodillado  en el suelo, muerto de frío, semidesnudo  que con voz de ultratumba pide una limosna por el amor de Dios…Y es ahí donde me doy cuenta de que soy yo la que vivo en mi propia Falsedad. Justifico mi desidia y mi soledad, lo que quiero y no puedo,  diciendo que lo hago por que me da la gana, que no salgo porque no quiero, que soy solidaria y me acuerdo de como está el mundo en estas fechas de falso Diciembre ( ¡ojala fuese Agosto !, un mes más sincero, y estuviese  en una terracita tomando unas cervezas y una tapitas en vez de andar ahora  comiéndome el coco por los niños de Biafra, el pobre de la  Gran Vía, las familias desahuciadas, los niños sin regalos  y la Navidad-  el verano, las vacaciones, eso es otra cosa -) pero, y esto que quede entre nosotros, en el fondo, de lo que tengo ganas, antes de que se me hiele el corazón y que con tanta humanidad me  termine deshumanizando, es de descorchar una botella de cava al lado de alguien. Calor . En cualquier crudo invierno o infierno. Y brindar. Sonreír. Besar. Regalar. Entregar mi corazón. APASIONARME, con o sin excusa. Igual que me gustaría hacerlo el resto del año. Se acabó la Falsedad. El próximo año pienso llenar mi facebook de fotos con mi familia, mis amigos, mi perro, mi gato, el vecino del quinto y los langostinos, los centollos, el jamón, todos  brindando. Abrazando. Besando. Sonriendo. Mandar SMS. Whatsapps de felicidad. Y todo porque sí , porque me da la gana y, por supuesto, por el Año Nuevo.

DESECHABLE

Posted in Literatura, Los relatos más relamidos, Relato, Relato Libre Lindastar, Relatos Breves with tags , , , , , , , , , , , , , , , , , on Lunes, 28 \28\UTC octubre \28\UTC 2013 by lindasta07

BOOTS (2)

Nací para mandar, para dominar. Me gusta sentir que tengo el control, que soy respetada, que nadie ni nada puede subyugarme. Imposible imaginar siquiera lo contrario porque entonces no sería yo, sería alguno de los otros, pertenecería al grupo de los débiles, de los subordinados. Es sencillo: Yo estoy aquí, ellos están allá. Todo tiene que ser tal y como previamente he planificado, no soporto los imprevistos.

El físico es una carta de presentación, para bien o para mal. El mío es el que corresponde a una persona de carácter. Mis rasgos son fuertes y  me satisface exagerarlos. Cuando dejo a un lado el papel de niña buena, ese que tanto aborrezco pero que tengo que ejercer puntualmente de cara a la galería, me esmero con el siguiente  ritual: Cardo con exagerada dedicación mi salvaje melena azabache, maquillo con polvo de arroz un rostro ya de por sí níveo, perfilo mis párpados hasta lograr una peligrosa mirada felina que intencionadamente lo dice todo y, casi para acabar,  doy un toque de rojo carmín a una boca que apenas habla porque no  necesita expresar nada más allá de cuatro ordenes claras y concisas. Continúo la puesta en escena enfundándome en un frío body de látex que se adhiere a mi piel hasta completar mi auténtico yo, y ya para rematar, dejando momentáneamente a un lado el látigo de siete puntas que más tarde se convertirá en una  prolongación de mi ser, calzo mis botas de cuero negro de caña alta y tacón de aguja de veinte centímetros.

Es excitante sentirse superior cuando ellos suplican clemencia lloriqueando bajo mis pies mientras ambos disfrutamos. Son tan dóciles, tan encantadoramente complacientes… Les ajusto una correa al cuello y se dejan hacer. Son tal y como deseo.

No me gustan las concesiones y nunca hasta entonces las había hecho, porque soy la que lleva las riendas, la que mando, pero con él tuve una deferencia… ¡Estúpida de mí, por primera vez me equivoqué!

Soy “Lady DeaDomina”.  A mis amantes les insto a que me llamen así pero al último quise sorprenderle, tal vez porque le percibí más indefenso que al resto, y le permití un par de licencias: La primera, elegir el que sería mi nombre durante aquella noche; la segunda, decidir algo novedoso para ese juego que estaba a punto de comenzar. Su reacción fue encogerse de hombros simulando resignación, algo que me hizo gracia, aunque me contuve y no esbocé ni una sonrisa. Nunca  flaqueo. No me lo permito.

Sean era joven, alto, y delgado en extremo. Parecía muy sumiso. Me gustó.

 Desde el primer momento le indiqué cuales eran las normas, mis normas. La más importante de ellas era que, al igual que todos mis siervos, tenía prohibido mirarme directamente a los ojos.

 Fijando sus pupilas en el suelo y con  un notable  tono de voz masculino mi amante confesó que su fetiche eran las botas. Te llamaré “Boots”- dijo sin dudar. Asentí con la cabeza dando mi aprobación. <<¡Qué poco original va a resultar este último entretenimiento!>> – pensé. Un tanto airada porque intuí que me aburriría con aquel jovenzuelo, encaminé mis pasos hacia la cocina. Él me siguió como todos, como un perro. Una vez allí abrí la puerta de la despensa permitiéndole que señalase algo del armario. No dudó, eligió la miel. Me pareció una buena idea. Cogí un bote y le obligué a esparcirlo por el suelo. Tal y como era de suponer, obedeció. Me situé sobre ese charco amarillento, denso y viscoso, y separé las piernas hasta formar un ángulo aproximado de cuarenta y cinco grados. Mi esclavo comenzó con su trabajo, que no era otro que lamer mientras yo supervisaba su labor. Según las órdenes que previamente le había dado, debía quedar todo reluciente, incluidas mis botas. Era lento, meticuloso, se recreaba y su forma de hacer me estaba poniendo a mil pero, transcurrido un tiempo que me resulta difícil de calcular, vi en su rostro una mueca de desagrado, o tal vez fuese de cansancio, y aquello me enojó. Tras propinarle un número indeterminado de latigazos, tiré con fuerza de la correa -quizás con demasiada fuerza- y fue entonces cuando Sean  incumplió lo pactado. Levantó la cabeza y me miró a los ojos con desafío, algo que me enfadó muchísimo porque nunca antes nadie se había atrevido a desobedecerme.  Estaba claro que con él todo iba a ser distinto.

-No me ha gustado ni lo que has hecho ni cómo lo has hecho, “Boots” – dijo en un tono tan brusco que me encendió aún más.

-No me interesa saber qué te gusta ni cómo te gusta. Odio lo que estás haciendo ahora. Este no era el plan. ¡¡ No vuelvas a poner tus pupilas en las mías o lo pagarás caro!!  Te castigaré y seré dura…Muy dura.-  Intenté zanjar el tema  poniendo a cada uno en el sitio correspondiente: A él a ras de suelo y a mí a veinte centímetros más allá de mi metro sesenta y seis.

Sean, contrariándome una vez más, se puso en pie. Era más alto que yo y sé que con aquel gesto intentó intimidarme. Se confundió si supuso que me iba a debilitar al pensar que aquella partida se me estaba yendo de las manos porque, lejos de hundirme y pensar que mi sirviente había cogido cierta ventaja, me crecí y se reafirmaron mis ganas de triunfo. Continuó retándome y, en un momento dado, osó acercar sus labios aún impregnados en miel  a mi rostro. Comenzó a lamerlo mientras con su mano izquierda tiraba de mi pelo hacia atrás. Me repugnó su acto. Aunque por un lado admiré en silencio su valentía, por el otro, por el importante, deseé matarle. Lo que comenzó como un juego derivó en una especie de lucha entre nosotros en la cual la agresividad y la ira llegaron a su máxima expresión. Él estaba muy excitado.  Me empujó y caí de espalda quedando indefensa y prácticamente adherida al pavimento. Él se abalanzó sobre mí y comenzó a mordisquear con una rabia desmedida cada parte de mi cuerpo buscando  mi dolor físico, pero sobre todo el psíquico…Y me hacía daño, mucho daño, demasiado. La furia se apoderó de mí nublándome la vista, vi todo negro y, por última vez, tiré de su collar…Fuerte, muy fuerte, demasiado fuerte… Ahora la  excitada era yo.

Tras dejar a un lado aquel momentáneo tono  rojizo que tan poco me favorecía,  recuperé mi blancura habitual y los jadeos se transformaron de nuevo en una respiración serena. Él, pobre desgraciado, fue incapaz de hacer ninguna de las dos cosas, así que me quité de encima su cuerpo inerte que, para mi sorpresa, pesaba más de lo que suponía. A pesar de que llegó a confundirme Sean resultó ser, como todos,  un fracasado más.

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Mientras me despojaba de mi auténtica piel una amplia sonrisa se dibujo en mi duro rostro – ahora sí me lo permití- y pensé: Con “Lady DeaDomina” se juega de acuerdo a sus normas, de lo contrario se pierde siempre. Ese es el trato.